Donald Trump debutó con la pólvora mojada.
Economía

¿Se aproxima una recesión autoinfligida en EE.UU.?

Será clave seguir de cerca los indicadores relacionados con el nivel de actividad y la evolución de la guerra comercial

La caída que atraviesan los índices bursátiles en Wall Street tiene la particularidad de haber comenzado en la economía real y luego trasladarse al mercado. Los idas y vueltas con la agresiva estrategia de negociación de Donald Trump respecto de los aranceles están generando incertidumbre incluso dentro de los propios agentes económicos. Al menos, eso reflejan las encuestas realizadas tanto a gerentes de compras (PMI) en el sector de servicios—que representan cerca del 70% del consumo personal dentro del PBI—como a consumidores (Universidad de Michigan y Conference Board).

Está claro que Trump heredó una economía que, en el cuarto trimestre de 2024, crecía al 2,3% trimestral anualizado, con un mercado laboral sólido—la tasa de desempleo cerró diciembre en 4%—y una inflación que, aunque mostraba cierta inercia, mantenía una tendencia a la baja.

Sin embargo, en menos de tres meses, el mercado ya teme que pueda arrastrar a la economía hacia una recesión. De hecho, la Fed de Atlanta, en su último nowcast, prevé una contracción del 2,4% trimestral anualizado para el PBI en el primer trimestre de este año.



Además, el viernes pasado se publicó el job report, que, si bien no fue del todo preocupante, tampoco podría considerarse positivo. La tasa de desempleo subió de 4% a 4,1% en febrero, la creación de empleo se desaceleró de 160.000 a 151.000 y, quizás lo más alarmante, fue que la tasa de subempleo pasó de 7,5% a 8%, su nivel más alto desde 2021. Esto es relevante porque los PMIs, las encuestas de confianza del consumidor y la tasa de subempleo suelen anticiparse al ciclo económico.

Trump, lejos de moderar su postura ante la reacción negativa del mercado, no parece levantar el pie del acelerador. Ayer, por ejemplo, anunció aranceles del 200% a bebidas alcohólicas provenientes de la Unión Europea y, días atrás, al ser consultado sobre el estado de la economía, respondió que podría atravesar un "período de transición". El mercado interpretó esto como una señal de que, esta vez, no habrá un "Trump put"—es decir, que no intentará impulsar las cotizaciones con comentarios promercado—como sí lo hizo en su primer mandato.

El presidente Donald Trump
El presidente Donald Trump



El panorama gris se vuelve aún más evidente al observar las cotizaciones de los activos financieros. En lo que va del año, el mercado adoptó un modo risk-off, vendiendo activos de riesgo como lo son las acciones y refugiándose en bonos del Tesoro estadounidense (considerados libres de riesgo según la teoría financiera y el destino típico en períodos de incertidumbre). En concreto, los principales índices bursátiles—el Nasdaq, el S&P 500 y el Dow Jones—cayeron 10%, 5,7% y 3,8%, respectivamente, mientras que la tasa a 10 años de los Treasuries comprimió 30 pbs.

Sin entrar en un análisis excesivamente técnico, vale la pena destacar la información que ofrece el mercado de futuros de renta fija. Hace apenas un mes, reflejaban que la Reserva Federal recortaría la tasa de política monetaria solo una vez (25 pbs). Sin embargo, ante el aumento en la probabilidad de una desaceleración económica, el mercado ahora descuenta tres recortes (75 pbs).

Algunos analistas incluso se atrevieron a pronosticar estanflación para la economía estadounidense. A pesar de esto, el miércoles el Índice de Precios al Consumidor (IPC) trajo algo de calma al reflejar una marcada desaceleración. Más allá de esto, es una dinámica que podría revertirse rápidamente a medida que se confirmen muchos de los aranceles que hoy son solo amenazas o están en "período de revisión".



En concreto, la inflación general creció 0,2% en el mes, marcando una notable desaceleración respecto del 0,5% registrado en enero. Además, se ubicó por debajo del 0,3% proyectado por la mediana de analistas de Bloomberg. En paralelo, la inflación núcleo, que excluye los precios de alimentos y energía, pasó de 0,4% mensual a 0,2% en febrero, sorprendiendo al mercado, que esperaba una desaceleración menos pronunciada, al 0,3%.

Finalmente, la supercore, que también excluye los precios de la vivienda y es una métrica clave para los miembros del FOMC (el comité que define la política monetaria), cayó de 0,8% mensual a 0,2% en febrero.

trumpp
Donald Trump



En pocas palabras, las alertas se han encendido. Tras la corrección observada en lo que va del año, hoy el sector tecnológico (Nasdaq) cotiza en valuaciones más racionales, lo que podría implicar un buen punto de entrada, aunque el clima dista de ser el ideal. Por esta razón, será clave seguir de cerca los indicadores relacionados con el nivel de actividad y la evolución de la guerra comercial, ya que, de profundizarse, la sangría podría ser aún mayor.

Si bien hoy parece quedar en un segundo plano, las decisiones de política monetaria siguen siendo fundamentales, especialmente en cuanto a cómo reacciona el Board de la Fed ante el nuevo contexto. En este sentido, aunque el mercado no espera que el organismo recorte la tasa el próximo miércoles (19 de marzo), la conferencia de su presidente, Jerome Powell, será un evento clave.

Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar