Una investigación del Financial Times reveló que Boston Consulting Group (BCG), una de las consultoras más influyentes del mundo, participó en un plan para relocalizar a cientos de miles de palestinos desde la Franja de Gaza y montar una operación humanitaria multimillonaria con fuerte respaldo estadounidense e israelí. La empresa —que inicialmente negó su implicación— se vio obligada a despedir a dos socios en junio tras conocerse el alcance real del proyecto.
El plan, conocido internamente como "Aurora", fue diseñado entre octubre de 2024 y mayo de 2025 y llegó a contemplar "paquetes de relocalización" de US$ 9.000 por persona para más de 500.000 gazatíes, lo que totalizaría un costo potencial de US$ 5.000 millones.
Aunque desde BCG afirman que fue una iniciativa no autorizada y que sus socios violaron las directrices internas, el proyecto involucró a más de una docena de empleados y generó facturación por más de US$4 millones.
Qué es la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF)
La Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés) fue presentada como una nueva vía de asistencia "neutral" en medio de la guerra.
Sin embargo, su implementación generó fuerte rechazo de la ONU y de organizaciones humanitarias, que la tildaron de "pantalla" para objetivos militares israelíes.

Desde su lanzamiento en mayo, más de 400 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes cuando intentaban acceder a los centros de distribución de alimentos montados por GHF, según fuentes médicas locales.
Más de una docena de empleados de BCG trabajaron directamente en el proyecto, cuyo nombre en clave era "Aurora", entre octubre y finales de mayo.
GHF opera con seguridad privada estadounidense, bajo protección de tropas israelíes, rompiendo con los modelos tradicionales de ayuda humanitaria. El gobierno de EE.UU. ya destinó US$ 30 millones al esfuerzo, aunque los detalles del financiamiento total siguen siendo opacos.
El rol de BCG: del asesoramiento a la polémica
La historia comienza cuando Orbis, una empresa de seguridad cercana al gobierno de EE.UU., contrató a BCG para realizar un estudio de factibilidad. El encargo fue promovido por el Tachlith Institute, un think tank israelí, y liderado por dos veteranos militares y socios de BCG en Washington: Matt Schlueter y Ryan Ordway.
Con el correr de los meses, el involucramiento de la consultora se fue profundizando. Ayudaron a diseñar el modelo financiero del proyecto, evaluaron contratistas, armaron proyecciones de crecimiento económico y coordinaron las operaciones desde Tel Aviv. Incluso, según fuentes internas, trabajaron sobre escenarios de "relocalización voluntaria" de un cuarto de la población de Gaza.

El modelo sugería que pagar a los palestinos para abandonar Gaza y reasentarse en otro país era US$ 23.000 por persona más barato que reconstruir sus hogares y asistirlos dentro del enclave.
El plan, reveló la exclusiva del FT, incluía hasta cuatro años de alquiler subsidiado y alimentación garantizada por un año.
¿Éxodo planificado o ayuda encubierta?
Los defensores del proyecto aseguran que no había elementos coercitivos y que se trataba de una propuesta voluntaria. Sin embargo, el contexto —una guerra abierta, el colapso total de la infraestructura gazatí y los bloqueos israelíes— hace difícil imaginar que las decisiones fueran libres.
La polémica creció cuando se filtró internamente el contenido de los modelos financieros en mayo. A los pocos días, BCG retiró a su equipo de Tel Aviv, canceló las facturas emitidas y forzó la renuncia de sus dos socios implicados. También contrató al estudio WilmerHale para investigar las "fallas de procedimiento".
Críticas, opacidad y consecuencias
Las críticas llovieron tanto desde dentro como fuera de la empresa. La ONU denunció la operación como parte de una estrategia israelí para modificar la demografía de Gaza, mientras que varias ONG se negaron a participar de la distribución de alimentos.
Christoph Schweizer, CEO global de BCG, reconoció los errores y aseguró que "actuaron con urgencia y seriedad" para evitar que algo similar vuelva a suceder: "Nuestra ambición siempre ha sido contribuir a respuestas humanitarias eficaces, multilaterales y sostenibles".
A pesar del escándalo, la operación no se detuvo del todo. Según GHF, ya distribuyeron más de 1 millón de cajas de comida, equivalentes a 58 millones de raciones. Pero la pregunta central sigue sin respuesta: ¿se puede hablar de ayuda humanitaria cuando los beneficiarios mueren intentando alcanzarla?
Tony Blair, metido en la discusión

El Instituto Tony Blair, reveló el FT, participó del proyecto para desarrollar un plan de posguerra en Gaza que contemplaba reactivar la economía del enclave con una "Riviera Trump" y una "Zona de Manufactura Inteligente Elon Musk".
El plan, detallado en una presentación en diapositivas a la que accedió el Financial Times, fue liderado por empresarios israelíes y utilizó modelos financieros desarrollados por Boston Consulting Group (BCG) para reimaginar Gaza como un próspero centro comercial.
Bajo el título The Great Trust ("La Gran Confianza") y compartido con la administración Trump, la propuesta incluía pagar a medio millón de palestinos para que abandonaran la zona y atraer inversores privados para desarrollar Gaza.
Aunque el Instituto Tony Blair (TBI) no redactó ni respaldó formalmente el documento final, dos miembros del equipo del ex primer ministro británico participaron en grupos de mensajería y llamadas durante el desarrollo del proyecto, según personas familiarizadas con el trabajo.