Llegó el día. Este lunes asume Donald Trump. Desde su triunfo en las elecciones de noviembre se ha escrito y hablado mucho sobre lo que significará para Estados Unidos y el mundo su regreso a la casa Blanca. A partir de este lunes comenzarán a tenerse las respuestas.
El punto de partida es distinto al de inicio de su primer mandato en 2017. Hay ahora menos incertidumbre sobre lo que puede ocurrir porque Trump ya estuvo ahí.
Y también hay mucho menos preocupación a nivel global porque hoy hay más líderes en el mundo que está sintonía con las ideas y el estilo de Trump que antes. Los globalistas han perdido terreno en los últimos años.
De todas maneras, hay expectativa sobre como impactará su presencia en el conflicto en Gaza y la guerra en Ucrania.
A nivel interno, Trump llega con más poder porque contará con mayoría en ambas cámaras y el dominio total sobre el Partido Republicano. Pero por otra parte, no podrá ser reelecto dentro de cuatro años por lo que su presencia en la Casa Blanca será por solo cuatro años. Eso puede llevarlo a ejercer el poder de manera más radicalizada.
También asume en un contexto económico muy particular. El desempeño de la economía estadounidense durante el gobierno de Joe Biden fue muy superior al de otros países desarrollados. Sin embargo, la sociedad tenía una visión crítica y consideraba que el país estaba en un camino equivocado en materia económica como lo demostró en las elecciones.
El desafío para Trump es sostener -o mejorar- los indicadores positivos en materia de actividad, inflación y empleo, pero logrando que cambie la visión de la sociedad sobre el rumbo de las economía.
La mayoría de los analistas consideran que algunas medidas de Trump en materia comercial podrían acelerar la inflación lo que llevaría tasas de interés más alta y un dólar más fuerte. Sería una tormenta perfecta para los países emergentes.
Sin embargo, en el mercado hay quienes sostienen que muchos de las propuestas son simplemente anuncios a partir de los cuales empezar a negociar arancel por arancel y país por país.
La política monetaria la seguirá manejando la Reserva Federal y más allá de las especulaciones sobre la evolución del valor dólar, los datos muestran que la moneda estadounidense era más débil cuando Trump terminó su primera presidencia que ahora.
Más allá del panorama general, el Gobierno argentino aspira a tener una relación especial a partir de la afinidad entre Trump y Javier Milei.
Seguramente no se observará en el plano comercial, pero si en el apoyo que se descuenta que recibirá Argentina por parte de Estados Unidos en la negociación con el FMI.