Análisis

Acuerdo histórico entre Estados Unidos y El Salvador: una relación incipiente que se fortalece cada vez más

Desde la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos han habido ciertas tensiones con algunos países latinoamericanos, pero un país del istmo centroamericano es una clara excepción: ¿Cómo puede el sistema penitenciario salvadoreño ayudar a Estados Unidos?

Nayib Bukele y Marco Rubio
Nayib Bukele y Marco Rubio
Santiago Bruno 13 febrero de 2025

El pasado 3 de febrero, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, recibió al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en donde ratificaron sus compromisos de fortalecer las relaciones entre ambos países mediante la firma de un polémico acuerdo: enviar a los criminales estadounidenses a las cárceles salvadoreñas a cambio de una tarifa por recluso. 

Este acuerdo sin precedentes explica cómo se complementan las necesidades de Estados Unidos y de El Salvador que, a pesar de ser muy distintas, lograron encontrar una solución común.

Por un lado, Estados Unidos posee una población carcelaria gigantesca, la cual se le hace cada vez más difícil sostener. Esta dificultad se profundiza por la suba de la inflación que ha experimentado a lo largo de los últimos años y, además, por el nuevo lineamiento de Donald Trump de reducir el gasto público. 



Por otro lado, El Salvador cuenta con un sistema penitenciario superlativo con una gran capacidad para recluir criminales, aunque los recursos económicos para sostenerlo son cada vez más escasos. Por ende, cada tarifa por recluso pagada por Estados Unidos es una gran ayuda económica para el sistema penitenciario salvadoreño. 

Pero Bukele parece estar aprovechando las oportunidades que le presenta la nueva Administración Trump: por un lado, el intento de disminuir gastos desde el gobierno estadounidense es una clara ventaja para El Salvador, ya que Estados Unidos, al enviar sus reclusos al país centroamericano, estaría ahorrando miles de dólares y reduciría su población carcelaria. 

Por otro lado, este nuevo acuerdo es un claro ejemplo de la preferencia de Trump por fortalecer las relaciones bilaterales de Estados Unidos con sus aliados, antes que fortalecer el posicionamiento estadounidense en otras organizaciones o foros internacionales. 



Los reclusos estadounidenses serian enviados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), que es el penal más grande de todo America Latina y esta lejos de alcanzar su cupo maximo de reclusos. 

El CECOT alberga criminales de MS-13 y otras pandillas principalmente, pero con la llegada de los reclusos estadounidenses un nuevo grupo criminal cobra relevancia: el Tren de Aragua. 

La mega banda criminal de origen venezolano se ha expandido muy rápidamente a lo largo de Sudamérica, con presencia en Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y Brasil. 



Sin embargo, también se ha expandido hacia el norte: en diferentes localidades a lo largo y ancho de Estados Unidos, se han detenido a operarios del Tren de Aragua que han logrado construir una red criminal de narcotráfico y de trata de personas, concentrada en los estados de Luisiana, Texas, Virginia, Florida y Nueva Jersey. 

La presencia del Tren de Aragua en Estados Unidos no debe tomarse por sorpresa: con el comienzo del éxodo venezolano en 2018, más de un millón de migrantes se asentaron en el Gigante Norteamericano, siendo una ventana de oportunidad para la mega banda criminal de expandir sus operaciones hacia el norte. 

En consecuencia, el expresidente Joe Biden declaró al Tren de Aragua como "organización criminal transnacional", mientras que Trump declaró al grupo criminal como "organización terrorista". 



De este modo, el CECOT albergaria criminales de dos grandes amenazas a la seguridad internacional, responsables de actividades ilicitas como la trata de personas, el narcotrafico, el secuestro, el asesinato y la extorsion: MS-13 y el Tren de Aragua. 

Parece ser que tanto Estados Unidos como El Salvador han asumido que, hoy en día, la seguridad no es un asunto exclusivamente interno, sino que existen amenazas de naturaleza transnacional que merecen la cooperación regional entre los estados para combatirlas. 

Ambos países han mostrado una voluntad de cooperación sin antecedentes entre ellos, lo que podría ser puntapié inicial para futuros acuerdos, ya sea en áreas referidas a la seguridad internacional o bien sobre otros asuntos. 



El presidente Bukele fue contundente en la red social X: "El acuerdo migratorio más extraordinario del mundo".

Justamente, el ímpetu por la cooperación no se hizo esperar: ambos países han celebrado otro acuerdo en materia energética nuclear, con la firma del Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica (NCMOU). 

Otra clara señal de las iniciativas de Washington por afianzar vínculos estratégicos con sus aliados en áreas vitales, como la seguridad energética.



Sin embargo, cabe preguntarse si este acuerdo entre El Salvador y Estados Unidos pretende encontrar soluciones a necesidades internas de cada país, o bien responde a la búsqueda de una relación bilateral duradera que intenta fortalecerse con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca

Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar