El horno no está para bollos y el dólar sigue subiendo
En un cierre de mes en el que, por limitaciones en el roleo de la deuda en la licitación del viernes pasado, quedaron flotando en el mercado $3 billones y, con eso, volvió a repetirse la misma canción que se vivió durante todo junio: volvió a subir el dólar, el BCRA compró menos divisas, las reservas siguieron bajando, los bonos se sostienen, el riesgo país cede, pero la Bolsa local y las ADR argentinas en NY continúan apagadas y con poco volumen.
Esta situación, que ya se vive en pleno Mundial de Fútbol, cuando todos los analistas estimaban que la presión cambiaria se iniciaría ni bien se conociera cuál es el nuevo campeón, se está dando porque tanto inversores como analistas y operadores empiezan a entrever que la economía local y también la economía mundial tienen algunos problemas complejos con derivaciones que por el momento son absolutamente desconocidas.
Lo que más ruido hizo a nivel mundial estuvo del otro lado del planeta. Japón, que acaba de ser sacado del Mundial por Brasil (después de ganarle 1 a 0 en el primer tiempo), es el país más endeudado del planeta; el Banco Central nipón está subiendo su tasa de interés porque tiene cada vez más inflación por la suba del petróleo (y esas islas orientales no tienen ni una gota) y, como corolario de esta difícil situación, se está concretando una licuación gigantesca.
Cuando se comparan los índices de las bolsas mundiales se ve un espejismo. El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio anota en lo que va de 2026 un impresionante salto del 39%, cuando el resto de las Bolsas del mundo apenas suben un promedio del orden del 5%. Pero, ¿cuál es la trampa? El yen, la moneda japonesa, pierde valor todos los días. Hoy terminó a 162,53 yenes por dólar, cuando a fines de 2025 cotizaba a 154,56 yenes, con una suba del 5,2% en el semestre.
Pero el dato fundamental es que esto significa el yen más débil de los últimos 40 años, desde 1986. Y esto es un riesgo muy grande porque el mercado de capitales japonés es, en tamaño, el segundo más grande del mundo, hay infinidad de inversores que están haciendo carry trade en Tokio y, con esta condición se presenta un gran riesgo: que muchos de los que metieron sus fondos en Japón, por haber cumplido con sus deudas siempre, decidan -de golpe- abandonar esas posiciones, lo cual generaría un dominó que nadie está en condiciones de explicar.
El otro gran factor, bien local, es que los efectos de la política económica, que está acotando la capacidad de ingresos reales de las familias y de las empresas está atravesando una morosidad peligrosa, con una línea que se acaba de atravesar. Para las familias, y sobre todo para las personas de menos de 30 años, la morosidad es récord, llega a superar el 13% de todo el crédito concedido, con máximos del 35% en algunas billeteras virtuales.
La gran cuestión es que muchos de estos créditos ya están empezando a pasarse a condición de incobrables, poniendo en dificultad a algunas entidades. Y, como salvavidas, los bancos públicos acaban de sacar préstamos especiales para endeudados, con topes de hasta $ 100 M, que se conceden con tasas de UVA + 12% anual o UVA + 14% anual a 10 años. ¿Cómo funciona esto? Los endeudados, que ahogan a los bancos privados por no poder pagar, reciben dinero del BNA, el Ciudad o el Provincia, que va a parar a los bancos privados que prestaron sin calcular bien el riesgo de a quién le prestaban.
Por supuesto, este cambio de acreedor no significa que los endeudados puedan pagarle en el futuro a los bancos públicos -con tasas atadas a la inflación y con sobrecostos del 12 o el 14% anual- toda la bola de dinero que se adeuda. Y, además de esto, hoy el ex titular de la Aduana del Gobierno anterior, Guillermo Michel, entregó un dato que dejó mudos a los que siguen atentamente el superávit fiscal de Luis Caputo: "La mora con AFIP o con el ARCA también está en un récord histórico".
Esta complicada situación es producto de dos situaciones. Primero, la quita de subsidios y el atraso en los salarios hicieron que mucha gente se quedara con ingresos reducidos, con capacidad de pago más reducida. ARCA recibe menos, se cae la recaudación en términos reales. Y, por otra parte, la corrida cambiaria del año pasado, que obligó a colocar tasas siderales, hizo que mucha gente usara las tarjetas o los créditos personales para salir adelante.
Obviamente, este salvataje realizado por los bancos públicos fue celebrado con euforia hoy por los bancos privados, al punto de que en algún directorio de alguna entidad clave se pusieron a cantar con ritmo de rock una versión modificada del preámbulo de la constitución. "Nos los contribuyentes, unidos de manera involuntaria, financiaremos a los agujeros de los banqueros que prestamos a dos manos sin mirar a quien". Y lo peor, detalló Michel, es que hay mucha gente, sobre todo en el conurbano, que cree que se elimina la deuda con sólo desinstalar la aplicación con la que se endeudó a través del celular, lo cual indica el bajo nivel de conocimiento financiero de la población en general.
