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“Este es un mal modelo de desarrollo territorial”

Entrevista a Fabio Quetglas, De Sociedad y Territorio.

02 agosto de 2016

Para el especialista en gestión de ciudades y desarrollo territorial Fabio Quetglas, el orden demográfico de un país es resultado de políticas públicas y nunca de la casualidad. En el marco de un país como Argentina, que concentra en unos pocos puntos de su inmensa superficie la mayor parte de su población y actividad, Quetglas señala la necesidad de impulsar un conjunto de medidas que tienda a reordenar los flujos con algún criterio. Como ejemplo, apunta que un funcionamiento exitoso del Plan Belgrano estimularía a los pobladores del norte a permanecer en sus provincias, y que determinadas políticas de hábitat y políticas fiscales podrían ir en el mismo sentido.

El abogado con maestría en Gestión de Ciudades y Desarrollo Local asegura que los dos problemas urgentes a los que debe atender el Estado son la exclusión y la gobernabilidad y advierte que, si se agravan, en el futuro podrían conducir a una vida urbana “caótica”.

¿Es sostenible este modelo de país con vastos territorios prácticamente despoblados y un puñado de metrópolis donde se concentra el grueso de la población y la actividad nacional?

Según lo que se entienda por sostenible. Este es un mal modelo de desarrollo territorial, de ocupación del espacio, lo que no significa que si lo sostenemos vamos a explotar o desaparecer, sino que simplemente vamos a perder calidad de vida. El problema del crecimiento de una metrópolis de una manera relativamente desmesurada es que genera un problema de gobernabilidad en materia de servicios públicos y sobre todo de coordinación entre los niveles de gobierno. Y el problema en las áreas despobladas es que hay muchas que tienen un potencial económico que para poder desarrollarse precisa la combinación de una cierta escala de densidad humana. Los países que tienen un orden demográfico “modélico” son el resultado de políticas, nunca el resultado de una casualidad. En el caso argentino yo y muchos otros proponemos que haya políticas que permitan gestionar los flujos poblacionales con algún criterio y de alguna manera revertir este proceso de macrocefalia en las dos o tres áreas metropolitanas importantes que tenemos y el despoblamientos en vastas zonas del país.

¿Qué tipos de políticas serían las necesarias?

Como la ocupación es un resultado que se explica por múltiples factores, el conjunto de políticas que pretenden rescribir el modelo también es múltiple. No se puede hacer con un sólo instrumento. Por ejemplo, la iniciativa del Gobierno del Plan Belgrano, de disponer un conjunto de incentivos para las zonas más pobres del país ?que, por otra parte, es la zona del país que expulsa más población-- va en el sentido de lo que decimos. Más o menos el 60% de los migrantes que van a Córdoba, Rosario y Buenos Aires provienen del NEA o NOA, o sea que si el Plan Belgrano es exitoso, estás desactivando la provisión más abundante de migrantes.

Está demostrado que una persona que es dueña de su casa disminuye a la mitad la propensión a moverse. Entonces, con políticas de hábitat adecuadas también se desestimula la movilidad en el sentido que se da en Argentina, que es del interior hacia estos tres centros metropolitanos.

También políticas de infraestructura para mejorar la competitividad económica de esos territorios. Políticas fiscales: que cobrés impuestos diferenciales a algunas actividades específicas, como fue el caso del agro con las retenciones, y con esos recursos subsidies los servicios públicos urbanos es un claro estímulo a que la genteemigre. Si dejás de subsidiar los servicios públicos urbanos y los equilibrás entre el interior y las áreas metropolitanas vas eliminando los estímulos a una movilidad que no siempre es deseable.

Sin embargo, ¿no se advierte una proyección global contraria?

En el Foro de Megaciudades realizado recientemente decían que es probable que hacia 2050 dos tercios del total de la población mundial se traslade a grandes ciudades o megaciudades. La prospectiva es que hay un triunfo cultural de las ciudades, eso es así, pero Argentina puede lograr que sus ciudades que hoy tienen 50.000 habitantes tengan 100.000, que sean ciudades de alta calidad de vida, sostenibilidad ambiental, movilidad desmecanizada, etcétera y no tiene por qué ser el área metropolitana de Buenos Aires una área de 30 millones. Argentina hoy tiene 2.300 municipios y no menos de 150 de ellos con un alto potencial de crecimiento, aún teniendo estándares de calidad de vida muy altos.

