El equilibrio político en Venezuela es frágil. Eso lo sabe mejor que nadie María Corina Machado, la líder opositora que ganó el Premio Nobel de la Paz el año pasado. En una entrevista con el Financial Times, Machado fue directa: los cambios que está implementando el gobierno interino no nacen de una convicción interna, sino de órdenes externas.
"Son exactamente las mismas personas, con las mismas ideas y valores, pero la dinámica ha cambiado porque evidentemente están siguiendo las instrucciones que vienen de EE.UU.", afirmó Machado en diálogo con FT.
El punto de quiebre: la captura de Maduro
Todo cambió el 3 de enero, cuando fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Lo que parecía impensable semanas antes se volvió realidad.
Desde entonces, Delcy Rodríguez —vicepresidenta de Maduro y ahora presidenta interina— ha liberado a cientos de presos políticos y ha impulsado medidas para abrir la economía venezolana. También se aprobó una ley de hidrocarburos que abre el sector a la inversión privada. Caracas, además, ha tolerado protestas provida democrática y marchas por mejoras salariales.
Washington presiona, Caracas cede
Para Machado, estos movimientos no son iniciativa propia del gobierno interino. Son el resultado de una presión constante desde Washington.
"EE.UU. está dando instrucciones obviamente y está claro que [Washington] no va a ser parte de un régimen represivo", señaló la líder opositora.
En ese marco, EE.UU. restableció relaciones diplomáticas con Venezuela y comenzó a desmantelar las sanciones de "máxima presión" que pesaban sobre el sector petrolero venezolano desde el primer mandato de Trump. Los elogios del expresidente a Rodríguez —a quien calificó de estar haciendo "un buen trabajo"— también tienen condiciones, según Machado: son válidos solo si ella continúa siguiendo sus directivas.
El camino hacia las elecciones venezolanas
¿Cuánto tiempo se necesita?
La transición política en Venezuela no será inmediata. Machado advirtió que organizar elecciones requiere al menos 40 semanas de preparación. El proceso implica registrar a millones de votantes —incluidos quienes huyeron del país durante los 13 años de gobierno de Maduro— y reformar el Consejo Nacional Electoral, actualmente bajo control gubernamental.
"Queremos llevar a cabo un proceso que sea ejemplar e impecable, ante todo para que todos los venezolanos puedan confiar en él", dijo Machado. "Ese proceso lleva tiempo, pero queremos hacerlo lo más rápido posible, ya que es lo que se necesita para dar garantías a los inversores y a los venezolanos que quieren regresar."
El secretario de Estado Marco Rubio también se pronunció al respecto ante líderes caribeños el mes pasado. Dijo que "para que [Venezuela] dé el siguiente paso para desarrollar verdaderamente ese país y para beneficiarse verdaderamente de sus riquezas en beneficio de su pueblo, necesitará la legitimidad de unas elecciones democráticas —justas, democráticas—".
Machado fuera de Venezuela: ¿cuándo regresa?
Desde Oslo a Washington
Machado no ha vuelto a Venezuela desde que viajó a Oslo en diciembre para recibir su Nobel. Desde entonces opera desde Washington, donde ha mantenido reuniones con Trump, legisladores estadounidenses y ejecutivos de los sectores energético y tecnológico.
En enero se reunió por primera vez con Trump y le entregó su medalla del Nobel —un galardón que, según se sabe, el mandatario codicia.
"Hemos estado en contacto por teléfono, lo que nos ha ayudado a conocernos mutuamente y a transmitir la fortaleza del pueblo venezolano, que sobre todo está profundamente agradecido por el compromiso y el riesgo que asumió Estados Unidos para abrir esta ventana hacia la libertad", expresó Machado.
El regreso anunciado
La líder opositora confirmó que planea regresar "pronto" a Venezuela y que su retorno será coordinado con la administración Trump.
"Voy a volver, y lo haré pronto", afirmó, aunque aclaró que antes necesita coordinar con actores de los sectores económico, financiero, de derechos humanos y con algunos políticos.
Antes de abandonar el país, Machado vivió en la clandestinidad desde agosto de 2024, cuando Maduro intensificó la represión tras su cuestionada reelección.
El peso político de Machado y la fragilidad del interinato
Una popularidad aplastante
Las cifras hablan por sí solas. Una encuesta de la consultora venezolana Meganálisis publicada este mes reveló que Machado obtendría el 82,4% de los votos en una elección frente a Rodríguez, quien apenas alcanzaría el 4,8%.
No es solo un dato. Machado fue la articuladora del proceso que, mediante un conteo independiente y verificado, demostró que su candidato sustituto, Edmundo González, venció a Maduro por una proporción de dos a uno. Ese resultado fue reconocido por EE.UU. y varios aliados. La respuesta del chavismo fue la represión: cientos de manifestantes y figuras opositoras fueron arrestados, González se exilió en España y Machado se ocultó dentro de Venezuela.
¿Puede sostenerse Rodríguez?
El analista político venezolano Walter Molina describió la situación con precisión: el gobierno interino intenta "contener y controlar" cualquier transición, pero existen "fuerzas que jalan en la dirección contraria". Entre ellas, venezolanos "cada vez más decididos a ser libres" y una administración estadounidense que entiende que "no puede haber reformas significativas o duraderas sin una transición genuina".
"Nada de esto garantiza el resultado, pero sí crea un escenario diferente, en el que la posibilidad de cambio se siente más al alcance", señaló Molina.
Machado, que viajará a Houston la próxima semana para participar en la conferencia CeraWeek con ejecutivos del sector energético, fue contundente sobre el futuro del interinato en esta transición política venezolana:
"Al final del día, Delcy Rodríguez no controla nada y es odiada por el pueblo venezolano y las fuerzas armadas, que están convencidas de que Maduro fue traicionado. Por eso el equilibrio actual es tan inestable en este proceso de transición", dijo.