Panorama

Tensa calma ante el inicio de la campaña electoral

Dólar quieto, tasas récord y vencimientos de deuda multimillonarios: el mercado argentino aguarda definiciones políticas que pueden cambiar todo el panorama económico.

La batalla electoral ya está plantada.
La batalla electoral ya está plantada. .
Luis Varela 8 agosto de 2025

Mientras analistas, operadores, inversores y público en general esperaba la cadena nacional de este viernes a las 21 para justificar  los vetos, la plaza financiera argentina cerró la semana en una tensa calma.

Mientras los particulares cálculos contables de Luis Caputo señalaron que julio volvió a terminar con superávit, economistas de todo el espinel ratifican que si Milei cumple con las decisiones que empujó la oposición en el Congreso, ahora, en medio de la campaña, a menos de un mes de la elección en Provincia de Buenos Aires, se llevaría al Gobierno a repetir el ciclo que sufrimos desde hace casi un siglo: vuelta al rojo fiscal y a la necesidad de emisión de pesos, algo que derivaría en más inflación.

Este empujón que realiza en este momento la oposición -que cuando estaba en el poder no pudo mejorar porque lo único que hacía era emitir pesos sin respaldo, haciendo elevar la inflación cada vez más- llega poco después de que el dólar -principal precio de la economía- pegara un salto a lo largo de junio y julio, hasta encontrar un freno en este momento, gracias a tasas de interés que duplican a la inflación, con niveles tan positivos en términos reales como Argentina pocas veces tuvo.



De hecho, los bancos -que ya no cuentan con la fácil ventanilla de las Lefi para conseguir pesos- tuvieron que subir un poco más las tasas de los plazos fijos: para que los depósitos no se fueran al dólar y del sistema, los bancos tuvieron que pagar por los plazos fijos tasas del 35% anual por colocaciones de poco dinero, pero con la tasa máxima (denominada tasa Tamar) elevándose hasta un récord del 53,6% anual.

Este altísimo costo que pagaron las entidades en el cierre de la semana es el preludio de lo que serán dos licitaciones de deuda en pesos ciertamente desafiantes. El próximo miércoles 13, Economía deberá enfrentar vencimientos de deuda por nada menos que $22 billones (equivalentes a US$ 16.450 millones) y el miércoles 27 de este mes la pared de vencimientos será de otros $13 billones (equivalentes a US$ 9.720 millones).

Es altamente probable que para poder conseguir que grandes inversores y bancos renueven semejante cantidad de dinero -que está rodando y multiplicando intereses que horadan el superávit fiscal- se vea obligado a tener que seguir en esta calesita peligrosa de intereses cada vez más altos para que los depósitos bancarios no viajen al dólar. Incluso con grandes bancos como JP Morgan que le recomienda a sus clientes que hagan carry trade -colocar pesos a tasa de interés- hasta poco antes de la elección de medio término de octubre.



Frente a todo este cuadro, el equipo económico logró anestesiar a todos los dólares, con el blue quieto y el resto de las variantes prácticamente sin cambios, en valores encorsetados por una tasa altísima. Y la buena noticia del día es que hubo más liquidaciones del campo, y compensaciones operativas, que le permitieron al BCRA sumar reservas por US$ 373 millones. Pero los bonos siguen fuera del radar de los inversores. Y la Bolsa de Buenos Aires volvió a ser la peor de todas, con bajas en el Merval, bajo volumen, y con los ADR también con una caída en bloque.

En este momento, los analistas insisten con que la situación no está pendiente de lo que pasa con la economía, sino con la política. En cuanto a actividad, luego del rebote con forma de "V" que se vio entre abril del año pasado y febrero de este año, ahora los analistas dicen que la evolución económica tiene forma del símbolo de raíz cuadrada, es decir una tendencia plana después de un gran rebote.

Y la expectativa es que todo seguirá así, lateral, hasta que las elecciones de setiembre y octubre definan qué acepta la población: seguir haciendo un esfuerzo descomunal que hace que las clases más bajas tengan grandes dificultades para llegar a fin de mes, a la espera de un futuro mejor, de brotes verdes en el horizonte; o que la gente, con su voto, decida realizar un nuevo volantazo, alejarse de Milei y su teoría económica, y continuar con el país de la emisión y la inflación sin fin.


  • Como nadie puede saber qué se votará, no se puede conocer cuál es la tendencia que tendrán las inversiones de mediano o largo plazo. Pero como 2026 y 2027 tienen vencimientos de deuda tan elevados, que sólo se superarán si el país tiene acceso al crédito voluntario internacional, una derrota de Milei en las urnas puede derivar en una crisis de proporciones, más en un mundo que sigue con una situación ciertamente compleja.

En el exterior, de hecho, hay mucha expectativa por la supuesta reunión que tendrán Putin y Trump en Arabia Saudita para buscarle una salida al conflicto ruso con Ucrania. Al tiempo que Trump está viviendo su propia batalla interna, ya que la economía se está desacelerando, le pide a Powell que la Fed baje la tasa, pero no consigue convencerlo, por lo que ya tiene armados nombres a medida para que la Fed pierda independencia y sea un joystick de la Casa Blanca.

Frente a eso hubo una leve suba para las tasas largas de EE.UU.: se pagó 3,9% anual a 1 año de plazo, 3,8% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años. Y con eso, en el exterior el dólar subió 0,4% en Japón y 0,1% contra el euro, el real y el franco suizo, no cambió en China, y bajó 0,1% contra la libra, 0,3% en Chile y 0,4% en México.

El mercado cambiario local, mientras tanto, estuvo absolutamente en calma. Con el dólar oficial a $1337,04, el BCRA no intervino en el mercado de cambios, y al final del día la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 373 millones, algo en lo que tuvo gran participación la liquidación del campo luego de la baja de retenciones.



Así, con el BCRA juntando reservas, y con tasas de interés casi incomprensibles, el dólar oficial bajó $3,69 hasta $1.337,04, el dólar blue no cambió y siguió a $1.325, el Senebi bajó $2,63 hasta $1345,50, el MEP bajó $1,21 hasta $1.330,79 y el contado con liqui bajó 69 centavos hasta $1.333,31. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue negativa de 1% y la del CCL con el mayorista fue de 0,4%.

Con todos los vencimientos de deuda por venir, y sin que los títulos argentinos prometan tasas a vencimiento descomunales, como lo hacían el año pasado, los inversores prefieren colocar sus fondos en bonos internacionales, que pagan tasas de entre 6% y 7% anual, con muchísimo menos riesgo. Así, con pocos negocios, los bonos argentinos bajaron otro 0,1%, con el riesgo país sostenido en 728 puntos básicos.

Mientras tanto, a la espera de que haya algún acuerdo con Putin y que la Fed finalmente baje la tasa de interés base, hubo una nueva rueda en verde en la bolsa de Nueva York, con suba del 0,5% para el Dow, alza del 0,8% para el S&P y suba del 1% para el Nasdaq. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo bajó 0,5% y la de México cedió 0,4%.


  • Pero lo peor del día volvió a estar en el mercado bursátil local, que sigue alejándose del reciente rally por la inminente tensión política. De ese modo, con $94.934 millones operados en acciones y $99.574 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 2,1%. Y, además de eso, los ADR argentinos mostraron una suba del 2% para Telecom, pero luego una baja en bloque del 1% al 8% para Loma Negra, Bioceres, YPF, Pampa E, Macro, TGS, Edenor, Supervielle, Central Puerto, Cresud, IRSA, BBVA y Galicia.

Y como si todo lo mencionado no fuera poco, en el panel de commodities se vio otro día negativo para Argentina. Hubo otra baja del 0,5% para el petróleo. La soja bajó tanto en Chicago como en Rosario (aunque los otros granos tuvieron mejoras). Los metales básicos actuaron sostenidos. Y las posiciones refugio siguen yéndose hacia arriba: los metales preciosos subieron más (sobre todo la onza de plata) y el Bitcoin no se movió, pero hubo subas de hasta el 4% en el resto de las criptomonedas, con Ethereum muy firme, como el valor elegido del momento.

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