Expectativas

Trump: muchos frentes, pero pocos éxitos internacionales

Desde que llegó al poder en enero, el mandatario estadounidense ha intentado resolver algunos de los conflictos internacionales más importantes. Sin embargo, hasta el momento, además de haber iniciado una guerra comercial, sus éxitos se cuentan con los dedos de una sola mano.
Damián Cichero 16-05-2025
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Ser presidente de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo (al menos hasta ahora), tiene una doble responsabilidad: además de velar por el bienestar de los estadounidenses, el mandatario debe ocuparse de los principales problemas a nivel internacional. 

Es por ello que no sorprende que Donald Trump, quien parece tener un gran interés por estos últimos asuntos, este abordando múltiples tableros a escala global. 

Sin embargo, a diferencia de su primer mandato, cuando logró visitar Corea del Norte o impulsó que algunos países de Medio Oriente reconocieran formalmente a Israel, por el momento no ha obtenido grandes logros. 

La guerra en Ucrania

Sin dudas, este es uno de los principales temas por resolver si se tiene en cuenta que la guerra entre Rusia y Ucrania, que ya traviesa su cuarto año, representa un gran gasto para Estados Unidos y la Unión Europea, ya que han sacado importantes paquetes de ayuda económica para Kiev.

Justamente Trump, quien cree que Rusia no representa un desafío sistémico para su país, poco a poco ha comenzado a soltarle la mano a Ucrania y la Unión Europea, con el objetivo de utilizar todas sus fuerzas para contener a China.

No obstante, aunque ya lleva más de 100 días en el poder, el conflicto parece estar lejos de terminar, incluso aunque él mismo dijera en campaña que lo lograría en "menos de 24 horas". 

Esta misma semana, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, rechazó reunirse cara a cara con su par ucraniano Volodímir Zelenski en Turquía, y en su lugar envió una delegación de segundo nivel a las conversaciones de paz planificadas. Por su parte, el presidente de Ucrania dijo que su ministro de Defensa encabezaría el equipo de Kiev.

Estas serán las primeras conversaciones directas entre las partes desde marzo de 2022, pero la ausencia de ambos mandatarios, que nunca se han reunido desde que estalló la guerra, desvaneció las esperanzas de que se alcance algún acuerdo importante. 

El principal foco de conflicto es que Ucrania respalda un alto el fuego inmediato e incondicional de 30 días, pero Putin primero quiere iniciar conversaciones en las que se puedan discutir los detalles de dicha tregua. Para Rusia, que tiene la ventaja en el campo de batalla, Ucrania podría usar una pausa en la guerra para llamar a filas a tropas adicionales y adquirir más armas occidentales. 

Justamente, Trump ha intentado convencer a Putin de que esto no sucederá. Sin embargo, el líder ruso es consciente de que este mandato es el último del republicano y que, dentro de cuatro años, un demócrata podría estar ocupando el Despacho Oval. 

En cuanto a Trump, ya adelantó que "no va a pasar nada hasta que Putin y yo nos reunamos", aunque no confirmó una posible fecha para que el encuentro suceda. 

En este sentido, el secretario de Estado, Marco Rubio, consideró que no creía que "vayamos a tener un gran avance aquí hasta que el presidente (Trump) y el presidente Putin interactúen directamente sobre este tema".

La Franja de Gaza

Por otro lado, la situación en la Franja de Gaza, región que Israel está atacando desde octubre de 2023 (luego de que el grupo terrorista lo agrediera primero) es mucho más compleja. 

El principal inconveniente para Washington es que Israel, uno de sus principales aliados, tiene muy poco interés en terminar con el conflicto. 

Formalmente hablando, Hamas ya ha dicho que está listo para liberar a todos los rehenes que tiene en Gaza a cambio del fin de la guerra. Pero, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dice que la guerra solo puede terminar una vez que Hamas sea erradicado.

Detrás de estas declaraciones, parece haber intereses ocultos: por un lado, Netanyahu, que tiene una muy baja popularidad, sabe que deberá enfrentarse a una serie de juicios una vez que la guerra acabe y pierda las elecciones (esto último es una obviedad). De esta forma,  que la guerra se prolongue le permite mantenerse en el poder y, así, evitar los enjuiciamientos. 

