Peter Thiel, uno de los inversores más influyentes del mundo tecnológico, había anticipado en 2020 que algo profundo se estaba rompiendo entre el capitalismo y las nuevas generaciones.
En un correo enviado a los directivos de Facebook —Mark Zuckerberg, Sheryl Sandberg y Nick Clegg—, escribió: "Cuando el 70% de los millennials dice ser pro-socialista, tenemos que hacer algo mejor que simplemente descartarlos diciendo que son tontos, mimados o adoctrinados; deberíamos tratar de entender por qué".
Cinco años después, sus palabras parecen proféticas: un joven autodefinido como socialista, Zohran Mamdani, acaba de ganar la alcaldía de Nueva York, y su triunfo encendió el debate sobre el cambio generacional más profundo en la política estadounidense.
El "pacto generacional" roto
Thiel sostiene que el contrato implícito entre generaciones se rompió.
"A las generaciones más jóvenes se les dice que, si hacen lo mismo que hicieron los boomers, las cosas saldrán bien. Pero la sociedad cambió drásticamente, y ya no funciona igual".
El ejemplo más claro, dice, es la educación.
"Si te graduabas en 1970, salías sin deudas. Hoy, demasiada gente va a la universidad, no aprende nada útil y termina con deudas enormes".
Para Thiel, la deuda estudiantil se convirtió en el símbolo de un conflicto generacional más amplio: los jóvenes entran al sistema con "capital negativo".
"Si tenés demasiada deuda o la vivienda es inalcanzable, pasás años sin tener ningún capital. Y si no tenés participación en el sistema capitalista, es lógico que termines en su contra".
Vivienda: la otra fractura
Thiel apunta a otro tema clave: el acceso a la vivienda.
"Si tenés leyes de zonificación muy estrictas, eso beneficia a los boomers, cuyos inmuebles siguen subiendo de valor, pero es terrible para los millennials. Si proletarizás a los jóvenes, no debería sorprenderte que se vuelvan comunistas".
Detrás del encarecimiento inmobiliario, dice, hay una redistribución silenciosa de riqueza: la generación que acumuló propiedades vive del alza de precios, mientras la siguiente queda atrapada en el alquiler eterno.
"El capitalismo no está funcionando para los jóvenes"
Aunque rechaza el socialismo —"soy muy parcial en contra del socialismo. No creo que tenga soluciones reales a estos problemas"—, Thiel reconoce que el desencanto con el capitalismo es real.
"No diría que los jóvenes son pro-socialistas. Diría que son menos pro-capitalistas que antes. Si el capitalismo se percibe como una estafa o un sistema injusto, es lógico que se le dé la espalda".
El empresario ve en esto un síntoma de un sistema económico que ya no reparte oportunidades, sino frustraciones.
Política en modo "bull market"
Thiel también observa una creciente "intensificación de la política", a la que llama una suerte de "bull market político": "Estamos en un mercado alcista de la política. La gente deposita demasiadas expectativas en ella. Cuando el crecimiento es bajo o desigual, todo se vuelve de suma cero y las elecciones se viven como batallas existenciales".
- Y lanza una provocación: "Sería más saludable si menos gente votara. En una sociedad que funciona, no debería importar quién sea el presidente".
El razonamiento es contracultural, pero coherente con su visión: cuanto más polarizada y dependiente del Estado se vuelve una sociedad, más enferma está.
La brecha generacional más extrema
Thiel va más allá: "Los boomers tenían expectativas desmedidas y las proyectaron sobre sus hijos en un mundo donde cumplirlas se volvió imposible. Nunca hubo una brecha tan grande entre las expectativas de una generación y la realidad que enfrenta la siguiente".

Esa distancia, dice, explica el auge de políticos como Mamdani: jóvenes, carismáticos y con una agenda anti-sistema.
"No me gusta su socialismo, pero no me sorprende que haya ganado. El capitalismo no está funcionando para mucha gente en Nueva York. No funciona para los jóvenes".
¿Revolución a la vista?
El multimillonario no cree en una revolución clásica: "Las revoluciones, históricamente, fueron movimientos de jóvenes. Y hoy hay menos jóvenes que nunca. Si Estados Unidos se vuelve socialista, será un socialismo de gente mayor, más enfocado en salud gratuita que en barricadas".
Aun así, advierte: "El caso Mamdani es sintomático. Es la señal de que las instituciones no están resolviendo los problemas básicos. Si todo lo que podés decir es que los jóvenes son comunistas o ridículos, entonces seguís sin tener idea de qué hacer con la deuda o la vivienda. Y vas a seguir perdiendo".
El mensaje final
Thiel cierra con una reflexión casi pesimista: "Si dentro de diez años me pedís otra entrevista sobre estos temas, será una mala señal. Significará que nadie hizo nada para resolverlos".
En otras palabras: los jóvenes no se están volviendo socialistas por ideología, sino por exclusión. Y si el sistema no se reforma, el giro radical será inevitable.