Este 5 de febrero expira el acuerdo New START, el último tratado de control de armamentos nucleares entre Estados Unidos y Rusia, y, por el momento, no hay señales de que vaya ser renovado.
¿Por qué importa?
El New START, firmado en 2010 por el presidente estadounidense Barack Obama y el ruso Dmitry Medvedev, limita el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas a 1.550 por lado.
Además, permite un máximo de 700 sistemas para lanzarlas desde tierra, mar o aire, mediante misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos o bombarderos pesados.
Pero los tratados no solo establecen límites numéricos para misiles y cabezas nucleares, sino que también exigen que las partes compartan información. Por lo tanto, sin un nuevo tratado, cada uno se vería obligado a actuar según las peores suposiciones sobre las armas que el otro produce, prueba y despliega, iniciando una carrera armamentística.
Cabe recordar que, desde 2023, Putin suspendió las inspecciones mutuas a modo de protesta por el apoyo de Estados Unidos a Ucrania.

¿Cuál es el panorama?
Si el tratado expira, no habría restricciones sobre los arsenales nucleares de largo alcance por primera vez desde que Richard Nixon y el líder soviético Leonid Brézhnev firmaron dos acuerdos históricos en 1972 durante el primer viaje de un presidente estadounidense a Moscú.
El presidente ruso Vladímir Putin ha propuesto que ambas partes prolonguen por un año el New START para ganar tiempo e iniciar nuevas negociaciones. Sin embargo, por el momento Donald Trump no ha respondido formalmente.
Debe tenerse en cuenta que, desde 2010, Rusia ha desarrollado nuevos sistemas con capacidad nuclear —el misil de crucero Burevestnik, el hipersónico Oreshnik y el torpedo Poseidón— que quedan fuera del marco de New START.
Por su parte, Trump ha anunciado planes para un sistema de defensa antimisiles "Cúpula Dorada" basado en el espacio.
Trump, que dijo que "si expira, caduca", también cree que el pacto debería ser reemplazado por uno mejor. En este sentido, quiere perseguir la "desnuclearización" tanto con Rusia como con China, ya que, según el Pentágono, Pekín podría tener hasta 1.000 ojivas nucleares para 2030.
Pero el Gigante Asiático afirma que es poco razonable esperar que se una a las conversaciones de desarme con dos países cuyos arsenales siguen siendo mucho mayores que el suyo.