¿Por qué Musk, que no es político ni es británico, usó un escándalo que tiene más de una década para posicionarse en el centro de la política?
Elon Musk

La derecha global tiene síndrome de Wanda Nara: Elon Musk y su batalla contra el partido laborista britanico

En Reino Unido no se discuten políticas migratorias en profundidad, ni la seguridad, ni la justicia, ni la violencia de género: solo se habla de Elon Musk.

Leí hace un tiempo a Tamara Tenembaum decir algo con lo que coincidí plenamente: en la política argentina se instaló una espectacularización constante, donde todo se reduce a un chisme diario que seguimos con devoción, como si fuera una telenovela. Este fenómeno impide debatir sobre los horizontes deseados o los temas de fondo, atrapándonos en un espiral interminable de escándalos, chats filtrados y cuentas falsas en redes sociales.

La velocidad de la información, la avalancha de historias, tweets y filtraciones, mezclada con verdades, mentiras y el sexo como eje recurrente, hacen casi imposible reflexionar más allá del ruido. Así como en Argentina Wanda logró convertirse en el tema central de redes, medios y conversaciones, Elon Musk, con estrategias similares, se posicionó esas últimas semanas como una figura central en la política del Reino Unido. Elon Musk, es un empresario estadounidense nacido en Sudáfrica. No es británico ni es político. 

¿Qué hace Elon Musk metiéndose en la política de UK? ¿Cómo lo hace?



¿Por qué debería importarnos lo que pasa en el Reino Unido? Porque Milei, como él mismo afirma, no es un fenómeno barrial, y la derecha global, aunque adaptada a las especificidades locales, tiene estrategias compartidas. Sus actores también se repiten, y Elon Musk aparece en las fotos de todos los monstruos. De ahí la importancia de plantear el involucramiento de Musk en la política británica como un estudio de caso. 

Contexto 

Los dos principales partidos políticos en el Reino Unido son el Partido Conservador y el Partido Laborista. En julio de 2024, el laborismo ganó las elecciones generales y puso fin a catorce años de gobierno conservador. Si bien la victoria fue contundente, el actual primer ministro, Keir Starmer, enfrenta críticas por parte de algunos votantes. 

En este escenario, también cobran relevancia partidos minoritarios como el Partido Verde y el partido de ultraderecha Reform UK, que aunque cuenta actualmente con solo cinco escaños en el parlamento, logró captar el 14% de los votos en las últimas elecciones generales. 



El porcentaje de voto popular no se tradujo en una gran cantidad de bancas debido al sistema electoral británico, pero posiciona al partido como la fuerza de derecha más relevante del momento. 

Según encuestas recientes, Reform UK podría obtener hasta sesenta y cinco escaños adicionales en las próximas elecciones generales, lo que consolidaria su crecimiento.

El desempeño de Reform UK en las últimas elecciones fue el mejor de su historia, y todo indica que su influencia podría seguir creciendo. A este contexto local se suma el impacto internacional del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y el involucramiento económico y mediático de Elon Musk, a través de su plataforma X. Tanto Trump como Musk mantienen alianzas con Reform UK. De hecho, este fin de semana, Musk volvió a agitar la política británica al reinstalar en la opinión pública el controvertido tema de las grooming gangs.



El escándalo de las grooming gangs en el Reino Unido involucra a grupos de hombres, principalmente de origen paquistaní, que abusaban sexualmente de menores, atrayéndolas con drogas y alcohol. La mayor controversia respecto a este caso, que salió a la luz en 2010 pero involucra delitos de décadas anteriores, es que se acusa a las autoridades de no haber actuado por temor a ser acusados de racismo. Es decir, este no es un caso nuevo, es una controversia que tiene más de una década y en la que se acusa al Partido Laborista de encubrir violaciones en pos de una narrativa de un Reino Unido multicultural. 

Durante este período, Keir Starmer, actual primer ministro del Reino Unido, se desempeñó como Director de la Fiscalía Pública, cargo equivalente al de Procurador General en Argentina, entre 2008 y 2013. 

Sin embargo, el Partido Laborista no se encontraba en el gobierno durante ese tiempo. El Partido Conservador, liderado por David Cameron, estaba en el poder, después de ganar las elecciones generales de 2010. Este período marcó el comienzo del gobierno de coalición entre los conservadores y los Liberal Demócratas, que duró hasta 2015. 



El objetivo de esta nota no es analizar cómo la justicia británica trató el tema de las grooming gangs, sino entender como Elon Musk, que no es político ni es británico, usó un escándalo que tiene más de una década para posicionarse en el centro de la política del país.

Durante las últimas dos semanas en redes sociales y en medios tradicionales se discute el tema de las grooming gangs de forma wandanarizada. 

En Argentina, Twitter y los noticieros están inundados de chats filtrados de Icardi y fotos de la China Suarez. En Reino Unido con un tono similar y bajo la misma abrumación de información y publicaciones constantes se discuten las publicaciones de Elon Musk. No se discuten políticas migratorias en profundidad, ni la seguridad, ni la justicia ni la violencia de género: solo se habla de Musk. 



