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Pánico en América

Este arranque de gestión pasará a los anales como uno de los peores de la historia. Y también hay voces que dicen "esta vez será distinto" y algo se rompió.

Donald Trump bailando.
Donald Trump bailando. WH

NUEVA YORK.- Cuántos bear markets tuvo el S&P. Cuántas malas decisiones tomó el "líder del mundo libre". Cuántas veces casi todo el mundo se enojó con Estados Unidos. Cuántas veces se temió que la gran potencia iba a perder su "exorbitante privilegio" de emitir la moneda de reserva del mundo y que los chinos iban a empezar a escupir sus tenencias de Treasuries al mercado. Cuántas veces hubo tensión entre la Casa Blanca y la Fed.

Podemos normalizar todo lo que está pasando en Estados Unidos. Como Jorge Luis Borges en Emma Sunz, podemos decir que, dejando a un lado "las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios", esto ya lo vivimos y todo volverá a la normalidad de las últimas décadas. Aunque, con Donald Trump en 1600 Pennsylvania Avenue, quizás podamos decir "cierta normalidad".

Sin duda, este arranque de gestión pasará a los anales como uno de los peores de la historia. Pero, como la pelota, Estados Unidos no se mancha. Seguirán siendo "la" potencia, continuarán -con mayor o menor efectividad- llevando la batuta de Occidente-, el dólar dominará la amplísima mayoría de las transacciones, sus bonos serán los más seguros del mundo, su mercado financiero el más profundo y la lista clásica de activos puede continuar...



Pero también hay voces que dicen, como Reinhart y Rogoff, "esta vez será distinto". Algo se rompió.

Hay mucha gente enojada en Wall Street y en Corporate America. En su mayoría, votaron a Trump. Así que la decepción es doble. Y no (solo) porque hayan perdido mucha plata sino porque su país está perdiendo credibilidad. Y, quizás también, porque de repente se acuerdan del asalto al Capitolio del 2021 y se dan cuenta que un hilo común ata ambos sucesos (el actual y aquel): DJT estaba en la Casa Blanca.

Por eso, impactaron las palabras de uno de los mayores donantes republicanos, Ken Griffin. "Estados Unidos es más que una nación. Es una marca. Es una aspiración para el resto del mundo. Y ahora mismo estamos erosionando esa marca. Cuando la manchás, puede llevar toda una vida reparar el daño", dijo, y dejó helados a todos.



La revista New York tiene como nota de tapa un artículo a fondo sobre el impacto del Trump 2.0 en Wall Street. El título es la voz de un ejecutivo de las altas finanzas: "Ni por un segundo pensé que se iba a poner tan loco". 

La tapa de la revista New York
La tapa de la revista New York



Pete Tuchman, el trader más famoso del mundo, comparó esto con una infidelidad. Después de eso, una pareja se puede volver a juntar, pero nunca será la misma.

Pete Tuchman
Pete Tuchman

"La confianza y la dependencia global del dólar se construyeron a lo largo de medio siglo o más", afirmó el economista Barry Eichengreen, de la Universidad de California, Berkeley. "Pero puede perderse en un abrir y cerrar de ojos".



Inversores veteranos, como Javier Timerman, se enoja con los que se enojan con el diario del lunes y dicen que la evidencia de la inestabilidad de Trump estaba allí, a la vista de todos. Lo decían sus ex funcionarios. "Increíble que se haya votado a un demente dada las advertencias", dijo en X. 

"Básicamente todo el gabinete de Trump y el vicepresidente en Trump 1.0 nos dijeron que no lo apoyarían en Trump 2.0 porque no era apto para el trabajo", dijo un usuario de X.

Alberto Ades, otro avezado inversor, escribe desde su hiperactiva cuenta de X: "Las encuestas marcan una caída muy fuerte (y rápida) en la popularidad del presidente. Trump se va quedando solo".

¿Qué viene por delante? "Si EE.UU. entra en recesión -algunos creen que ya empezó-, las acciones podrían caer otro 15%, el dólar seguiría debilitándose y la curva de Treasuries se empinaría más. Todo eso, con un déficit fiscal que ya roza el 7% del PBI... y podría ampliarse", dijo.



Hace unos días, estremeció a varios. Fue el 21 de abril. "En otro día nefasto para los mercados, empieza a circular una lectura incómoda en algunos círculos financieros: Estados Unidos estaría entrando en la fase final de un ciclo típico de mercados emergentes —déficits crecientes, falta de reacción adecuada de la clase dirigente, fuga de capitales", dijo Ades. En un posteo largo, agrega: "La historia está llena de ejemplos donde todo se descontrola: caen acciones, bonos y tipo de cambio al mismo tiempo. Tal vez EE.UU. logre evitar un escenario extremo, pero lo que estamos viendo ya alcanza para generar miedo".

Hoy escribió que "EE.UU. intenta calmar a inversores y consumidores, pero ya hay cancelaciones masivas de envíos desde China". El shock comercial, dice Ades, se parece más al Covid o al embargo petrolero de los '70 que a una simple suba de aranceles.



Trump no tiene reelección (según esta Constitución, al menos) y va por todo. Quiere dejar su marca en la historia. Va a jugar fuerte. Se vienen años intensos por delante. Tiene que dar la sensación de que esta hiperactivo y con múltiples pantallas encendidas. 

Quizás haya que bucear el manual político de Roy Cohn, el consigliere de Trump en los '70 y '80, en la serie de Netflix. "Atacar, atacar, atacar", "no admitir nada, negarlo todo" y, finalmente, "nunca admitir la derrota", incluso si has perdido. "Tienes que estar dispuesto a hacerle cualquier cosa a cualquiera para ganar", dijo Cohn. Más de 30 años después, Trump pasó de ser un importante developer de Nueva York al presidente de Estados Unidos. No es lo mismo.

Donald Trump y Roy Cohn
Donald Trump y Roy Cohn



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