Un dato puntual cambió el clima y el riesgo país sigue bajando
Con un dato totalmente inesperado, que hay que ver si se consolida, los vientos financieros mundiales tuvieron un giro y eso ayudó para que la Argentina tuviera un día de calma, después de 11 eternas semanas de permanente suba del dólar, en buena medida coincidentes con la etapa final de la crisis por Adorni y la caída en la credibilidad de Milei.
Hasta principios de esta semana casi todos los operadores internacionales estaban convencidos de que la nueva Fed, ahora dirigida por Kevin Warsh, terminaría siendo obligada a subir la tasa de interés base de ese organismo, ya que la economía venía muy recalentada. Pero salieron los datos de empleo del mercado norteamericano y todos se quedaron con la boca abierta.
Los analistas del mercado laboral norteamericano esperaban que se crearan 115.000 empleos, pero la cifra oficial que se difundió este jueves dijo que el crecimiento fue de apenas 57.000 puestos. Y, al mismo tiempo, con una gran sonrisa de Donald Trump, también se precisó que la tasa de desocupación norteamericana bajó del 4,3 al 4,2%.
Estos datos hicieron que analistas y operadores empiecen a entender que la economía norteamericana no está tan recalentada como se creía. Además, con la baja del petróleo en proceso, probablemente la inflación de EE.UU. también se modere. En la foto actual, ahora cayó sustancialmente la cantidad de operadores que espera una tasa más alta en la Fed.
Y si la Fed deja de encarecer el dinero global, eso es música para todos los endeudados del mundo, entre los que por supuesto está la Argentina. Y, con eso, los bonos argentinos tuvieron este jueves un buen desempeño, con una suba promedio superior al 0,1%, que derivó en una baja de otras 4 unidades en el riesgo país, hasta 417 puntos básicos, lo cual no solo es el nivel más bajo de la era Milei, sino de los últimos ocho años y tres meses, precisamente desde principios de abril de 2018.
Esto llega, además, a una semana exacta de la amortización y el pago de cupones de Bonares y Globales, algo que significará el pago de nada menos que US$ 4350 M, en lo que puede transformarse en un punto de quiebre decisivo para Argentina, ya que si una parte de esos fondos vuelve a ser reinvertido en títulos públicos hay alta chance de que en breve el riesgo país argentino empiece con el número 3.
¿Se dará esa reinversión? La situación es por cierto desafiante, ya que, según Bloomberg, la tasa a 10 años de la Argentina es la que más bajó a lo largo de todo junio y el principio de julio. Hoy la T10 de Argentina está en el 9,3% anual, muy por debajo del inquietante 14,4% anual de Brasil y ya muy cerca del 9% anual de México.
Y debe agregarse, además, que los datos de los niveles del costo de endeudamiento de los países están anotando volatilidades impensadas. Por ejemplo, la T10 de Gran Bretaña saltó hasta el 4,76% anual y, de manera impensada, la T10 de Francia acaba de superar por primera vez a la T10 de Italia, con 3,68% anual para los franceses y 3,66% para los italianos, lo cual generó una amplia sonrisa de Georgia Meloni orientando su naricita hacia su permanentemente repudiado Emanuelle Macron.
Por supuesto, ya limpiado Manuel Adorni del Gobierno, con Diego Santilli y Patricia Bullrich empujando en el Congreso con la idea de derribar las PASO de agosto del año entrante, para tener el período preelectoral más tranquilo, este mejor humor con los bonos ayudó a que el mercado local tuviera este jueves una mayor tranquilidad cambiaria y que además se anotara un alivio en la Bolsa porteña, con buenos números también para las ADR argentinas en NY.