En medio de todo esto ocurrieron circunstancias que dejaron con la boca abierta a más de uno. Como el barril de crudo ya está 40% más abajo del pico que tuvo en medio de la guerra, el Presidente Donald Trump les advirtió a las petroleras que venden gasolina dentro de EE.UU. que recibirán sanciones si no bajan los precios pronto. El galón valía US$2,80 antes de la guerra con Irán, llegó a US$4,80 en el peor momento y por ahora está a US$3,90. Y Trump necesita que el precio caiga más para ver si la inflación norteamericana se aplaca y que, con eso, la Fed no tenga que subir su tasa base en la reunión de setiembre.
En medio de todo esto, para agregar más ruido, se rumoreó que una ballena cripto, vinculada a billeteras institucionales o traders de derivados más grandes identificados en plataformas como Hyperliquid, dYdX o Binance Futures, continuó sacándose de encima valores cripto, al punto que tanto como el Bitcoin como el Ethereum derraparon casi 3% hoy, testeando otro piso, colocándose además en los peores valores de los últimos cinco años: están en el mismo precio que estuvieron a mediados de 2021.
Y, como el horno no está para bollos, las tasas largas de EE.UU. siguen sostenidas: se pagó 4% anual a 1 año de plazo, 4,2% anual a 5 años, 4,4% anual a 10 años y 4,9% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior, el dólar subió 0,4% en Japón, 0,2% en Chile y 0,1% en México y Suiza, no cambió contra el euro y la libra, y bajó 0,1% en China y 0,2% en Brasil.
Mientras que dentro del mercado cambiario argentino todos los dólares siguen subiendo, ahora más los financieros y el blue que los oficiales. Y esto genera una estocada al carry trade, ya que en junio los dólares subieron un 5,4% promedio, muy por encima del 1,9% de la inflación estimado por las consultoras y del 1,7% promedio pagado por la tasa de los plazos fijos.
En detalle, con el dólar oficial a $1502,09, el BCRA compra cada vez menos dólares, esta vez adquirió US$47 M en el mercado local. Y lo más inquietante fue que al final del día por pagos de deudas (no por el oro, ya que hoy subió) la autoridad monetaria perdió reservas por US$1793 M, bajando hasta el nivel bruto más bajo de los últimos dos meses, luego de haber recibido varios préstamos que, así como llegaron si fueron, como si fuera el vuelo de una perdiz.
Con este nivel de tensión, el dólar oficial subió $3,87 hasta $1502,09, el dólar blue subió $5 hasta $1515, el dólar senebi subió $3,56 hasta $1500,84, el dólar MEP saltó $14,30 hasta $1521,37 y el contado con liqui saltó $9,30 hasta $1566,07. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 1% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 6%.
Al mismo tiempo, tratando de que los pesos no se vayan de los depósitos, los bancos tienen la tasa de los plazos fijos en un sube y baja: por plata chica a ahorristas el premio bajó de 19,5% a 19,5% anual (14,3% en bancos grandes y 25% en bancos chicos) y por plata grande para inversores empresas la renta subió de 25% a 25,5% anual.
Mientras tanto, a la espera del pago de deuda que se hará dentro de 9 días (US$ 4350 M por cupones de Bonares y Globales) el mercado de títulos públicos tuvo más negocios, muy diversificados, por lo que los bonos argentinos tuvieron una suba mínima, con lo que el riesgo país pudo bajar 5 unidades hasta 426 puntos básicos, cerca del piso de los últimos ocho años.
Pero en papeles privados la foto fue completamente diferente. Se concretó otra rueda en verde en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow subió 0,3%, el S&P avanzó 0,8% y el Nasdaq trepó 1,5%. Pero las grandes bolsas latinoamericanas sufrieron salida de capitales (huida hacia la calidad), por lo que la Bolsa de San Pablo bajó 0,7% y la Bolsa de México bajó 1%.
Y el mercado bursátil local tuvo un movimiento parecido, aunque más atenuado. Con $ 74.147 M operados en acciones y $ 209.701 M en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires cedió 0,3%. Mientras que las ADR argentinas en NY estuvieron mixtas, con suba del 1 al 6% para Bioceres e IRSA; pero con mayoría de bajas, del 1 al 3,5% para Edenor, Galicia, Central Puerto, TGS, Supervielle y Loma Negra.
Finalmente, en commodities, el petróleo cedió 0,7%. Hubo mejora para los metales preciosos. Los metales básicos actuaron mixtos. En Chicago subieron todos los granos, especialmente el maíz, y también el trigo. En Rosario, en cambio, soja y sobre todo el trigo retrocedieron. Y, como dijimos, el bitcoin bajó otro 2,7%, con mucha volatilidad en el resto de las criptomonedas. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar