Engolosinado después de tres meses de rabioso éxito, el ministro Luis Caputo probó al mercado, intentando colocar deuda en pesos ajustable por inflación, sin ofrecer títulos atados a la tasa de interés y la apuesta le salió mal: había vencimientos por casi $ 1,7 billobes y con 928 ofertas pudo captar apenas $ 892.552 M, es decir apenas el 55% de lo que necesitaba.
El fracaso de esta licitación ya estaba cantado.
Desde el viernes, día en el que la secretaría de Finanzas presentó el menú de bonos a colocar, todos ajustados por inflación (CER) hubo una apurada compra de parte de grandes inversores de Lecaps en el mercado secundario, tanto que -por sus mejoras en precios contado- sus tasas a vencimiento bajaron del 3,7 al 3,2% mensual, en un momento que las consultoras especulan con que el IPC de octubre o de noviembre puede llegar a empezar con 2.
Pero además de la licitación, el ministro de Economía se encontró con otra dificultad que viene desde afuera. Mientras el flujo de capitales está marcando mayor ingreso que salida de fondos a la Argentina, esencialmente por el blanqueo y por la tasa positiva contra el dólar, los precios del billete verde siguen debilitándose en el mercado local, pero están subiendo en América Latina.
Con una dificultad de marca mayor: en lo que va del año la inflación en Argentina es del 107% y en Brasil del 3,5%, mientras que en 2024 el dólar oficial argentino sube 20,3% mientras que el Brasil anota un alza bastante parecida, del 18,7%.
De hecho, siguió completamente viva la patria financiera, con dólares entrando al país para colocarse a tasa de interés, elevando stock de depósitos en los bancos, y provocando dólares completamente ofrecidos, tanto que el dólar blue se desplomó nada menos que $25 y quedó por debajo de los $1.200, es decir casi en el mismo nivel que en enero pasado, pero en el medio hubo una inflación superior al 100%, algo preocupante si los inversores deciden girar sobre sus talones, salir de la tasa en pesos y volver al dólar en algún momento.
Toda esta situación frenó la euforia que venían mostrando tanto las acciones como los bonos, al punto que los títulos públicos terminaron con una leve baja, y después de mostrar un riesgo país inferior a los 900 puntos cerca de la apertura, el mercado se dio vuelta y el riesgo argentino terminó subiendo. Y con las acciones volvió a ocurrir la misma magia financiera que muchas veces: los precios anotaron una leve baja en pesos pero una suba medida en dólares, lo cual genera advertencias de parte de algunos especialistas que avisan que mucho de lo que pasa es magia contable.
Todo esto, por supuesto, llega con elementos agregados que embarran todavía más la cancha.
- A nivel local empleados públicos, gremios y piqueteros buscan limar al Gobierno de Milei con paros sucesivos para generar bronca social, pero según afirman los encuestadores la gente lo ve de otro modo y las protestan ayudan a que la imagen del Presidente siga alta. Y también hay novedades de afuera: EE.UU. registró 7,44 millones de vacantes de empleo en septiembre, con una caída respecto a los 7,86 millones registrados en agosto.
Con esta señal de menos empleo, Jerome Powell da por controlada la inflación y los especialistas afirman que se viene una nueva baja en la tasa de la Fed.

En realidad, con una movida extremadamente especulativa, está sobresaliendo una mayor aceleración del trading (intercambio veloz de papeles) basado en conjeturas sobre las elecciones estadounidenses. De hecho, con las encuestas dando a Trump como ganador, la confianza del consumidor estadounidense aumenta mientras el optimismo bursátil alcanza su nivel más alto desde 1987 (cuando hace tres semanas los grandes bancos de inversión advertían que el S&P 500, el mayor índice de Wall Street, tenía gran riesgo de afrontar una caída).
- En este contexto, las tasas largas de EE.UU. se aplanan: se pagó 4,3% anual a 1 año de plazo, 4,1% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,5% anual a 30 años. Y con eso en el exterior el dólar subió 0,9% en Brasil, 0,8% en Chile, 0,3% en México y 0,1% en China y Japón, no cambió contra el euro y bajó 0,2% contra la libra.