Adicionalmente, los grupos más conservadores de Israel saben que, poco a poco, Estados Unidos está abandonando la región de Medio Oriente, tal como sucede en Europa, para dedicarse exclusivamente a contener a China. 

Por este motivo, creen que la ventana de oportunidad para resolver algunos asuntos -principalmente el de Palestina y/o Irán- es ahora, ya que aún cuentan con el apoyo de Washington. 

Este mismo jueves, ataques militares israelíes provocaron la muerte de, al menos, 85 personas en la Franja de Gaza, mientras Trump se encuentra de gira por los estados del Golfo de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Marco Rubio manifestó que Estados Unidos "no es inmune ni de ninguna manera insensible al sufrimiento de la gente en Gaza", aunque apoyó el punto de vista israelí: "creemos que la eliminación de Hamas es lo que logra la paz". 

Trump y Netanyahu 

¿Un acuerdo nuclear con Irán?

En lo que fue una sorpresa para muchos, durante su gira, Trump anticipó que Estados Unidos estaba muy cerca de asegurar un acuerdo nuclear con Irán.

Cabe recordar que, durante su primer mandato, el propio Trump había desactivado el acuerdo nuclear que su predecesor Barack Obama alcanzó con Teherán. 

"Estamos en negociaciones muy serias con Irán para una paz a largo plazo. Nos estamos acercando a tal vez llegar a un acuerdo (...) hay dos pasos para lograrlo, hay un paso muy, muy bonito y está el paso violento, pero no quiero hacerlo de la segunda manera", explicó el mandatario. 

Sin embargo, desde ambos países, le pusieron paños fríos al asunto, principalmente porque hay varias líneas rojas que resolver. Por ejemplo, funcionarios estadounidenses han declarado públicamente que Irán debería detener el enriquecimiento de uranio, una postura que los funcionarios iraníes rechazan, ya que consideran que su país tiene derecho a hacerlo como miembro del Tratado de No Proliferación (TNP). 

No obstante, han manifestado su voluntad de reducir el nivel de enriquecimiento, aunque a cambio exigen el levantamiento de las sanciones impuestas desde 2018 por Trump y garantías de que el mandatario no volverá a abandonar un pacto nuclear.

También hay desacuerdo sobre el destino al que Irán enviaría el uranio altamente enriquecido.

Un pequeño triunfo

Para sorpresa de muchos, el primer éxito diplomático de Trump se dio en el marco de las crecientes tensiones entre India y Pakistán.

La semana pasada, ambos países habían iniciado ataques el uno contra el otro en lo que para muchos fue el peor conflicto entre estos dos actores durante casi 30 años

Cabe recordar que las tensiones se iniciaron a fines de abril, cuando un grupo de militantes mató a varios hombres indios en la región india de Cachemira. Automáticamente, Nueva Delhi acusó a Pakistán de estar vinculado con el asunto, aunque desde Islamabad negaron las acusaciones. 

Así, cuando todo hacía prever que una nueva guerra estaba por comenzar, Trump anunció que India y Pakistán, dos países que poseen armas nucleares, habían acordado un "alto el fuego total e inmediato" gracias a la mediación de Washington. 

La noticia cobró más relevancia si se tiene en cuenta que tan solo un par de días antes, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, había dicho que su país no iba a involucrarse en una guerra que "fundamentalmente no es asunto nuestro".

Pero gracias a la buena relación personal de Trump con el primer ministro indio, Narendra Modi, además del creciente vínculo comercial entre ambos actores, le dieron a la administración estadounidense influencia diplomática para presionar a los dos rivales.

Para Trump, India es un aliado clave a la hora de enfrentar a China en la región del Indo-Pacífico. 

Lo cierto es que, horas después de un acuerdo de alto el fuego, India y Pakistán intercambiaron acusaciones de nuevas violaciones, lo que deja en evidencia que el conflicto está lejos de terminar. 

Acuerdos comerciales 

Más allá de las cuestiones geopolíticas, una de las grandes dudas es cómo avanzará la guerra comercial que Trump ha desatado contra casi todo el mundo. 

  • China

Esta misma semana, Estados Unidos acordó reducir del 145% al 30% sus aranceles para los productos chinos, mientras que China aceptó rebajarlos hasta el 10% desde el 125% que estaba vigente.

