El miércoles, con feriado en Argentina, la curva soberana hard-dollar subió entre 0,52 % (GD30) y 0,93 % (GD41), continuando la tendencia del martes y dando buenas señales tras el pago de amortización e intereses de esos mismos bonos.
En una jornada de apetito por las curvas emergentes —el EMB avanzó 0,71 %—, la mejor curva entre las comparables fue la argentina, una sobre-performance poco vista en los últimos dos meses.
"Las elecciones de medio término siguen siendo el principal driver del riesgo país", dicen desde Delphos.
Tras la salida del cepo, que coincidió con un renovado risk-on global (posterior al "Liberation Day"), la mayoría de las curvas emergentes mostró un rally claro, con rendimientos por debajo de los de principios de abril. La curva argentina, en cambio, quedó alrededor de los 700 pb, y su performance relativa fue negativa.
El spread entre el riesgo país argentino y el EMBI Latam se amplió a 290 pb (lejos de los 150 pb de enero) y el riesgo país estandarizado está en 69 puntos, reflejando una mala comparación frente a los corporativos estadounidenses, que ya volvieron a niveles de inicio de año.
No se puede decir que el Gobierno de Milei no haya hecho cosas para seducir a los inversores. Sin embargo, están insaciables y quieren más.
"Las heridas de 2019 siguen abiertas y el mercado prefiere esperar los resultados de los comicios antes que anticiparse. Esto también se ve en la baja tenencia de bonos por parte de no residentes. La disputa con los gobernadores y la amenaza de aprobación en el Congreso de proyectos fiscalmente irresponsables no ayudan para que en la previa electoral los bonos de nuestro país puedan capturar la mejora del contexto global", dijeron desde Delphos.
Ni la salida parcial del cepo, ni la nueva meta de superávit fiscal de 1,6%, ni la rápida recuperación de la actividad (que parece amesetarse en el segundo trimestre 2025) ni la desinflación exitosa logran despertar interés. Tampoco lo hace la alianza LLA-PRO, ni unas encuestas que muestran al oficialismo muy bien posicionado", dicen Delphos.
"Después de shocks como el 'día después' de las PASO 2019, hará falta que los votantes demuestren que creen en este rumbo y que creen que el esfuerzo macro valdrá la pena", razonan en Delphos.
Como bien dijera Ricardo Arriazu, el mundo no quiere solo un cambio de gobierno o un set de políticas macro: "Quiere que cambien los argentinos".
Desde el punto de vista más técnico, dicen que ven "valor en la curva", pero el catalizador serán las elecciones.
"Como nos alejamos de los créditos B- (que tuvieron un gran bimestre), el retorno total a un año del AE38 rondaría el 28,5% si converge a curvas como Egipto o Nigeria, con un upside inmediato de más del 13 %. Incluso habría un upside del 6% en ese mismo bono si pasara a rendir como Pakistán. Creemos que Argentina tiene los fundamentals para ubicarse en el grupo B-, pero el riesgo sigue siendo electoral", dicen, con entusiasmo, pero cauta, desde Delphos.