Y mientras el súper dólar sobrevive en el mundo, en la Argentina financiera pasa todo lo contrario. Con el dólar exportador a $1047,15, el BCRA pudo comprar US$ 193 M en el mercado (la mayor adquisición desde mayo, basada en blanqueo y exportaciones energéticas), tanto que al final del día la autoridad monetaria sumó reservas por US$ 298 M, por lo que las reservas brutas quedaron a las puertas de los US$ 30.000 M, los niveles máximos que se tocaron con Milei en abril.
Con este gran flujo de fondos entrando al país para ganar tasa en pesos con dolar en baja determinó que el billete verde se debilitara: el dólar blue se desplomó $25 hasta $1.195, el dólar senebi bajó $4,38 hasta $1159,80, el dólar MEP subió $4,08 hasta $1136,68 y el contado con liquidación bajó $2,72 hasta $1156,53. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue bajó al 17% y la brecha entre el CCL y el mayorista también fue del 17%.
Pero en una movida que recuerda mucho aquella frase de Macri, cuando afirmó "pasaron cosas" en medio de su declive en 2018, el intento de Caputo de acotar la plata dulce por tasas en pesos excesivas contra el dólar chocó de frente en la licitación de deuda que realizó la secretaría de Finanzas.
Así, con apenas 928 ofertas, Economía colocó deuda por $ 892.552 M, muy por debajo de los casi $ 1,7 billones que vencían. El 39% del dinero captado fue en un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 30 de octubre de 2026 (tzxo6 - nuevo), el 38% en un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 30 de mayo de 2025 (tzxy5 - nuevo), el 15% en un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 31 de marzo de 2026 (tzxm6 - reapertura) y el 8% restante en un bono del tesoro nacional en pesos cero cupón con ajuste por CER vencimiento 31 de octubre de 2025 (tzxo5 - nuevo).
Y obviamente, después de semejante paso en falso con la licitación, los títulos públicos abandonaron la suba permanente.
- Con triple volumen y con operaciones muy diversificadas, los bonos argentinos retrocedieron 0,2% y el riesgo país, que llegó a estar a 892 puntos a media rueda, terminó subiendo 19 unidades contra cierre del lunes, hasta 933 puntos básicos.

Y en papeles privados también hubo movidas para seguir con mucha atención. A una semana de la elección, con encuestas y apuestas que favorecen algo a Trump, aunque nadie puede asegurar con certeza que el republicano le ganará a la demócrata Harris, los inversores de Manhattan están titubeando. Hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow bajó 0,4%, mientras que el S&P subió 0,2% y el Nasdaq mejoró 0,8%. Al tiempo que hubo una baja del 0,4% en la Bolsa de San Pablo y un descenso del 1,3% en la Bolsa de México.
Y en el mercado bursátil argentino la situación fue todavía más confusa. Con $76.773 millones de pesos operados en acciones y $53.122 millones en Cedears, hubo una baja del 0,3% en pesos en la Bolsa de Buenos Aires (pero una suba del 1,8% medida en dólares). Mientras que las ADR argentinas que se transan en NY terminaron mixtas, con subas del 1 al 4% para Cresud, Edenor, Supervielle y TGS; y con bajas del 1 al 3% para Bioceres, YPF e IRSA.
Finalmente, en commodities se empieza a ver claramente que los valores ciertos están oscilantes y los valores usados como refugio están para arriba. El petróleo bajó otro 1,1%. Los metales básicos cerraron mixtos. En Chicago y Rosario los granos también tuvieron resultado repartido, con bajas para la soja en ambos mercados. Y la corriente del día fue hacia las posiciones refugio, las clásicas y las más arriesgadas. Hubo subas para el oro y sobre todo para la onza de plata.
Pero se anotó un saltó de más del 5% para el Bitcoin, que acaba de superar otra vez los US$ 73.000 y que parece con fuerza para superar el récord histórico que tocó en marzo de este año.