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“El Ejecutivo tiene que decidir hacia dónde va”

Entrevista a Diego Reynoso, Director Ipsos Public Affairs Argentina.

01 agosto de 2016

Diego Reynoso es director de Ipsos Public Affairs Argentina, que, junto a la Universidad de San Andrés, realiza mensualmente los Indicadores de Satisfacción Político Institucional. En los resultados divulgados del mes de julio, la satisfacción respecto de “cómo marchan las cosas en el país” manifestó un repunte, que pasó de 4,6 a 4,8, y el aumento se verifica, además, respecto al desempeño del Poder Ejecutivo, de 4,4 a 4,7.

En comparación de la primera medición que realizan, a la segunda, hay un repunte. ¿Coincide con el conflicto al aumento en las tarifas o es anterior?

Sí, es un repunte, pero que está dentro del margen de error. Se da con el tema de jubilaciones que pasó a ser uno de los cinco temas, según la gente, más importantes de la gestión del Gobierno.

¿Qué hechos del primer semestre le parecieron trascendentes, a la hora de comprender las mediciones?

Entre los importantes está la detención de José López, que fue una “bomba de hidrógeno” en la oposición. Después, todo lo demás van a ser adornos, pero lo de López, por lo burdo, grotesco y el contenido, fue la bomba. Del lado del Gobierno, las noticias vienen del debut legislativo. La primera medida que trató logró aprobarla por mayoría (acuerdo con holdouts) con un Congreso bastante menguado. Un Gobierno que creíamos que no iba a sacar una ley, empezó a tener mucha iniciativa legislativa. Ese, creo, que es el éxito político legislativo del Gobierno.

¿La aprobación y posterior veto del Presidente en la ley de antidespidos no pudo haber afectado?

“El Ejecutivo tiene que decidir hacia dónde va” Si, estoy de acuerdo. Pero no fue tan sorprendente, era lo que uno iba a esperar de este Congreso. Lo que no se esperaba era el éxito legislativo del oficialismo. Las formas de negociación, el contexto en el que agarraron a la oposición, como dialogó con el peronismo. Un contexto al que le supieron sacar una ventaja importante.

¿Cree que esta afectividad del Gobierno en el Congreso puede ser percibida por la opinión pública?

No podría decirte. Creo que la gente muta muy rápidamente, cambia. Creo que no valora los procedimientos sino que reacciona de manera más cotidiana, según el bolsillo. Me gustaría que se valoren más los procedimientos y las políticas, pero no es así, me parece que es más resultadista. Por eso creo que en el largo plazo, la gente que no esté satisfecha con la gestión, puede ir rápidamente mermando con la base de aprobación del Gobierno y acabar completamente con el apoyo.

¿Cree que eso es lo que puede aportar el indice de satisfacción, ver la trayectoria del ánimo de los encuestados?

Es la idea, creemos que ir midiendo los indicadores de satisfacción en sí mismo son descriptívamente valiosos, tomarle la temperatura a la sociedad. Generalmente se suele hacer pero en épocas de campañas, y no de manera continua, hemos generado esta alternativa.

¿Como cree que serán las mediciones de aquí en adelante?

Diría que va a fluctuar mucho. El Gobierno tiene que decidir hacia dónde va: si seguir en una estrategia moderadamente reformista o ir por todo o nada, como le piden desde el sector más neoliberal en lo económico. Está en una situación difícil, si no hacen una buena elección el año próximo, sus chances se reducen muchísimo para 2019. Además, no tienen mucho tiempo. Si toma medidas muy drásticas ?si es que tuvieran potencialmente un efecto positivo? recién en largo plazo se ven, en cambio las medidas de impacto negativo se ven en el corto y mediano plazo, y eso es claramente perjudicial.

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