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Mitos y verdades sobre el papa Francisco y Macri

El Presidente volverá a encontrarse con Francisco en el Vaticano. Las expectativas, los temas de agenda y la relación entre ambos más allá de los rumores. El encuentro de febrero como antecedente.

11 octubre de 2016

por Hernán Reyes Alcaide

A menos de una semana del segundo encuentro del año entre el presidente Mauricio Macri y el papa Francisco, a ambos lados del Atlántico se trata de no hacer ningún gesto que pueda enturbiar la reunión con la que, en Santa Marta y en Balcarce 50, se piensa que se superarán definitivamente los malentendidos que pudieron haberse generado tras el primer cara a cara de febrero.

Mientras tanto, en un universo plagado de autoproclamados voceros oficiales a uno y otro lado, y en medio de un clima en el que hay actores con mayor o menor simpatía entre ellos y hacia las contrapartes, se construyeron una serie de mitos que no siempre dieron en la tecla.

Cantidad no es calidad

Buenos Aires es la única ciudad del mundo que, en una eventual asistencia perfecta a una Asamblea General de la ONU, tendría a dos de sus hijos como jefes de Estado. Ese hecho inédito para la geografía extraeuropea llegó en 2013 para quedarse, parece, por bastantes años, y acostumbrarse a él no es fácil.

De los silbidos en Tecnópolis el día que fue elegido Papa a la comitiva XL de 2014, a la anterior administración le costó meses tomarle el timing a esa dinámica peculiar que envuelve la relación Balcarce 50-Vaticano.

Y en ese contexto, la primera audiencia de Jorge Mario Bergoglio como papa con Mauricio Macri como Presidente duró 22 minutos: normal si se tiene en cuenta el carácter formal del Palacio Apostólico, sede de ese encuentro. Por ejemplo: a los presidentes de los últimos dos países que visitó Francisco la semana pasada (Georgia y Azerbaiyán) los recibió en marzo y abril de 2015, respectivamente, en reuniones que duraron menos de 30 minutos, con intérprete incluido. Y los resultados fueron más que buenos para ellos, que terminaron de confirmar allí la visita papal a sus países. Así que, de cara al encuentro del sábado, que se hará en el más informal estudio del Aula Paulo VI, hay que dejar los relojes a un lado a la hora de evaluar luego la reunión.

El elefante que desapareció

La (jamás anunciad por él) posible visita de Francisco a la Argentina en 2017 iba a convertirse en un tema obligado no sólo durante la reunión, sino que rankeaba en la pole position de preguntas que debería haber contestado Macri tras el encuentro. Por eso la decisión pontificia de anunciar en un videomensaje que no podrá visitar el país el año próximo no hace más que aliviar la tensión previa al encuentro y exime al Presidente de tener que salir del Vaticano y contestar que, una vez más, Francisco no cruzaría el Atlántico hacia el Cono Sur. Así se tomó en el entorno del Pontífice, donde destacan el valor de haber anunciado él mismo la ¿postergación? de un viaje del cual él, en realidad, nunca había dicho ninguna palabra.

Escuelas que unen

El único tema concreto de la charla de febrero entre Macri y el Papa fue el compromiso que entonces tomó el Gobierno de ayudar a la fundación Pontificia Scholas Occurrentes. Incluso el ministro de Educación, Esteban Bullrich, había estado en el Vaticano 20 días antes de esa reunión para participar de una actividad de la fundación que dirige José María del Corral. Y más allá de la polémica suscitada a fines de mayo por la donación finalmente rechazada de poco más de un millón de dólares, Scholas volvió a posicionarse como un vértice de peso en la relación. En el momento de mayor ataque mediático, el propio Bullrich se mostró con los responsables de Scholas en una actividad en la Villa 31. También lo hizo Rodríguez Larreta. Luego se conoció a través de la agencia oficial Télam una carta del Papa animando a sus directores a continuar con el trabajo y Scholas volvió a quedar como un puente casi natural entre Balcarce 50 y el Vaticano.

Discreto, pero no secreto

Más allá del encuentro de febrero, varios hombres del entorno presidencial peregrinaron por Santa Marta los últimos meses, aunque sin la estridencia con la que lo hicieron algunos miembros de la oposición. El ministro de Trabajo Jorge Triaca, el jefe de gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta y el subsecretario de Seguridad, Burzaco, visitaron al Pontífice en los últimos meses, y ninguno difundió luego foto alguna. La canciller Susana Malcorra tuvo un largo encuentro de casi una hora en la intimidad de Santa Marta. Hasta el ministro de Defensa, Julio Martínez, tuvo un espacio para bromear sobre la grappa riojana con Su Santidad: todos gestos de que la relación, más allá del ruido mediático y de los intentos en uno y otro bando por enturbiarla, parece decidida a encaminarse post 15-O.

Lo mediático

En Vaticano y en el Gobierno saben que, más allá del contenido privado de la reunión que tendrán desde las 5.30 argentinas del sábado 15, buena parte del éxito se juega en la comunicación posterior, en un contexto en el que cerca de ambos jefes de Estado ven una “polarización” en los dos diarios de mayor tirada nacional donde sendos grupos presionan para limar la relación a través de ataques al Pontífice. Por eso, el Presidente ya está estudiando en profundidad muchos temas vaticanos para estar preparado ante una (aún no confirmada) conferencia de prensa en Roma, inmediatamente posterior a la reunión con el Papa.

Lo regional

Francisco no ha escondido jamás sus preocupaciones por la situación en el continente. Lo planteó de manera bien abierta a los miembros de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, Celam, hace algunos meses. Se suma su carta privada a Dilma Rousseff, tras haber recibido en su casa hace algunos meses a dos dirigentes femeninas leales a la exmandataria. Incluso con el tema venezolano insiste utópicamente que el gobierno de Maduro imite a la oposición y pida formalmente la mediación del Vaticano para superar la crisis política. En estos temas quizás no comparte visión con Macri, pero sí lo hace en el que para él es clave: la necesidad imperiosa de lograr la paz en Colombia, donde el papa mandó a su número dos Pietro Parolin a la histórica firma del 26 de septiembre. La presencia de Macri allí, así como la decisión del Gobierno de avanzar en la acogida de inmigrantes sirios, son sin dudas dos bálsamos que ayudan a ese objetivo hoy compartido por casi todos los miembros de ambos Estados de terminar de cimentar una nueva relación desde el próximo sábado.

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