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Apuesta fuerte de Macri por la reforma

04 noviembre de 2016

El primer debate en comisión por la reforma electoral en el Senado había dejado aflorar una certeza y un escenario posible. El proyecto del ejecutivo, con media sanción de Diputados, será modificado en la Cámara Alta. De suceder, por cuestión de plazos, peligraría su implementación para el 2017. El Gobierno aceptó la certeza pero trabaja para evitar la posibilidad, y el presidente Mauricio Macri se metió de lleno en la negociación.

“Se acabó la Argentina de la trampa, de la corrupción, en una obra, en un voto, en lo que sea”, transmitió Macri ayer al mediodía en la red social Instagram. El Gobierno tiene decidido que, a nivel nacional, el año próximo se vote de forma diferente, pese a la falta de tiempo y las advertencias de los expertos. Ante las críticas que recibió la reforma ni bien arribó al Senado, desde el Ministerio del Interior?cartera que redactó el proyecto? dejaron en claro que no negociarán la Boleta Unica Electrónica ni el conteo electrónico. Para que la máquina cuente debe registrar la elección de la boleta, a través de un chip, un código QR u otro elemento. El Ejecutivo no precisó todavía los detalles del sistema, pero anticipa que no habrá reforma si no hay boleta electrónica y registro de votos. Uno de los cambios que se proponen en el Senado, en particular a partir del proyecto de los senadores peronistas Juan Manuel Abal Medina y Omar Perotti es, justamente, el conteo exclusivamente manual. El oficialismo negociará ahora los cambios, reconociendo que retornará a la Cámara Baja para su ratificación. Las modificaciones menores que surjan se añadirán en el reglamento en el plazo entre la hipotética aprobación y la presentación del sistema de votación, seis meses antes de los comicios. Uno de los reclamos escuchados por la oposición en el Senado fue la necesidad de que exista un órgano autónomo al Estado para la aplicación y revisión del sistema de aplicación, en reemplazo de la Cámara Electoral. Esta demanda, se incluía en uno de los puntos que proponía el secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, en las disertaciones que se realizaron a principios de año para redactar el proyecto. Ante algunos rechazos, el Ejecutivo decidió postergar esa iniciativa, para una segunda o tercera pata de la reforma política. Según trascendió en el diario Clarín, Macri se habría comprometido a incluir la creación del órgano en el texto de la reforma, pero con el objetivo de implementarlo más adelante.

Otro punto clave es la gradualidad en la implementación del sistema. En general, oficialistas y opositores, expertos en tecnología o en transparencia, coinciden en que una reforma de esta talla, en un país complejo como Argentina, requiere necesariamente una implementación gradual. Como el caso Salta, donde el voto electrónico se había diseñado para completar la totalidad del territorio en tres períodos, y finalmente se concluyó en dos. Sería uno de los cambios que recibiría el proyecto, pero iría en contra de Sergio Massa, que había pedido la eliminación de este procedimiento, a cambio de su respaldo, lo que resultó en la media sanción de Diputados.

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner se sumó a las críticas al proyecto. Fue al compartir el trabajo de un investigador del CONICET a sus cuentas de redes sociales. Cristina sostuvo que el sistema que propone Cambiemos “pretende criminalizar a quienes encuentren fallas en el sistema, no garantiza el secreto al voto”.

Ayer, un nuevo plenario de comisiones de desarrolló en el Senado para debatir la reforma electoral. Según le dijo el senador Marcelo Fuentes, presidente de Asuntos Constitucionales a El Economista, la semana próxima se desarrollarían dos reuniones más, con la intención de sacar dictamen el martes 15 de noviembre.

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