¿Cuáles son los problemas del futuro de los que el Estado Argentino debería comenzar a ocuparse ahora?

Los problemas que el Estado tiene que mirar son los de ahora. Hay dos problemas de ahora que simplemente se van a agravar hacia el futuro, que son la exclusión y la gobernabilidad. La exclusión, aparte de la cuestión ética --si una ciudad tolera o no que un alto porcentaje de su población no participe de los flujos de producción y consumo ni disfrute de los bienes públicos--, la exclusión es un límite a la capacidad de intervención del Estado con políticas públicas. Cuando uno dice 'a tal lugar no entra la policía', lo que está diciendo es 'el Estado no puede hacer nada en tal lugar'. Lo otro es la gobernabilidad: el 95% de los problemas urbanos son problemas de gobernabilidad. Cuando uno dice 'México tiene un problema de polución', ese es el problema evidente, pero el problema real es que el Estado mexicano no puede controlar a las empresas que emanan tóxicos. No son problemas del futuro, son problemas de hoy que proyectados al futuro nos muestran que si se profundiza una línea de mayor exclusión y mayor ingobernabilidad es obvio que la vida urbana va a ser caótica.

En relación con este punto de la exclusión, ¿qué movimientos ve en relación con los asentamientos informales o las villas?

Las villas crecen generalmente en Argentina en momentos de expansión económica, porque no crecen como el mito urbano puede suponer, alimentadas por clase media que se empobrece, sino por migrantes rurales que vienen a la ciudad en busca de oportunidades. Ahora, por lo tanto, no están creciendo; crecieron mucho en el ciclo 2003-2008 y después 2010-2012. Las villas son un problema en términos de equidad, porque son hábitat sin los servicios públicos adecuados para una vida digna, donde el Estado debe intervenir sin pensar con una lógica estética de me gusta/no me gusta, sino de cómo construir oportunidades, flujos, etcétera. En Argentina hay algunas villas sobre las que el Estado puede hacer cosas my positivas --y en algunas, de hecho, se están haciendo cosas muy positivas en términos de apertura de calles, de regularización dominial, etcétera?, que constituyen un entorno urbano que en cualquier caso tiene un nivel de déficit relativo con la ciudad formal, lo que pueden ir lentamente integrándose y no ser un espacio estigmatizante.

¿Qué obras de infraestructura le parece que son prioritarias en el área metropolitana de Buenos Aires?

Yo soy un fanático de la movilidad pública, por lo tanto creo que tiene que expandirse fuertemente el subte. Aunque sé que el costo es alto, creo que hay que hacer un esfuerzo. Por otro lado, tenemos que activar la red de trenes urbanos y calificarla. En la ciudad de Buenos Aires hay tres grandes problemas urbanos, que son: basura, movilidad y hábitat, y yo creo que si arreglamos el de movilidad facilitamos también el arreglo del de hábitat. Si viajar de José León Suárez o de Florencio Varela al centro en lugar de ser una hora y media son 40 minutos, es decir, si el acceso a la periferia es adecuado, ganamos mucho en términos de posibilidad de uso de tierra vacante y hábitat popular de buena calidad en la periferia.

¿Le parece que las suba da tarifas del transporte fue una decisión correcta?

Yo, por definición, creo que el abaratamiento de los servicios públicos no puede ser a costa de su calidad. A mí no me sirven las tarifas baratas si la gente después no tiene acceso al colectivo porque el colectivo no llega o porque el subte o el tren andan cada vez peor, porque a la persona que no puede llegar en tren porque anda cada vez peor la combi después le sale $50. Creo que tiene que haber un porcentaje de la población subsidiada y los servicios públicos pensarse en una lógica de funcionamiento calificado. Entonces estoy ciento por ciento convencido de que las tarifas estaban muy atrasadas y hay que ir a un esquema que contenga a su vez equidad y sostenibilidad.

Y a nivel nacional ¿qué obra de infraestructura le parece central desarrollar?

Yo creo que es central mejorar nuestra infraestructura energética. El país no puede vivir restando para que no haga frío, para que no haga calor, para saber si tiene o no energía, y el servicio domiciliario de energía no puede ser a expensas del servicio de energía que precisa la actividad económica. Esa es la prioridad hoy.

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