La tensión entre el gobierno de Donald Trump y la Universidad de Harvard continúa en ascenso: luego de que la Casa Blanca revocará la capacidad de la escuela de inscribir estudiantes extranjeros, Harvard demandó al gobierno.
En una demanda presentada en un tribunal federal de Boston, Harvard calificó la revocación como una "violación flagrante" de la Constitución de Estados Unidos y otras leyes federales.
"De un plumazo, el gobierno ha tratado de borrar a una cuarta parte del cuerpo estudiantil de Harvard, estudiantes internacionales que contribuyen significativamente a la Universidad y su misión. Sin sus estudiantes internacionales, Harvard no es Harvard", explicó la escuela de 389 años de antigüedad.
Por ello, le pidió a un juez federal que bloqueara la revocación, citando "el daño inmediato e irreparable infligido por esta acción ilegal".
Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, desestimó la demanda: "Si Harvard se preocupara tanto por acabar con el flagelo de los agitadores antiestadounidenses, antisemitas y proterroristas en su campus, no estarían en esta situación para empezar".
"Harvard debería dedicar su tiempo y recursos a crear un entorno seguro en el campus en lugar de presentar demandas frívolas", agregó.
Con sus declaraciones, Jackson hizo referencia al último cruce entre la Casa Blanca y la universidad, cuando el gobierno le exigió a Harvard una gran cantidad de información sobre los titulares de visas de estudiante.
Cabe recordar que Harvard matriculó a casi 6.800 estudiantes internacionales en su año escolar actual, lo que equivale al 27% de la matrícula total.
Según el gobierno de Trump, la información era necesaria porque la universidad había "creado un ambiente de aprendizaje hostil para los estudiantes judíos debido al fracaso de Harvard para condenar el antisemitismo".
Un problema internacional
Como consecuencia de la trascendencia a nivel internacional de Harvard, la decisión de Trump ya está generando repercusiones a nivel mundial.
Por ejemplo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China aseguró que Pekín salvaguardará los derechos e intereses legítimos de sus estudiantes y académicos en el extranjero.
"Las acciones de Estados Unidos sin duda afectarán su imagen y credibilidad", dijo Mao Ning, portavoz del ministerio, y agregó que la cooperación educativa entre China y Estados Unidos beneficia a ambas partes.
Sin embargo, Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, consideró que la decisión de EE.UU. favorece a China: "Programas de posgrado enteros de Harvard dejarán de funcionar (...) Noticias fantásticas para China: No podrían crear estas oportunidades para superar a los estadounidenses en educación científica si dedicaran recursos masivos a ello".
Por otro lado, la situación también está generando tensiones con Bélgica, ya que la princesa Elisabeth, la futura reina, de 23 años, acaba de completar su primer año en la universidad.
"La princesa Elisabeth acaba de cumplir su primer año. El impacto de la decisión (de la administración Trump) solo se hará más claro en los próximos días/semanas. Actualmente estamos investigando la situación", dijo la portavoz del Palacio Real belga, Lore Vandoorne.
La princesa es heredera al trono belga, ya que es la mayor de los cuatro hijos del rey Felipe y la reina Matilde.
Entre otros famosos líderes extranjeros que estudiaron en Harvard se destacan el actual primer ministro de Canadá, Mark Carney; Sebastián Piñera Echenique, expresidente de Chile; Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe Vélez, expresidentes de Colombia; y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.