La última semana dejó una lección clara para el mercado local: el desarme de instrumentos monetarios puede ser tan desafiante como el levantamiento de un cepo. Mientras que la fuerte relajación del cepo en abril transcurrió sin mayores sobresaltos, el fin de las LEFI generó un desborde de liquidez que encontró al mercado sin herramientas de devengamiento de corto plazo para absorberla.
El resultado fue una caída abrupta de tasas de corto plazo en el inicio, con los bancos priorizando el manejo de su liquidez frente a la maximización del P&L, un aumento súbito en la volatilidad cambiaria, y un posterior reacomodamiento forzoso del ancla nominal con el Tesoro y el BCRA convalidado tasas más altas para absorber la liquidez remanente.
Para tomar dimensión de esta volatilidad, el viernes previo al giro de política, la tasa de caución bursátil a un día había perforado el 12% de TNA. Solo tres días más tarde, el lunes, esa misma tasa tocó picos del 40%, dejando en evidencia la magnitud del reacomodamiento.
Repos, licitación sorpresa y la búsqueda de un nuevo piso
El giro oficial comenzó el lunes, cuando se anunció una licitación fuera de cronograma con instrumentos a tasa fija de corto plazo —siendo la más corta una LECAP a 15 días—, con el objetivo explícito de absorber parte del excedente de pesos que había dejado el desarme de las LEFI.
Apenas un día después, el BCRA volvió a operar en la ventana de pases pasivos —algo que no ocurría desde la salida del cepo—, adjudicando operaciones a tasas del 35/36% TNA (33,5% neta de IIBB en CABA), unos 450 puntos básicos por encima del 29% que ofrecían las LEFI. El volumen también se disparó a niveles récord: según el propio ministro Luis Caputo, en los tres días hábiles previos se absorbieron $5 billones mediante repos y ventas de LECAPs en el mercado secundario.
El miércoles, la licitación del Tesoro también trajo sorpresas: si bien se adjudicaron $4,7 billones sobre un total de $4,9 billones ofertados, los rendimientos efectivos mensuales (TEM) que se debieron pagar fueron superiores al 3% en casi todos los tramos. Las LECAPs más cortas (S31L5 y S15G5) salieron a 3,31% y 3,27%, mientras que la más larga (S30S5) pagó 2,90%. El BONCAP T17O5 quedó en 2,97%. Estas tasas implicaron premios de entre 70 y 80 puntos básicos sobre el mercado secundario del martes, e incluso entre 10 y 24 bps por encima del nivel ya recalibrado del mismo miércoles.
El mensaje fue claro: ante la caída libre de los rendimientos, el Gobierno decidió intervenir para restablecer un piso en la curva en pesos y absorber la liquidez excedente que estaba distorsionando el funcionamiento del mercado y presionaba el tipo de cambio.
- En total, considerando tanto los $4,7 billones de la licitación como los $5 billones absorbidos vía repos y secundario, el Tesoro logró aspirar $9,7 billones, prácticamente neutralizando el exceso de $9,8 billones que había dejado la salida de las LEFI.
Tanto la licitación como la reapertura del canal de pases y las ventas en el secundario apuntaron a recomponer la estructura de tasas sin abandonar el marco de control de agregados monetarios. Según Caputo, la intervención del BCRA sería transitoria, destinada únicamente a suavizar el reacomodamiento de la curva hasta la liquidación de la licitación este viernes. Y, de hecho, tanto el jueves como el viernes el Central ya no habría participado de ese mercado.
Encajes: una vuelta más a la tuerca monetaria
En línea con el endurecimiento de las condiciones financieras, el BCRA anunció ayer un aumento de 10 puntos porcentuales en los encajes aplicables a cuentas remuneradas, plazos fijos precancelables de FCI y cauciones pasivas, que pasarán del 20% al 30% a partir del 1° de agosto. Si bien a primera vista podría interpretarse como una medida contractiva para bancos y fondos, su lógica apunta a reforzar la absorción de pesos en un contexto de tensión cambiaria.
Al reducir la porción de fondos disponibles para devengar tasa, se espera que esta norma presione al alza los rendimientos de mercado, complementando el reacomodamiento forzoso que ya venían impulsando las licitaciones del Tesoro y las intervenciones del BCRA.
De hecho, el propio presidente del Banco Central, Santiago Bausili, adelantó que el proceso de mayor integración en efectivo continuará, con el objetivo de homogeneizar el esquema de encajes y hacerlo más eficiente. Actualmente, los encajes integrados en efectivo ya equivalen al 11,7% de los depósitos del sistema, frente al 3,8% que mostraban en septiembre de 2023. Con esta suba, las cuentas remuneradas y los FCI precancelables quedarán apenas por debajo del 36% exigido para el resto de las cuentas a la vista, brecha que también tendería a cerrarse en el corto plazo.
El dólar todavía resiste
A pesar de estas estrategias, el dólar siguió mostrando firmeza. El viernes, el spot avanzó 1% hasta $1.286, mostrando una suba semanal de 2%. Acumulando en julio un avance de 7%. En paralelo, el interés abierto creció más de US$2.037 millones en las última 7 ruedas, un salto del volumen atípico que sugiere que el Central habría estado participando en las ruedas tratando de contener la volatilidad del tipo de cambio.