"La UE camina sonámbula por los caminos que Beijing traza para asegurar su influencia global", dice Varsavsky.
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"Europa sonámbula": el error estratégico que nadie en el continente quiere ver

Europa desprecia a su mejor cliente y abraza al país que financia la guerra en su suelo. Martín Varsavsky desnuda el mayor error estratégico del continente con datos, cifras y una lógica implacable.

24 marzo de 2026

La imagen lo dice todo. Miles de europeos evitan comprar un Tesla porque Elon Musk apoya a Donald Trump, pero no tienen reparos en adquirir un BYD fabricado en China. El empresario argentino Martín Varsavsky lo sintetizó con una frase que debería incomodar: "Los europeos se avergüenzan de conducir un Tesla porque Elon Musk ayuda a Trump, y sin embargo no tienen ningún problema en conducir un BYD cuando China es el enemigo más formidable que enfrenta Europa hoy. Esto dice todo sobre lo roto que está el pensamiento estratégico europeo".

La paradoja no es un accidente cultural ni un malentendido pasajero. Es el síntoma de una confusión profunda sobre quiénes son los aliados y quiénes los adversarios de Europa en el siglo XXI.

El número que lo explica todo

Antes de hablar de valores o alineaciones ideológicas, conviene mirar los datos. Varsavsky los presenta sin anestesia: la Unión Europea acumula un déficit comercial de bienes con China que supera los €300.000 millones anuales, cifra que se ha cuadruplicado en la última década. Al mismo tiempo, Europa mantiene un superávit de €200.000 millones con Estados Unidos. La conclusión aritmética es tan sencilla como políticamente incómoda: "El país que los europeos adoran odiar es en realidad el mejor cliente de Europa, y el país al que se están acercando está inundando sus mercados y matando sus fábricas".



Los sectores afectados no son marginales: vehículos eléctricos, baterías, equipamiento industrial, ingeniería eléctrica, productos químicos. La desindustrialización europea avanza, y su correlato directo es la expansión manufacturera china.

La dimensión que hace palidecer la economía

Si el panorama comercial es preocupante, la dimensión de seguridad lo vuelve directamente alarmante. La OTAN ha calificado a China como el "facilitador decisivo" de la maquinaria bélica de Putin: Pekín suministra componentes de doble uso y minerales críticos para la producción de drones rusos que bombardean ciudades ucranianas. El comercio bilateral entre China y Rusia pasó de US$ 152.000 millones en 2021 a US$ 253.000 millones en 2024. El análisis de Varsavsky, resumido en una columna de Infobae, no deja lugar a ambigüedades: "China no es una parte neutral en la crisis de seguridad europea. China está financiando al otro bando".

Milei con Varsavsky en Olivos.
Milei con los Varsavsky en Olivos.



Múnich: la metáfora de un continente extraviado

La Conferencia de Seguridad de Múnich se convirtió en la ilustración perfecta de este extravío. Wang Yi fue elogiado por "decir todas las palabras correctas" mientras JD Vance era recibido como un intruso hostil. Varsavsky, que vive en Madrid hace varios años, describe el mecanismo con precisión: "Las élites europeas están cayendo en el truco más viejo del manual geopolítico: sonreírle al país que está destruyendo tu economía mientras le escupes al que construyó tu arquitectura de seguridad". El veinte por ciento de los europeos considera a Estados Unidos una "amenaza importante", un porcentaje mayor que quienes dicen lo mismo sobre China. La disonancia cognitiva es sistémica, no individual.

Irán: la guerra que Europa finge que no le incumbe

El tercer frente del análisis es Irán. Proveedor de drones y misiles a Putin, al borde de capacidad nuclear. La respuesta europea —España denegó el uso de sus bases, Francia dio lecciones de derecho internacional, la UE pidió "máxima moderación"— contrasta con la geografía real de la amenaza. Como señala Varsavsky: "Los misiles de Irán pueden alcanzar capitales europeas, no estadounidenses. Los drones de Irán están matando ucranianos. Y sin embargo Europa se queda al margen retorciéndose las manos mientras espera que Estados Unidos siga defendiendo un continente que no se defiende a sí mismo."

La paz de China: lo que "todas las palabras correctas" ocultan

Los líderes europeos siguen viajando a Pekín en busca de mediación. Wang Yi repite que China apoya la paz. Varsavsky desmonta esa narrativa: "Rusia convertida en vasallo económico chino, la base industrial europea vaciada, y la alianza transatlántica fracturada: esa es la paz de China. Y Europa camina sonámbula directo hacia ella."



El análisis de Varsavsky no es un alegato pro-estadounidense. Es, ante todo, una llamada a la lucidez estratégica: entender que protestar contra un arancel del 15% como si fuera una afrenta mayor que la destrucción sistemática de la industria europea revela una desorientación profunda. La pregunta que deja flotando es incómoda y necesaria: ¿puede Europa recuperar la claridad estratégica antes de que el sonambulismo se vuelva irreversible?

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