El Gobierno respira después de la licitación de bonos. Logró un roll over del 114% y así no solo no tuvo que emitir pesos, sino que sacó más de los que vencía. Pero el éxito de la operación esconde un dato: hubo llamados oficiales a los bancos sugiriéndoles que entren en la licitación. Garrote (más aumento de encajes) o zanahoria (haber pagado rendimientos de hasta el 76% anual). Los bancos fueron masivamente a la transacción previamente advertidos de las consecuencias de no hacerlo.
"Están dispuestos a todo", dijo un banquero sobre la percepción que se lleva del team Caputo (incluido, obviamente al Banco Central, un apéndice del Ministerio de Economía) con tal de "someter" a las entidades y que "jueguen a favor".
La pelea no está dejando pocos problemas para adelante. En los bancos se lo acusa a Luis Caputo de manejar Economía como una mesa de dinero. "Para él todo es un trade, gane quien gane y pierda quien pierda. Da batallas pequeñas. No ve el mediano plazo ni lo que puede pasar como consecuencia de hacer cosas que está haciendo, como el apretón monetario a mansalva. Esto no va a cambiar si ganan las elecciones. Porque la volatilidad de tasas vino para quedarse hasta que no haya una política monetaria clara. Esto no es solo una política de emergencia", explicó el gerente de un banco privado.
En la licitación, la Secretaría de Finanzas consiguió un rollover de 114,66%, adjudicando $7,667 billones frente a vencimientos por debajo de ese monto y sobre un total ofertado de $8,306 billones.
El grueso de la colocación se concentró en los instrumentos en pesos, con fuerte predominio de las letras a tasa TAMAR: se adjudicaron $3,33 billones en la reapertura al 16/01/26 (M16E6) a un margen de +1,64% TNA y $1,28 billones en la nueva TAMAR al 27/02/26 (M27F6) a +1,50% TNA, lo que mostraría la preferencia del mercado por instrumentos indexados a la referencia del BCRA en un contexto de alta volatilidad de tasas.
En paralelo, las LECAPs capitalizables captaron demanda por montos más acotados: $1,59 billones en la S30S5 a una TEM de 4,81% (75,66% TIREA), $904.000 millones en la S16E6 a 3,53% (51,58% TIREA) y $546.000 millones en la nueva S27F6 a 3,95% (59,18% TIREA), con tasas consistentes con las recientes en torno al 50% nominal anual.
En contraste, los dos instrumentos dólar linked (D30S5 y D16E6) quedaron desiertos, reflejando menor interés por cobertura cambiaria en la coyuntura actual, posiblemente asociado a la política oficial de mantener estable el tipo de cambio.
Sea como fuere, en los dos meses siguientes los vencimientos suman otros $42,2 billones medidos a hoy y casi $20 billones con privados. Los depósitos del Tesoro en el BCRA, consecuencia del superávit financiero y de las colocaciones netas de deuda en los primeros meses del año, ascienden a $12 billones, según LCG. Alcanzan para cubrir el 40% de los vencimientos con privados en los próximos tres meses y dejan la necesidad de conseguir una tasa de rollover de al menos 60% hasta octubre (y del 100% después).
"Esta exigencia, más la usual demanda de dólares en la previa a las elecciones y el manejo errático de liquidez de los bancos a partir de cambios normativos y de política frecuentes, hacen pensar que las tasas se mantendrán elevadas por un tiempo. E incluso no podría descartarse que el BCRA vuelva a avanzar en nuevas subas de exigencia de efectivo mínimo (encajes no remunerados) de manera de compartir con los bancos el costo de la esterilización de pesos. Si la suba de encajes se permite integrarla con títulos públicos (del estilo de la anunciada ayer), eso igualmente permitiría al Tesoro generar incentivos para colocar deuda a tasas menores", advierte LCG.
