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“Entre Vidal y Macri la diferencia que existe es enorme”

25 octubre de 2016

Entrevista a Francisco Durañona Intendente de San Antonio de Areco.

Francisco Durañona es un intendente joven de la provincia de Buenos Aires, con segundo mandato en curso al frente del municipio de San Antonio de Areco. “Peronista y kirchnerista”, como se define, reivindica el liderazgo de Cristina y la ve candidata en las próximas elecciones. “Es casi indiscutible la importancia que tiene para nuestro espacio. Y eso ordena bastante”, señala. Además, espera que se supere la fragmentación entre los intendentes y elogia al exministro Florencio Randazzo. Pero con un mensaje: “Me hubiese gustado verlo un poco más activo este año en cuestiones que son imprescindibles”. Muy crítico del Gobierno Nacional, no obstante, marca diferencias entre la gobernadora María Eugenia Vidal y el presidente Mauricio Macri. “Principalmente, en el trato, en la tolerancia y el respeto”, dice. Para Durañona, Vidal tiene “una gran vocación para dialogar en serio”, mientras que en el Ejecutivo Nacional observa “una gran cuota de desprecio hacia el peronismo y de persecusión política”.

Están los Esmeralda, los Patria, los Fénix, los Establo. ¿Qué representa esta dispersión de espacios entre intendentes peronistas?

No pertenezco a ningún grupo, ni me parece bueno estar fragmentándose en subgrupos, porque confunde y no es lo que la sociedad está esperando de nosotros. Es más un posicionamiento de tipo electoral, muy alejado de lo que necesitan o esperan de nosotros quienes no se sienten representados por el Gobierno. Me considero intendente peronista y kirchnerista. Por eso creo que es un gran avance lo que pueda suceder mañana en Lobos.

¿Cree que se podrá avanzar en ese principio de unidad? ¿Sobre qué bases?

Creo que sí. Estamos mejor que hace un tiempo, por diversas circunstancias. Obviamente que las malas decisiones del Gobierno Nacional han colaborado. No es el mismo el respaldo popular que tenía a principio de año, que el que tiene hoy. También es muy firme y crece, pese a todo lo que se ha intentado en su contra, el apoyo a Cristina. Más allá de que su liderazgo pueda ser discutido, es casi indiscutible la importancia que tiene para nuestro espacio político su presencia como candidata. Y eso ordena bastante. La situación que estamos viviendo muchos municipios, puertas adentro, viendo cómo muchos avances, que ya eran considerados naturales, retrocedieron varios escalones, por otra parte, hace que tengamos mayor responsabilidad por unirnos.

El Grupo Esmeralda plantea exclusiones y un cuestionamiento ya explícito a Cristina como conductora. ¿Puede ser un punto de discusión?

En lo que estuvimos hablando, no hay discusión respecto de Cristina. De ahí para abajo, se discute todo. Y bienvenido sea el debate interno respecto de cómo debe reorganizarse nuestro espacio para ofrecer una alternativa y que sea claramente superadora de lo que hicimos hasta el año pasado. No estamos de acuerdo, y la propia Cristina lo ha dicho, en que haya que volver a lo que se dejó el 9 de diciembre, como una repetición. Hay que seducir de nuevo a la sociedad y eso no se logra con lindas fotos, sino con proyectos políticos y propuestas de fondo, alternativas.

¿Cree que Cristina será candidata?

La veo militando, caminando mucho, y eso es una señal muy clara, a nuestro modo de ver. Es lo que uno puede interpretar de las acciones que está desarrollando. Y, después, es indiscutible la relevancia electoral que tiene para la elección del año que viene. Pero, finalmente, la decisión la va a tomar ella.

¿Existe posibilidad de una primaria abierta entre los diferentes espacios o cree que es más factible una unidad negociada?

Prefiero que busquemos la manera de conversar todo lo que sea posible. Por lo menos, sobre qué rumbo de Argentina queremos. Después, me parece que puede ser muy interesante, también para captar la atención del electorado, una gran interna donde, si hay actores diversos o posiciones algo distantes, se discuta en esos términos. Lo que no veo es qué dirigente tendría la estatura necesaria para ir a una interna con Cristina. Por eso decía: de ahí para abajo sí discutimos todo.

Hay ciertos sectores que esperan la reaparición pública de Florencio Randazzo y lo ven como candidato con chances.

Tengo una buena relación con él, me parece un dirigente importante y es un compañero que suma muchísimo. Me hubiese gustado verlo un poco más activo este año en cuestiones que son imprescindibles para quienes pretenden conducir este espacio. Seguramente estará entre las conversaciones en Lobos. Pero me cuesta imaginar que pueda estar en otro lugar que no sea el Frente para la Victoria, con toda su legitimidad para discutir espacios y pelear por el lugar que él crea que le corresponde. Queremos verlo activo cuanto antes.

¿Cómo evalúa la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal?

Me gusta mucho y me siente cómodo trabajando con ella, sabiendo perfectamente que pertenecemos a espacios distintos y que tenemos diferencias. Pero eso jamás ha sido un inconveniente. Al contrario. Tanto ella como su equipo, han sido muy respetuosos. Y no con un intendente que no se calla mucho la boca, precisamente. Pero siempre con respeto, con ideas, con propuestas y con argumentos. Y en todo momento sentí que, desde la gobernación, esto era respetado y valorado. Además de lo que pueda pensar en términos personales, veo que hay preocupación por resolver temas históricos. Y hay interés de estar cerca de la problemática tanto del conurbano como del interior. Estoy muy conforme, en verdad.

No le pasa lo mismo con el gobierno de Mauricio Macri.

Existen enormes diferencias. Principalmente, en el trato, en la sencilléz y la humildad que tiene Vidal para manejar los temas. En la tolerancia y el respeto, con una gran vocación para dialogar en serio y trabajar juntos para resolver problemas históricos y estructurales, que coincide con nuestra vocación. Cosas éstas que veo totalmente ausentes en el Gobierno Nacional, que tiene una gran cuota de desprecio hacia el peronismo y una gran cuota de persecusión política a sus adversarios, contradictorio con lo que el mismo Macri dijo en la campaña.

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