Tensión

Qué busca Japón provocando a China con Taiwán

El comentario de Takaichi sobre Taiwán desató una tormenta diplomática. China reaccionó con dureza y Japón quedó solo frente a un conflicto en expansión.

Tensión máxima en Asia: Japón militariza isla clave y China responde
Tensión máxima en Asia: Japón militariza isla clave y China responde
Patricio Giusto 3 diciembre de 2025

Es sabido que la cuestión de Taiwán es la línea roja más sensible para la diplomacia china. Taiwán es considerado un asunto de política exclusivamente interna para China, que no admite ningún tipo de interferencia externa, camino a la reunificación. Es por ello que el inesperado comentario de la flamante primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, cayó como una bomba en Beijing. El pasado 7 de noviembre, la ultranacionalista y ferviente admiradora de Donald Trump dijo que "un conflicto con Taiwán podría amenazar la supervivencia de Japón". 

La respuesta de China no se hizo esperar: advirtió a Takaichi que "los que juegan con fuego se quemarán" y le reclamó se retracte de sus dichos, cosa que hasta ahora no sucedió. Por el contrario, la controversia terminó desatando una peligrosa escalada de movimientos militares por parte de ambos países. Japón decidió desplegar misiles tierra-aire en una base militar en Yonaguni, una isla japonesa cercana a Taiwán, acción que fue duramente criticada por China.

A priori, la arriesgada jugada de Takaichi no salió bien. Si lo que buscaba era algún eco positivo en Washington, provocó todo lo contrario. Tras una llamada telefónica con Xi Jinping (no está claro quién la inició), Trump ratificó el apoyo a la política de "Una Sola China" y anunció que viajará a Beijing en abril para continuar afianzando el proceso de negociaciones bilaterales iniciado formalmente tras la cumbre que tuvo con Xi a fines de octubre en Seúl.



El comentario de Takaichi, quien se autodefine como fiel heredera política de Shinzo Abe, se enmarca en una larga tendencia de retórica nacionalista y apoyo a la remilitarización japonesa que ha ido creciendo bajo el impulso de los sectores de derecha. Takaichi, quien además es la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra, representa la máxima expresión de ese ideario, que además es negacionista de las atrocidades japonesas en la Segunda Guerra Mundial. Takaichi ha sido una asidua visitante del Santuario Yasukuni, donde yacen los criminales de guerra japoneses de "Clase A". Además, la mandataria ha negado actos de agresión pasados del Imperio Japonés y presionó para revisar los "Tres Principios No Nucleares" de Japón.

Takaichi ha cimentado su asenso político desde esos pilares discursivos, respondiendo también a la dinámica política interna del Partido Liberal Democrático. El populismo de derecha ha sido una suerte de antídoto discursivo frente a los fracasos en el plano económico de los antecesores inmediatos de Takaichi: Shigeru Ishiba (2024-25) y Fumio Kishida (2021-24). Ambos ahora son vistos como figuras moderadas frente a Takaichi, quizás la última carta de esperanza de un partido (por no decir un país) en franca decadencia.

Volviendo a la relación con China, que previo a Takaichi atravesaba un período de marcada estabilidad, ahora el panorama ha cambiado drásticamente. Se ha iniciado un diferendo diplomático sobre el tema más sensible para Beijing, que ya ha pasado al plano de las movilizaciones militares. Cabe recordar que, cada vez que esto sucede, emergen las disputas territoriales irresueltas entre China y Japón en el Mar del Este de China y en el Estrecho de Taiwán.



Es probable que EEUU se resista a verse arrastrado por la temeridad de Takaichi, como ya lo demostró el resultado de la última llamada telefónica entre Trump y Xi. También es poco probable que Japón encuentre otros aliados regionales, por más posturas anti-China que puedan ostentar (caso Filipinas), que estén dispuestos a apoyar abiertamente a Japón en esta escalada. Por ahora, Takaichi está sola en la escena que montó y es difícil imaginar qué beneficio puede obtener al final del día. Mientras tanto, China se mantiene en una postura firme y con plena disposición a replicar cada movimiento diplomático o militar que haga Japón. Un panorama para nada alentador en el contexto internacional actual.

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