En medio de las tensiones financieras y a cuatro semanas de las elecciones de octubre, el vicepresidente del Banco Central vaticinó que 2026 y 2027 serán el año de la "rehabilitación y alta médica" de la Argentina. Lo planteó Vladimir Werning, el número dos del Central, en el Congreso Internacional de Salud ALAMI, según una presentación que difundió el ente monetario.
Allí, Werning hizo la comparación de la Argentina con otros dos países. Lo llamó "tres historias clínicas":
- Shock séptico (colapso de Venezuela)
- Estado vegetativo (estancamiento de Argentina)
- Salud vigorosa (despegue de Polonia)

"El estancamiento de la economía argentina de las últimas décadas reflejaba un equilibrio altamente inestable (debido a los desequilibrios de stocks y flujos macro) con sesgo al colapso (Venezuela)", planteó Werning.
"Los ajustes en curso permiten redefinir el equilibrio macro de manera de cambiar el sesgo de la convergencia en la dirección opuesta (Polonia)", dijo.
Y el vice del Central remarcó, para el caso local, que el 2022-23 fue de "mala praxis macro y patología terminal", que el 2024-25 fue de "internación y reversión de shock séptico" y que 2026-27 será de "Rehabilitación y alta médica".
Por otro lado, Werning habló del "alta médica anticipada" que sería el acceso al mercado externo por parte del Tesoro con el fin de refinanciar normalmente su deuda externa permitirá consolidar la estabilidad.
Y le apuntó a la oposición: "Las leyes del Congreso aprobando gastos sin recursos y la incertidumbre electoral generaron inestabilidad cambiaria, monetaria (tasas de interés), y crediticia (riesgo país) temporaria"
"En realidad, desde 2020 el riesgo país dejó de sintetizar el riesgo argentino, surgiendo una dicotomía inusual: o un riesgo soberano (público) creciente (reflejando la fragilidad financiera del Tesoro) y o un riesgo corporativo (privado) decreciente (reflejando la solidez de las empresas argentinas)", enfatizó Werning.
Y dijo que esto fue el resultado de una reestructuración de deuda pública 2020 mal diseñada, mal ejecutada y en ausencia de un programa económico consistente y sostenible.
"El reciente respaldo financiero del US Treasury y el futuro acceso al mercado externo del Tesoro argentino impulsaran la convergencia entre el riesgo soberano y corporativo, afianzando así la estabilidad propia de una economía que vuelva a operar en condiciones normales", auguró el banquero central.
Otros puntos de su presentación, en modo "doctor" de Werning, marcó lo siguiente:
- "Un paciente estabilizado: El termómetro marca una baja fuerte de la fiebre (inflación observada) y los estudios indican una reducción de la inflamación (expectativa inflacionaria)".

- "El protocolo de rehabilitación indicado: un progresivo aumento de activos (reservas) y reducción de pasivos (deuda)".
- "Una cicatriz no perjudica el proceso de recuperación: El crowding in del crédito al sector privado refleja un equilibrio macro sano y la suba de tasa de interés impulsada por riesgo electoral es transitoria".
- "Una dosis adecuada de medicación: Reasignaciones y aumentos presupuestarias a favor de los más vulnerables".
Finalmente, Werning recordó que desde 1945 (con excepción de 1990s) el Estado Argentino ha recurrido al impuesto inflacionario para financiarse de manera desmedida y crónica. "Jurídicamente, es un impuesto que no cumple con el requisito de aprobación legislativa. Organizativamente, genera incertidumbre en las decisiones de gestión y de presupuesto. Financieramente, reduce el horizonte de planeamiento y la capitalización empresaria. Económicamente, promueve ineficiencias y distorsiona la asignación de recursos. Socialmente, tiene un impacto regresivo", detalló.

"La inflación nos enferma, nos debilita, nos hace sufrir discapacidades y puede convertirse en una patología terminal (hiperinflación)", sostuvo.