Obviamente, con chance de que la economía norteamericana marche a un ritmo menos firme, se vio una leve baja en las tasas largas más cortas de EE.UU.: se pagó 3,9% anual a 1 año de plazo, 4,2% anual a 5 años, 4,5% anual a 10 años y 5% anual a 30 años. Y, junto con eso, el dólar ya no fue el refugio seguro. De hecho, el billete verde global se debilitó, ya que no cambió en Chile y luego bajó contra el resto de las monedas: cedió 0,9% en Japón, 0,8% en Suiza, 0,5% contra la libra y el euro, 0,4% en México, 0,3% en China y 0,1% en Brasil.
Y en el mercado cambiario local, después de un "rush alcista" que duró 11 semanas, tanto el blue como los dólares oficiales estuvieron quietos y sólo los financieros se mostraron algo sostenidos. Con el dólar oficial a $ 1512,64, el BCRA compró apenas US$ 25 M en el mercado local (para no fogonear más el piso real de la banda) y, luego de las compensaciones de fin de mes, al terminar la rueda de este jueves, la autoridad monetaria terminó sumando reservas por US$ 948 M, lo cual también provocó calma en el equipo económico.
En números concretos, el dólar oficial subió $1,53 hasta $1512,64, el dólar blue no se movió y siguió a $1525, el dólar senebi subió $1,18 hasta $1508,04, el dólar MEP subió $8,43 hasta $1529,78 y el contado con liqui subió $3,99 hasta $1580,27. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 1% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 6%.
Y al apaciguarse un poco la presión cambiaria, los bancos pudieron aflojar y aplicar una leve baja en la tasa de los plazos fijos: por plata chica el premio se mantuvo en 19,5% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande la rentabilidad bajó de 25,2% a 24,6% anual.
Entre los títulos públicos se dio una particularidad. El volumen operado fue menor, pero fue repartido o diversificado como nunca en muchísimos papeles diferentes, apareciendo demanda para algunos títulos que estaban un tanto olvidados.
Con eso, con extremos que llegaron a ±6%, los bonos argentinos terminaron subiendo un promedio del 0,1%, por lo que el riesgo país bajó otras 4 unidades, a un nivel menor en 8 años y 3 meses, pidiendo cancha para que Caputo tenga vía libre para tentar la colocación de un bono en dólares ley NY cuando quiera.
En papeles privados, la baja de la tasa generó optimismo en los inversores de Wall Street, pero siguen apareciendo números complejos en todos los papeles tecnológicos, que tienen relaciones de precio/ganancia que asustan a cada vez más inversores. Por eso, hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, con suba del 1,1% para el Dow, S&P sin cambios y baja del 0,8% para el Nasdaq. Al tiempo que la Bolsa de Buenos Aires subió 0,6% y la Bolsa de México cedió 0,3%.
Así, el mercado bursátil local también se plegó con una cuota de optimismo. Con $60.263 M operados en acciones y $263.234 M en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1,1%. En tanto que las ADR argentinas en NY terminaron con una suba del 1% al 4% para Loma Negra, Supervielle, IRSA, Galicia, Mercado Libre, Central Puerto y Cresud, pero con baja del 1% al 3% para YPF y Bioceres.
En commodities, como Irán sigue dando señales de que la tensión continúa, el petróleo subió 0,6%. Y hubo mejora para los metales preciosos. Debilidad para los metales básicos. Chicago tuvo mejoras para el maíz, algo para la soja y baja para el trigo. En Rosario la soja pegó un salto, con avance para el maíz y baja mínima para el girasol. Y, por último, con expectativa de tasa no tan alta, las criptomonedas se vengaron: el Bitcoin subió 2,4% con una recuperación de más del 5% para el Ethereum.
Como dato para poner bien en foco las cosas, hay grandes especialistas en energía que advierten que, si la paz con Irán se consolida, es posible que el petróleo siga bajando, y eso pone en riesgo a los yacimientos que tienen más costos para extraer el crudo, como las posiciones de fracking de Vaca Muerta. Y como YFP se fue vaciando de activos de valor para concentrarse únicamente en los pozos de Neuquén, su cotización acaba de caer nada menos que 23%, desde US$ 57 a US$ 44 en apenas tres semanas. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar