Japón está sentando las bases para avanzar con nuevas plantas de energía nuclear, impulsado por el aumento del precio del gas y la creciente demanda energética de los centros de datos de IA. Tras el desastre de Fukushima en 2011, el país había frenado el desarrollo nuclear, pero ahora busca reactivar gradualmente los reactores cerrados —ya hay 14 en funcionamiento— y autorizar la construcción de nuevas unidades en sitios existentes.
- El cambio de postura energética se formalizó en febrero, cuando el gobierno eliminó la política de minimizar la energía nuclear y se comprometió a maximizar fuentes descarbonizadas, lo que elevó la participación de la energía atómica al 8,5% del total nacional.
Expertos y funcionarios estiman que la fase de reactivación se extenderá hasta 2030, momento en el cual Japón podría enfocarse en construir nuevos reactores para cumplir sus metas de descarbonización. Entre las tecnologías más prometedoras figuran los reactores modulares pequeños (SMR), cuya maduración técnica y económica se espera para la próxima década. Sin embargo, la conciencia social sobre estas tecnologías sigue siendo baja y hay resistencia en zonas como Kashiwazaki-Kariwa, sede de la planta más grande del mundo, cuyo reinicio aún está trabado por oposición política local.
El nuevo plan energético prevé que el 20% de la electricidad provenga de energía nuclear en 2040, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles, que en 2023 representaban casi el 70% del mix energético. La guerra en Ucrania, que disparó los precios del gas, y el auge del consumo energético de la inteligencia artificial forzaron a Japón a revisar sus proyecciones. En este contexto, el gobierno presentó una hoja de ruta con cinco tipos de reactores de próxima generación, siendo los más inmediatos los reactores de alta temperatura refrigerados por gas, previstos para operar hacia 2030.
No obstante, introducir tecnología como los SMR enfrenta obstáculos significativos. Según Hiroki Sato, directivo de Chubu Electric, la lentitud del regulador japonés y la desconfianza generalizada retrasarían su llegada hasta al menos 2040.
- Por eso, empresas japonesas como IHI, Hitachi y otras optan por invertir en proyectos nucleares en el extranjero, especialmente en Estados Unidos y Canadá, con la expectativa de probar allí su viabilidad y eventualmente traerla al país.
Mientras tanto, la competencia geopolítica con China y Rusia —cuyos diseños dominan más del 90% de los nuevos proyectos nucleares globales desde 2017— ha llevado a Japón a priorizar la permanencia en la cadena de suministro nuclear global. Andreas Schierenbeck, CEO de Hitachi Energy, confía en que los SMR serán la tecnología dominante a largo plazo por su menor costo, rapidez de construcción y mayor seguridad. Pero, como resume Yasuyuki Hasegawa, directivo de IHI: "La gran pregunta es cuándo llegará ese momento".


