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El G7 inicia su cumbre con China y Rusia en el centro de la escena

Los líderes de EE. UU., Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón se reunirán, entre el 19 y 21 de mayo, en Hiroshima para abordar tanto la invasión de Rusia a Ucrania como el desafío global que China representa. Se espera que se adopten más sanciones contra el Kremlin.

El G7 inicia su cumbre con China  y Rusia en el centro de la escena
18 mayo de 2023

Este viernes, y hasta el próximo domingo, los siete líderes de los países que componen el Grupo de los 7 (G7) se reunirán en la ciudad japonesa de Hiroshima para analizar las principales preocupaciones del mundo. 

Compuesto por Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Italia, Alemania y Japón, el G7 es uno de los grupos más relevantes a escala global: con una población de unos 770 millones de personas, representan más del 30% del PIB mundial. 

Principalmente, los líderes abordarán dos grandes preocupaciones: la invasión rusa de Ucrania y el desafío global que representa China. Por ello, intentarán proyectar una unidad frente a los desafíos de Pekín y Moscú.

Sin embargo, respecto al Gigante Asiático, todos los miembros del grupo están estrechamente vinculados económicamente a China, la segunda economía más grande del mundo. Por eso, las divisiones más notables dentro del G7 son respecto a cómo tratar con Pekín.

Justamente, hace un par de semanas, el presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que Europa no debería alinearse completamente detrás de Estados Unidos en algunos asuntos como el conflicto en Taiwán, lo que le valió una lluvia de críticas desde Occidente. 

Varios líderes de otros países, como el brasileño Lula da Silva o el indio Narendra Modi, asistirán como observadores, ya que el G7 busca acercarse a los miembros del "Sur Global" para contrarrestar el papel de China en el escenario global.

En abril, los ministros de Relaciones Exteriores del G7 reconocieron "la necesidad de trabajar junto con China en los desafíos globales" y reiteraron su llamado a que Pekín actúe "como un miembro responsable de la comunidad internacional".

Los líderes también discutirán la preocupación sobre el uso de China de la "coerción económica" en sus tratos en el extranjero a través de la Franja y la Ruta de la Seda.

Estados Unidos defiende una postura de controles de inversión más estrictos, pero Alemania es más cautelosa, ya que prefiere ver la selección de inversiones en áreas específicas, no en todos los ámbitos. 

Rusia, la amenaza actual

Aunque China parece ser la mayor amenaza de Occidente a largo plazo, se espera que la actual guerra en Ucrania se lleve todos los flashes durante la reunión. 

En este sentido, los líderes también planean endurecer las sanciones contra Rusia, con medidas destinadas a la energía y otras exportaciones que ayudan al esfuerzo bélico de Moscú.

Según cifras oficiales, hasta ahora las sanciones causaron una contracción de 1,9% en la economía rusa en el primer trimestre. El G7 ya adoptó un tope de precios sobre los productos petroleros rusos, provocando una caída de los ingresos del 43%. Una de las cuestiones que se debatirá es un bloqueo contra las exportaciones de diamantes rusos, un comercio que sumó US$ 5.000 millones en 2021.

Por otra parte, antes las reiteradas amenazas de Vladimir Putin de usar armas nucleares, el grupo nuevamente condenará su posible uso, aunque es poco probable que el líder ruso las utilice: su principal estrategia es disuadir a los países occidentales de meterse de lleno en la guerra.

Que la cumbre se celebre en Hiroshima, región en donde Estados Unidos lanzó una de sus bombas nucleares, ocasionando la muerte de unas 80.000 personas, ya es todo un mensaje de por sí. Además, también se espera que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se dirija al grupo por videoconferencia.

Biden llegó antes

Actualmente, la principal preocupación de Biden es poder solucionar el problema del techo de la deuda de su país, ya que parece que solo podrá seguir pagando sus cuentas hasta el 1 de junio.

Sin embargo, el líder demócrata es uno de los principales promotores de la defensa de Ucrania, por lo que su presencia en la cumbre es trascendental.

Este jueves, Biden se reunió con su homólogo japonés Fumio Kishida, quien consideró que "la comunidad internacional se encuentra en una encrucijada en la historia".

La cumbre es una oportunidad para que el G7 muestre a la comunidad internacional su compromiso con "un orden internacional libre y abierto basado en el estado de derecho".

Japón, comprador de petróleo ruso desde hace mucho tiempo, se ha alineado junto con las sanciones del G7 contra el Kremlin y por ello Kishida confirmó que él y Biden habían acordado continuar con "sanciones estrictas contra Rusia y un fuerte apoyo a Ucrania".

Una de las buenas noticias para Kiev fue que este jueves el Pentágono dijo que sobreestimó el valor de las municiones, misiles y otros equipos que envió a Ucrania en alrededor de US$ 3.000 millones.

El error fue el resultado de asignarle un valor superior al garantizado al armamento que se tomó de las existencias estadounidenses y luego se envió a Ucrania, lo que puede abrir el camino a más envíos de armas a Kiev. Desde agosto de 2021, Estados Unidos ha enviado armas valoradas en unos US$ 21.100 millones.

La OTAN también se prepara

La OTAN fue creada en 1949 con el claro objetivo de contener el avance de la Unión Soviética en Europa occidental. Por ello, su papel se ha visto revitalizado desde que Rusia invadió Ucrania.

En julio, los países miembros de la alianza militar se reunirán en Vilna, la capital de Lituania, con el objetivo de concretar una estrategia en donde se detallará, por primera vez desde la Guerra Fría, cómo respondería la alianza a un ataque ruso.

La OTAN no había tenido la necesidad de elaborar planes de defensa a gran escala durante décadas, ya que solo libró guerras más pequeñas en Afganistán e Irak.

Pero ahora, con la guerra más sangrienta de Europa desde 1945, la alianza advierte que debe tener todos los planes listos ante la posibilidad de que estalle un conflicto a gran escala. 

Pero, aunque en el actual contexto hay muchas características que se asemejan a la Guerra Fría, algunos factores cruciales han cambiado.

Por ejemplo, desde la caída de la URSS, la cantidad de miembros de la OTAN ha pasado de una docena a 31, incluidos países que estaban bajo la órbita de Moscú, como Polonia o Hungría, o países que formaban parte del bloque soviético, como la propia Lituania. 

Justamente, esto último es uno de los principales argumentos que utiliza el Kremlin para justificar su invasión de Ucrania, ya que considera que una posible adhesión de Kiev a la OTAN era una línea roja que no podía tolerar.

Además, gracias a la reciente adhesión de Finlandia, se ha duplicado la frontera de la OTAN con Rusia a unos 2.500 km.

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