Los tweets de Musk y la construcción de una narrativa

El domingo 5 de enero Musk empezó a hablar sobre las grooming gangs y a construir una narrativa sobre las violaciones en el Reino Unido. El objetivo de esta narrativa es culpar al Partido Laborista y al progresismo en general de encubrir casos de violación en favor de una idealización de un Reino Unido multicultural y armonioso. 

En un suplemento de Byline Times, se investiga cómo la derecha utiliza los testimonios de sobrevivientes, no siempre abusadas por paquistaníes, para construir una narrativa que asocia ser migrante, especialmente musulmán, con ser abusador. La estrategia es clara: los migrantes vienen al Reino Unido a abusar de las niñas blancas. Poco y nada se habla de la violencia y el abuso que sufren las mujeres migrantes. En esta narrativa, las víctimas siempre son blancas y los abusadores siempre paquistaníes.

Si bien existen migrantes violentos y víctimas blancas, también hay hombres blancos violentos y víctimas migrantes. Sin embargo, esta última realidad parece no tener lugar en el relato que impone la derecha. De hecho, según una estadística del Ministerio de Justicia el 77% de la población carcelaria masculina es blanca.



Complicidad a nivel local

Musk crítica específicamente al Partido Laborista y a la BBC por sus supuestos roles en minimizar o manejar mal estos problemas. Al Partido Laborista lo retrata como políticamente negligente, responsable de políticas que perpetúan el crimen. Por su parte, a la BBC la acusa de ser una institución parcial que no responsabiliza a quienes están en el poder. Esta narrativa posiciona a ambas entidades no solo como ineficaces, sino también como cómplices activos en la creación de un ambiente permisivo para el abuso sexual.

El ejercicio es doble: deslegitimar tanto al gobierno como a los medios tradicionales. Esto refuerza una narrativa que Musk viene impulsando desde hace tiempo: X es el único espacio donde existe verdadera libertad de expresión.



Preparando el terreno para líderes de extrema derecha

Al construir una narrativa de decadencia moral e ineficacia política, Musk prepara el terreno para la promoción de líderes de extrema derecha. Su retórica sostiene que un gobierno radical de derecha es necesario para restaurar el orden y la verdad, posicionándolo como la única solución a los fallos percibidos de las instituciones tradicionales.

En un tweet, Musk cuestiona al actual líder de Reform UK, Nigel Farage, quien en sus intervenciones intenta desmarcarse de figuras más extremas como Tommy Robinson. Este último, ensalzado por Musk, actualmente está preso por acusar falsamente a un refugiado sirio de crímenes que no cometió.



Construcción de una "derecha" global

Para Musk, el problema de los migrantes y las violaciones no es exclusivo del Reino Unido; lo presenta como un problema global. No lo afirma directamente, sino que cita medios y periodistas de derecha, utiliza las Community Notes (moderadores de X) y recurre a estadísticas de dudosa fiabilidad.



La construcción de una audiencia 

Musk usa este tema sensible para cuestionar tanto al gobierno actual como al candidato de Reform UK, construyendo una narrativa en la que los migrantes musulmanes siembran el terror, no solo en el Reino Unido, sino globalmente. Musk no le habla a cualquiera: se dirige específicamente a los padres, construyendo empatía y apelando a un sentido de protección y autoridad. Según esta narrativa, quienes pueden salvar al Reino Unido son los hombres.

Refuerzo de temas: Verdad y objetividad

Un tema recurrente en los tweets de Musk es la noción de verdad y objetividad. Se posiciona a sí mismo y a X como los máximos árbitros de la verdad. Al proclamarse como defensor de la "verdad", Musk amplifica la credibilidad de sus narrativas y consolida la confianza de su audiencia.



Para terminar, osos polares

En medio de un día entero dedicado a hablar de mafias, violaciones a menores y a llamar a la extrema derecha a actuar contra los migrantes, Musk comparte imágenes tiernas de animales. El motivo se me escapa, así como no entiendo por qué Wanda tendría una cuenta falsa de Instagram en la que modifica sus fotos con IA tampoco entiendo porque Musk comparte estos videos. El último es de osos polares y  muestra un cachorro con su madre y  el texto I am safe. Es un contenido  aleatorio que parece no tener mucho sentido más que el de wandanarizar la política y sumar ruido a una avalancha de tweets difíciles de decodificar. Quizás lo hace porque entiende muy bien que este es el lenguaje de internet o porque ama la naturaleza, no lo sé. Lo que sí sé es que nosotros no somos osos polares y tampoco estamos a salvo.  



 

Mercedes Máspero es socióloga (USAL) y magíster en Antropología Digital (UCL). Desde 2024 vive en Londres, donde analiza audiencias y desarrolla estrategias digitales para artistas latinoamericanos en Reino Unido, Europa y Asia.



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