La reducción entró en vigor el miércoles 14 de mayo y tendrá validez durante un plazo de 90 días mientras ambos países intentan resolver otras cuestiones pendientes de sus relaciones económicas y comerciales.

El acuerdo llegó después de las negociaciones celebradas en Ginebra sobre los llamados aranceles recíprocos de Trump, que pretenden aliviar el desequilibrio comercial de Estados Unidos.

Según la Casa Blanca, China y EE. UU. están avanzando "en el espíritu de apertura mutua, comunicación continua, cooperación y respeto mutuo".

En un claro ejemplo de esto, China levantó la prohibición que impedía a las aerolíneas recibir aviones Boeing. El Gigante Asiático representa aproximadamente el 10% de la cartera de pedidos comerciales de Boeing.

Sin embargo, hay cinco o seis sectores claves, entre ellos el farmacéutico y el siderúrgico, en los que Estados Unidos busca un "reequilibrio estratégico" para reducir su dependencia de China

En 2024, China tuvo un superávit comercial de US$ 295.000 millones con EE.UU. sobre un total de exportaciones de US$ 438.000.

  • India

Este mismo jueves, Trump dijo que India, el país más poblado del mundo, había ofrecido un acuerdo comercial que proponía "ningún arancel" para los productos estadounidenses. 

Nueva Delhi busca cerrar dicho acuerdo dentro de la pausa de 90 días anunciada por Trump el 9 de abril sobre los aumentos arancelarios para los principales socios comerciales.

"Es muy difícil vender en India, y nos están ofreciendo un acuerdo en el que básicamente están dispuestos a no cobrarnos literalmente ningún arancel", dijo Trump.

Actualmente, Estados Unidos es el principal socio comercial de la India, con un comercio bilateral que alcanzó los US$ 129.000 millones en 2024, aunque la balanza comercial actualmente favorece a la India, que tiene un superávit de US$ 45.700 millones.

  • Japón

El país asiático, un aliado histórico con el que Washington siempre ha tenido enfrentamientos comerciales, está considerando un paquete de propuestas para obtener concesiones estadounidenses que puedan incluir mayores importaciones de maíz y soja estadounidenses, cooperación técnica en construcción naval y revisión de los estándares de inspección para automóviles importados.

El principal negociador comercial de Japón, Ryosei Akazawa, podría viajar a Washington la semana que viene para una tercera ronda de conversaciones comerciales.

De todas formas, existe incertidumbre acerca de si ambas partes podrán resolver las diferencias sobre la prioridad de Japón, que es lograr exenciones de los aranceles estadounidenses sobre los automóviles y las autopartes.

El gobierno japonés informó que no ven ningún mérito en llegar a un acuerdo con Estados Unidos a menos que se levante el arancel del 25% a las importaciones de automóviles.

  • Europa 

En el caso del Viejo Continente, Trump logró un triunfo con otro aliado histórico: acordó con el Reino Unido mantener los aranceles del 10% de Trump sobre las exportaciones británicas, pero reduciendo los aranceles más altos sobre el acero y los automóviles.

Sin embargo, en el caso de la Unión Europea, la cosa es más difícil, ya que los ministros de Comercio quieren un acuerdo comercial más ambicioso que el convenido entre Londres y Washington. 

El viceministro de Economía polaco, Michal Baranowski, cuyo país ostenta la presidencia rotatoria de la UE, afirmó que la Unión Europea no debería apresurarse. 

En este sentido, refiriéndose al acuerdo con el Reino Unido, dijo: "No creo que ese sea el nivel de ambición con el que Europa estaría contenta".

El ministro de Comercio sueco, Benjamin Dousa, fue más directo: "Si el acuerdo entre el Reino Unido y EE.UU. es lo que Europa obtiene, entonces EE.UU. puede esperar contramedidas de nuestra parte".

La UE se enfrenta a un arancel del 25% sobre las importaciones estadounidenses de acero, aluminio y automóviles, así como a aranceles "recíprocos" del 10% sobre casi todos los demás productos, que podrían aumentar al 20% si fracasan las negociaciones durante una pausa de 90 días hasta el 8 de julio. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar