Pierpaolo Barbieri ve una oportunidad histórica para la Argentina: qué espera para el segundo semestre
A punto de ingresar en la segunda mitad de 2026, la economía argentina vuelve a estar frente a una ventana de oportunidad. Esa es la mirada de Pierpaolo Barbieri, fundador y CEO de Ualá, quien planteó que el país podría tener un segundo semestre más favorable que el primero si se combinan estabilidad externa, menor presión inflacionaria global, tasas locales más previsibles y una recuperación más amplia de la actividad.
La lectura de Barbieri apunta a un punto central: Argentina llega a la segunda parte del año con mejores fundamentos macroeconómicos que en años anteriores, pero todavía con desafíos importantes en sectores clave de la economía real, como la construcción, el comercio y la industria.
"El país tiene una enorme oportunidad", resumió el empresario al analizar el escenario de la macro argentina para el segundo semestre de 2026 y comenzar a mirar, también, hacia 2027.
El contexto global que puede ayudar a la Argentina
Para Barbieri, el escenario internacional será decisivo. Si el memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán se mantiene firme, aun en medio de las tensiones en Medio Oriente, podría abrirse una segunda mitad del año con menor volatilidad en los precios de la energía.
Eso sería una buena noticia para los países emergentes, entre ellos la Argentina, que en los últimos años sufrieron el impacto de los shocks externos sobre la inflación. Un escenario de precios globales de energía más bajos implicaría menos presión sobre los costos y, por lo tanto, un alivio adicional para el proceso de desinflación.
A ese contexto se suma una economía global que, según Barbieri, sigue mostrando señales de fortaleza en Estados Unidos y en otros países desarrollados, como Japón y Corea del Sur. Buena parte de ese dinamismo está asociado al boom de inversión de capital vinculado a la inteligencia artificial, que sigue impulsando sectores estratégicos de la economía mundial.
En ese marco, el CEO de Ualá considera que las tasas globales deberían mantenerse relativamente estables, aunque reconoce que existen rumores sobre una posible suba de tasas en Estados Unidos. Su visión, sin embargo, es que ese movimiento no debería materializarse en el corto plazo.
Vaca Muerta y el cambio de paradigma exportador
Uno de los puntos más fuertes del análisis de Barbieri está puesto en el frente externo argentino. Según destacó, los datos de mayo muestran un hito histórico: por primera vez en más de un siglo, las exportaciones de energía superaron a las del agro, incluso en medio de la cosecha.
Para el empresario, ese dato no es menor. Representa un cambio de paradigma para la economía argentina y confirma la importancia de convertir la exportación de recursos naturales estratégicos en una verdadera política de Estado.
Vaca Muerta aparece en el centro de esa transformación. Lo que en 2012 todavía era una promesa de largo plazo, hoy empieza a consolidarse como una realidad concreta para la balanza comercial argentina.
Durante décadas, el agro cargó prácticamente solo con la responsabilidad de generar divisas. Ahora, según Barbieri, ese motor empieza a complementarse con petróleo, y en el futuro cercano también con gas, siempre que se concreten las inversiones necesarias en infraestructura y capacidad de transporte.
A eso se suma otro vector de crecimiento: la minería. Los anuncios de nuevos proyectos en el país refuerzan la posibilidad de que Argentina diversifique sus exportaciones y reduzca su histórica dependencia de pocos sectores generadores de dólares.
Superávit fiscal y reservas: dos señales de credibilidad
Otro de los pilares que destaca Barbieri es el frente fiscal. De acuerdo con su análisis, 2026 será el tercer año consecutivo de superávit fiscal primario, un dato poco frecuente en la historia económica reciente de la Argentina.
Para el CEO de Ualá, este punto es especialmente relevante porque ayuda a construir credibilidad en un contexto internacional en el que el país todavía tiene poco margen de confianza. Además, remueve una de las fuentes tradicionales de inestabilidad macroeconómica: el déficit fiscal persistente.
Barbieri comparó este escenario con lo ocurrido durante el sudden stop de 2018, cuando una corrección fuerte de las tasas globales encontró a la Argentina con una estructura macro más vulnerable. Esta vez, sostiene, el orden fiscal puede funcionar como un ancla para reducir riesgos.
A ese factor se suma la acumulación de reservas del Banco Central, que Barbieri considera una de las grandes mejoras de 2026 frente a 2025 y 2024. Para el empresario, que esa tendencia continúe durante la segunda mitad del año será clave para consolidar la estabilidad.
La deuda pendiente: construcción, comercio e industria
Pese al tono optimista, Barbieri advierte que todavía hay una deuda importante en la economía real. Los datos de actividad muestran que sectores como la construcción, el comercio y la industria local siguen rezagados.
Según su diagnóstico, la fuerte suba de tasas de mediados de 2025, con picos de tasas reales superiores al 25%, golpeó con dureza a muchos sectores productivos. Aunque las condiciones financieras mejoraron, esos efectos todavía se sienten.
La diferencia, plantea Barbieri, es que hoy las tasas locales son más bajas y podrían volverse más estables. Si no aparece una crisis externa o interna, y si la economía acelera su crecimiento, esos sectores podrían encontrar un contexto más positivo para volver a crecer.
El punto es central porque construcción, comercio e industria tienen un impacto directo sobre el empleo formal y el consumo. Para que la recuperación sea más sólida, la Argentina necesita que el crecimiento deje de estar concentrado solo en agro, energía y minería, y se extienda al resto del entramado productivo.
El crédito, la pieza clave para acelerar la recuperación
En la mirada de Barbieri, uno de los grandes motores pendientes para la economía argentina es el crédito. El financiamiento al sector privado sigue siendo muy bajo en relación con el PBI, una consecuencia directa de años de inestabilidad macroeconómica.
Con tasas más bajas, menor inflación y mayor previsibilidad, el crédito podría convertirse en una herramienta decisiva para apuntalar la recuperación de sectores rezagados.
Barbieri también puso el foco en la carga impositiva que pesa sobre el crédito en la Argentina. En su visión, una reforma tributaria que alivie impuestos como IVA, Ganancias y Sellos sobre el financiamiento ayudaría a dinamizar la actividad.
La expansión del crédito no solo permitiría acelerar inversiones y consumo, sino también mejorar las condiciones para que más empresas puedan crecer, contratar y formalizar empleo.
Una segunda mitad de 2026 más fuerte y más diversificada
El escenario base de Barbieri es constructivo. Si el contexto internacional acompaña, si se mantiene la estabilidad macroeconómica y si las tasas locales siguen en niveles más razonables, la segunda mitad de 2026 podría ser mejor que la primera.
La clave, según su mirada, será que el crecimiento se vuelva más fuerte y más variado. Es decir, que no dependa únicamente del boom de agro, energía y minería, sino que también incorpore a sectores intensivos en empleo como construcción, comercio e industria.
Ese sería, para Barbieri, el gran salto de calidad de la economía argentina de cara a 2027: pasar de una recuperación apoyada en algunos motores exportadores a una expansión más amplia, con crédito, empleo formal, consumo e inversión.
Los riesgos para la macro argentina
El optimismo, sin embargo, no está exento de riesgos. Barbieri identifica tres amenazas principales para la segunda mitad de 2026.
- La primera es un shock externo, como una nueva escalada bélica vinculada a Irán, que vuelva a presionar los precios de la energía y complique el escenario global.
- La segunda es una suba de tasas en Estados Unidos, que podría endurecer las condiciones financieras para los mercados emergentes y afectar el apetito por riesgo.
- La tercera es una crisis doméstica, ya sea política, económica o financiera, que altere la estabilidad conseguida y vuelva a generar incertidumbre.
Aun así, su conclusión es positiva: la segunda mitad de 2026 debería ser mejor que la primera. Para la Argentina, el desafío será convertir esa oportunidad en crecimiento sostenido, más crédito, más empleo y más inversión.
"Veo una segunda mitad de 2026 mejor que la primera. Ojalá se materialice", concluyó Barbieri. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar