Este año, iniciará el proceso de selección del próximo secretario general de las Naciones Unidas y un argentino está entre los máximos candidatos para ocupar el puesto: el diplomático Rafael Grossi.
Grossi, actual Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ha ganado gran relevancia en el Sistema Internacional gracias a su activo rol tanto en la guerra en Ucrania como en las negociaciones nucleares con Irán, visitando ambos países en varias oportunidades.
Así, gracias a su actual cargo, a lo que se suma la norma no escrita de la rotación geográfica regional, Grossi pica en punta para convertirse en el sucesor de António Guterres.
Hasta el momento, América Latina y el Caribe sólo tuvieron un secretario general: en 1981, se eligió al embajador Javier Pérez de Cuellar de Perú.
Sin embargo, teniendo en cuenta que nunca una mujer estuvo a cargo de la ONU, Grossi no tendrá las cosas fáciles a la hora de superar a la expresidenta de Chile y ex Alta Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.
La buena noticia para nuestro compatriota es que cuenta con el apoyo del presidente Javier Milei, según diversas fuentes a las que tuvo acceso El Economista. Cabe recordar que, a fines del año pasado, el propio Grossi acompañó al presidente durante la presentación del Plan Nuclear Argentino.

El apoyo de Milei cobra gran relevancia si se tiene en cuenta que, según el art. 97 de la Carta de San Francisco, el secretario general será designado por la Asamblea General (AGNU) a recomendación del Consejo de Seguridad (CSNU).
En este sentido, teniendo en cuenta que EE.UU., China, Rusia, Reino Unido y Francia tienen poder de veto, los buenos vínculos de Milei con actores como Donald Trump o Emmanuel Macron o su simpatía con Londres podrían ser claves a la hora de impulsar a Grossi para ocupar el máximo cargo de la ONU.
En el caso de concretarse, la candidatura de Grossi sería la cuarta vez en la que un argentino aspira a liderar la ONU.
Por un lado, Carlos Ortiz de Rozas fue candidato dos veces (en 1971 la URSS vetó su candidatura, mientras que en 1981 lo hicieron nuevamente la URSS junto con el Reino Unido y Francia). Por su parte, la tercera postulación fue de la excanciller Susana Malcorra.