Donald Trump se puso la camiseta de jefe de campaña global de Javier Milei en Nueva York. El republicano no ahorró elogios sobre la gestión libertaria e incluso propuso la reelección del Presidente en 2027. Pero aún no se conocen detalles de la asistencia de EE. UU. a la Argentina. Trump no dio definiciones y tan solo dijo que "Bessent se está encargando de eso" mientras que Luis Caputo avisó que se habló de una cifra específica pero el anuncio correrá por cuenta del Tesoro.
¿Qué puede hacer EE.UU.? Las declaraciones del Secretario del Tesoro planteó tres opciones: líneas de swap, compras directas de divisas y compras de deuda pública denominada en dólares estadounidenses del fondo de estabilización cambiaria del Tesoro. "El anuncio de apoyo de EE.UU. es significativo. Un préstamo, quizás vinculado a futuras inversiones estadounidenses, parece más realista que la compra de pesos argentinos por parte de EE.UU. o una línea de swap", dijo Morgan Stanley.

La entidad, una de las más importantes en Wall Street, puso como ejemplo a México en 1995. En ese caso, se pusieron a disposición US$ 3.000 millones a través de líneas swap, que posteriormente se ampliaron a US$ 6.000 millones, mientras que US$ 20.000 millones se transfirieron posteriormente a través del FSE (US$ 12.500 millones efectivamente utilizados).
"Como se mencionó anteriormente, US$ 10.000 millones en ayuda cubrirían los pagos de la deuda de bonos emitidos en dólares de 2026 y también evitarían la caída de las reservas de divisas en un escenario sin acceso al mercado (manteniendo todo lo demás constante en el análisis de la balanza de pagos del FMI). En nuestra opinión, un préstamo a más largo plazo parecería más realista que simplemente Estados Unidos compre pesos argentinos, quizás involucrando algún vehículo de inversión como parte de un posible futuro fondo soberano de inversión en Latinoamérica", imagina Morgan Stanley.

Y agrega que comprar o garantizar "los bonos existentes no es tan fácil, dado que todos los reembolsos de capital son amortizaciones y no pagos únicos con vencimiento en 2026". "En resumen, parece que existe la disposición a ayudar y los riesgos crediticios para 2026 deberían reducirse considerablemente, aunque por ahora no está claro cómo lo haría EE.UU.", sostienen.
De todas formas, para el banco estadounidense, hay dos factores clave para el riesgo crediticio a partir de ahora:
1. Liquidez para 2026: "Un punto clave son las actuales intervenciones cambiarias, ya que esto determinará el nivel de reservas de divisas para 2026. Nuestra suposición es que el Tesoro comprará divisas al BCRA, dado que sus propios depósitos en divisas se sitúan por debajo de los 1.000 millones de dólares en este momento, tras las recientes ventas antes de las elecciones de la PBA y, posteriormente. Por lo tanto, la disminución de las reservas aumenta el riesgo de los pagos en 2026 y 2027. El nivel del tipo de cambio para 2026 también determinará las perspectivas debido a su impacto en la cuenta corriente. Unos 10.000 millones de dólares representarían claramente un impulso significativo. Un impulso potencial de 7.000 millones de dólares por la eliminación temporal de los impuestos a las exportaciones también es significativo. En resumen, nuestra opinión es que la disposición a pagar es muy alta y que la capacidad de pago en 2026 también es relativamente alta, especialmente en enero de 2026".
2. Probabilidad de continuidad de las políticas en las elecciones de 2027: "A más largo plazo, el mercado evaluará la probabilidad de continuidad de las políticas, es decir, la continuación de la restricción fiscal que permita un presupuesto equilibrado. Cuanto mayor sea la probabilidad de una reversión, mayor será el riesgo que se podría descontar en los bonos. Si bien la mayor parte debería recaer después de las elecciones de octubre de 2027, también afectaría a los vencimientos anteriores, dado que puede afectar la financiación disponible".