A horas del pago de cupones y de deuda de capital de los bonos reestructurados por Martín Guzmán en agosto de 2020 (el último de los nueve cortes de manga que le hizo el país a los bonistas que confiaron en Argentina), los inversores entraron en una zona de vértigo, con lluvia de consultas y con creciente operaciones a término, que les pusieron un freno a la gran suba de los títulos argentinos.
El momento de meditación tiene su lógica. Desde el peor momento de los Fernández y Massa, la Bolsa de Buenos Aires anotó un salto del 900% en dólares para las acciones, en tanto que los títulos argentinos volvieron de la muerte, ya que cotizaban a US$ 17 por cada 100 de valor nominal y en este momento valen US$ 78 promedio, lo cual significa un aumento del 360% también en dólares.
La suba de los títulos públicos argentinos ha sido tan prodigiosa con el cambio de modelo económico aplicado por el presidente Milei que los bonos pasaron de tener una hipotética tasa a vencimiento del 52% anual en dólares (lo cual era teórico porque era un valor de default, que no se iba a pagar), mientras que en este momento los papeles de Argentina tienen una TIR del 11% anual, en tanto que los bonos brasileños de Lula (que aplica una política parecida a los K) tienen hoy una TIR del 14,8% y los bonos mexicanos de Claudia Sheinbaum, con una política socialista parecida, rinden 10,2% anual.
Esta notable diferencia en el valor de los bonos y el retraso de las calificadoras de riesgo, que no incorporan a la Argentina al panel de mercados emergentes debido a que mantenemos el cepo cambiario, hace que el riesgo país todavía sea desfavorable para Argentina, con el riesgo país local levemente abajo de los 600 puntos básicos, mientras que México tiene un riesgo de 320 puntos y Brasil de 250 puntos, en ambos casos muy lejos del riesgo país de Uruguay, que ya está muy cerca de la base norteamericana con apenas 85 puntos básicos.
¿"Get the money and run"?
Por supuesto, como la suba de los títulos locales, más en acciones que en bonos, ha sido tan kilométrica, y como al país le faltan solucionar muchas cosas todavía para resolver el intríngulis de 20 años de decadencia que dejó el kirchnerismo, muchos inversores repiten una frase típica en los mercados: "get the money and run" (que en la jerga porteña sería algo así como "agarrá la guita y rajá").

La razón de la duda, que seguramente provocará una joroba en las cotizaciones de corto plazo, obedece a que con los notables aumentos de los últimos tiempos, la renta por venir ya no se hace tan atractiva, O, de otro modo podría decirse, los precios argentinos pueden seguir subiendo, quizás otro 20 o 30%, pero en el año electoral y con un Banco Central sin reservas, hay otros papeles de países vecinos o bonos AAA de mercados internaciones que no pagan demasiado menos y tienen un riesgo infinitamente menor. De ahí que empiecen a aparecer ventas a 72 horas (después del pago) o inversores que empiezan a desensillar de las acciones.
Pero, ¿es razonable huir o todavía hay un último tango que puede dar muchas satisfacciones? El ministro de Economía Luis Caputo está armando su valija para viajar junto a Javier Milei al acto de asunción de Donald Trump y a la reunión anual de Davos. Lo hará antes de reunirse con el FMI para ver si logra darle la puntada final para ver si de una vez por todas se firma el demorado acuerdo con el organismo. Muchos esperan que el nuevo programa venga de la mano con dinero fresco, pero los que saben dudan mucho sobre eso: "Nos van a dar DEG, como hacían como Massa, para que les sigamos pagando las cuotas que vencen, y que eso nos mantenga abierta la ventanilla de los organismos multilaterales, no mucho más".

Sin embargo, hubo una buena noticia inesperada. En un día en el que el blue repuntó apenas, con los financieros libres en baja, con el BCRA comprando dólares pero perdiendo reservas y con acciones y bonos a la baja, la calificadora de riesgo Moody's Ratings decidió elevar el techo de la moneda local de Argentina a B3 desde Caa1 y el techo de la moneda extranjera a Caa1 desde Caa3. En su informe crediticio, la agencia explicó que la decisión refleja la mayor previsibilidad y la mayor coherencia en la política económica, lo que ha llevado a una rápida reducción de los desequilibrios monetarios y fiscales que alimentaban la inflación.
Moody's lo dijo exactamente así: "La política del gobierno ha cambiado hacia un papel reducido del Estado en la economía y políticas menos intervencionistas, lo que sugiere una menor probabilidad de riesgos de transferencia y convertibilidad en caso de un default soberano". La duda sobre default se mantiene a pesar de que el Gobierno ya tiene reservados los dólares para el pago no solo de este jueves sino también del 9 de julio. Pero los vencimientos de deuda en dólares de 2026 son tan grandes y los vencimientos de deuda en pesos que hay este mismo mes son tan gigantescos, que eso impide abrir el cepo, y esa traba complica todo.
Toda esta zona de duda de los inversores locales, sin participación activa todavía de parte de inversores internacionales por culpa del cepo, se da en un momento mundial en el que pocos saben dónde estamos parados. En EE.UU., además de sufrir una ola polar y de incendios gravísimos en Los Ángeles, los tenedores de valores están inquietos porque asoma Trump a la Casa Blanca, y como si fuera un patrón de estancia, viene con amenazas múltiples, no solo la suba de aranceles con determinados países, sino amenazas serias al Canal de Panamá, a Groenlandia y hasta a Canadá, insólito.
Además, como las economías europeas están de capa caída, al igual que China, los valores de monedas como la libra, el euro y el yuan van perdiendo valor contra el dólar global, que se eleva a su mayor cotización desde el pre Covid 19. La razón del movimiento es que los norteamericanos esperan que con Trump suba otra vez la inflación, y con eso se altera todo.
Hubo novedades en el empleo norteamericano. El número de nuevos pedidos de seguro de desempleo en EE.UU. cayó en 10.000, alcanzando los 201.000 casos, tras 211.000 de la semana anterior. Mientras que el sector privado creó 122.000 puestos estadounidenses, contra los 136.000 que esperaba el mercado. A pesar de eso, las tasas largas de EE.UU. siguen afirmándose: se pagó 4,2% anual a 1 año de plazo, 4,5% anual a 5 años, 4,7% anual a 10 años y 4,9% anual a 30 años. Y como directa consecuencia, en el exterior el dólar subió 1% contra la libra, 0,5% en México, 0,4% contra el euro y el yen, 0,1% en Brasil y China, pero cedió 0,3% en Chile.
El mercado cambiario local siguió empastillado
Mientras tanto, el mercado cambiario local siguió empastillado. Con el dólar exportador a $1.092,84, el BCRA compró US$ 137 millones y al final del día la autoridad monetaria perdió US$ 1.728 millones de las reservas por el pago de la deuda de capital de los bonos Globales, que amortizan 8% de su valor este jueves. A pesar de la movida, el dólar blue subió US$ pesos hasta 1.220 pesos, el Senebi subió $3hasta 1.210 pesos, el MEP bajó $1,49 hasta 1.165,11 y el contado con liqui bajó 81 centavos hasta $1.191,37. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 14% y la del CCL con el mayorista se ubicó en 15%.

Habrá que ver qué deciden hacer los inversores desde el viernes o el lunes, cuando ya vean los dólares cobrados en sus cuentas. Si llega a haber buena reinversión, se anotará un rebote, de lo contrario se entrará en zona de badén, ya que hay otros valores regionales regalados, con los valores más bajos de los últimos 20 años, y en algún momento van a tener que resucitar. Con eso, los bonos argentinos bajaron 1,5%, por lo que el riesgo país subió 11 unidades, hasta 572 puntos básicos.
En papeles privados, mientras tanto, a la espera de los que haga Trump, la Bolsa de Nueva York terminó con un cambio mínimo: el Dow subió 0,3%, el S&P mejoró 0,2% y el Nasdaq bajó 0,1% (este jueves es feriado en honor a Jimmy Carter), mientras que como el dólar global está firme y eso no le cae bien a las commodities, la Bolsa de San Pablo bajó 1,3% y la Bolsa de México perdió 1%.
Y al mercado bursátil local tampoco le fue bien. Con $162.947 millones operados en acciones y $75.375 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,4% en pesos (1,8% en dólares). En tanto que los ADR argentinos en Nueva York anotaron subas del 1% al 3% para IRSA y Supervielle, con bajas del 1% al 10% para Edenor, Loma Negra, Telecom, Cresud, Mercado Libre, YPF y Pampa E.
Finalmente, en commodities, hubo de todo. EE.UU. dio sus datos sobre reservas de crudo y tranquilizó al sector, por lo que el petróleo retrocedió 1,3% luego de tener una apertura que era muy alcista. Los metales preciosos siguen sostenidos y los básicos actuaron mixtos. En granos los precios estuvieron repartidos, con soja en alza y maíz y trigo en baja en Chicago. Y con trigo en alza y girasol en baja en Rosario. Al tiempo que con mueca de los criptoadictos, el Bitcoin bajó otro 2,2%, con descensos de hasta el 5% para el resto de los valores de ese riesgoso panel.