Tensa calma

Con todo hilvanado, el riesgo es el menor en cinco meses

El BCRA no junta reservas, pero el dólar libre vale lo mismo que hace 18 meses, período en el que se acumuló una inflación del 95%

Guzmán se juntó en Chapadmalal con su grupo más cercano, analizando un impuesto a la "renta inesperada" del campo, un IFE acotado y un bono salarial
Guzmán se juntó en Chapadmalal con su grupo más cercano, analizando un impuesto a la "renta inesperada" del campo, un IFE acotado y un bono salarial -
Luis Varela Luis Varela 17-04-2022
Compartir

Con el Covid en retroceso (en la última semana hubo "sólo" 21.000 fallecidos declarados por la pandemia en el mundo, la quinta parte del pico semanal que hace siete meses) y con la guerra rusa en Ucrania aún en evolución (corre el día 53, acaban de hundir al buque de guerra insignia ruso, con Finlandia y Suecia dando un paso aún más decidido hacia la OTAN, algo que desata aún más la reacción de Vladimir Putin, generando todavía mucha incertidumbre), el problema de una inflación desatada, tanto en el mundo y sobre todo en Argentina, es el tema que más inconvenientes planetarios está generando.

A nivel local, como se repite desde el miércoles pasado, marzo tuvo una variación mensual del 6,7%, la mayor en veinte años, con algunos especialistas advirtiendo que hay más de 5% de herencia para abril, ya que vienen aumentos de fletes, alimentos y otros costos, y se viene un ajuste de tarifas de servicios públicos, por lo que el proceso de suba de precios está entrando en una espiralización complicada, con el grueso de los economistas proyectando una inflación anual superior al 60%, y con algunos pocos calculando números mucho más elevados.

La economista Diana Mondino advirtió que la suba de precios que vimos hasta ahora tiene su mayor componente en factores locales, ya que los ecos de lo que está pasando en el mundo, por la guerra en Ucrania, todavía no llegaron, pero lo harán. Y ciertamente, en lo que va de abril hay subas muy potentes en varias commodities. 

  • El trigo acumula en Rosario un aumento del 9%, la soja avanza 4% tanto en Rosario como en Chicago y el petróleo araña un incremento de casi 6%, a pesar de todos los acuerdos que está intentando hacer EE.UU. con los árabes, aumentando la producción y liberando reservas estratégicas.

La suba de las tasas

Con esta fuerte presión de los precios esenciales, los países más ordenados van aumentando el costo del dinero. La Reserva Federal de EE.UU. ya anunció que venderá bonos (retirando dólares del mercado) por un equivalente a US$ 95.000 millones por mes, por lo que su tasa a 10 años, que estaba en el 0,5% anual hace dos años, acaba de subir al 2,8% anual (su mayor nivel desde noviembre de 2018) y la tasa a 10 años promedio mundial saltó hasta el 4,3%, un nivel no visto desde hace nueve años. 

Esto plantea, según la mayoría de los centros de análisis económico, que los países desarrollados ingresan en una franca desaceleración, con alta probabilidad de estanflación e incluso con riesgo de entrar en recesión como ya está ocurriendo por ejemplo en Japón, que está sufriendo una durísima devaluación del yen, cayendo a su peor valor en veinte años, al pasar de 103 a 126 yenes por dólar.

En Argentina la inflación también castiga como no se ha visto en dos décadas. La suba de precios de marzo fue la mayor variación mensual desde abril de 2002. 

Una compra mínima de supermercado quema el dinero, con $1.000 se llevan cuatro productos, y eso está sumergiendo cientos de familias en la pobreza, por lo que justo en un momento en el que el oficialismo está profundamente dividido están creciendo los piquetes y los acampes. Por otra parte, el mercado inmobiliario mira con atención de qué modo se vuelve a modificar la ley de alquileres, con decisiones que agregan más nervios, y más inmuebles puestos a la venta: "todos quieren salir, los niveles de mora crecen, los costos de las expensas no se cubren y encima viene una revaluación y un mayor castigo a través del impuesto a los bienes personales", advierten en el sector. Y esto se da insistimos con ruptura en el oficialismo, con la oposición muy dividida, y con un si se quiere arribista inexperto y desconocido como Javier Milei avanzando sobre todo entre los votantes de entre 18 a 25 años.

Las monedas se mueven 

Este complejo panorama global y local está provocando una consecuente reacción cambiaria en todas partes. En el exterior la semana pasada (más corta por la celebración religiosa) provocó subas del 0,6 al 1,7% de dólar contra el yen, el franco suizo y el euro, al tiempo que el billete verde se mantuvo casi sin cambios contra la libra, en Brasil y en Chile. 

Y en Argentina, el abrupto desinfle del dólar se frenó en parte: el blue, que había tocado $222 a fines de enero, terminó débil el miércoles pasado a $195; pero los dólares MEP y contado con liquidación bajaron muy fuerte entre fines de enero y principios de marzo, pero se mantienen inmóviles desde hace cinco semanas, en la zona de los $191. Con el dólar turista superándolos a todos, en $195,34.

Según varios analistas, esta "pax cambiaria temporal", obedece a varios factores: el acuerdo con el FMI, la firmeza de las materias primas, la revaluación de las principales monedas de América Latina, vencimiento de bienes personales y la oportunidad de carry trade, con inversores especulativos que venden dólares y se pasan al peso, seducidos desde el miércoles todavía un poco más ya que el BCRA subió la tasa de los plazos fijos tradicionales al 46% anual, corriendo muy de atrás a la inflación que ya viaja con una velocidad anual del 65%. 

¿En qué se basa esta mirada reconocida como movimiento temporal? Esencialmente en que los bonos argentinos siguen débiles, con un ministro Martín Guzmán que enfrenta vencimientos enormes, con licitaciones en las que hay cada vez menos oferentes, con temor a que el FMI sea estricto en el límite a la emisión, o que haya emisión blue (a través de canjes de Leliq del BCRA por bonos del Tesoro), con un proceso que desemboque en un obligado reperfilamiento de la deuda en pesos, como pasó con Mauricio Macri para que el país no entrara en hiperinflación al final de su mandato.

Las bolsas afectadas

Y con tasas más altas y perspectivas globales de estanflación, las bolsas están sintiendo el impacto, tanto que la semana pasada hubo bajas del 0,8% al 2,6% en Nueva York, San Pablo, Buenos Aires, Santiago de Chile, México y Frankfurt. 

Muchas bolsas del exterior externas están aún con cotizaciones históricamente altas y la Bolsa de Buenos Aires tiene precios de liquidación, pero los niveles de actividad se frenan en todas partes, las industrias no tienen insumos para producir, y en Argentina eso se ve más agravado por falta de dólares, con varios gobernadores como Juan Schiaretti, Omar Perotti y otros pidiéndole una reunión urgente al Gobierno por la falta de gasoil para un momento clave de la cosecha y por falta de gas para los procesos industriales.

Y lo ciertamente particular de este notable momento, en el que los demás países latinoamericanos se están llenando de divisas porque las commodities tienen los precios más altos de los últimos diez años, es que el BCRA no junta ni un solo centavo en reservas. En las últimas tres semanas, desde que el FMI nos dio el préstamo para que repaguemos la deuda y no caigamos en default, el BCRA perdió US$ 19 millones en reservas. Y en lo que va del año la autoridad monetaria lleva perdidos nada menos que US$ 2.507 millones. El grueso de la liquidación de la cosecha gruesa se concentra en los próximos noventa días y se teme que buena parte de todo ese ingreso se vaya con la importación de energía, pagándole más a Bolivia y muchísimo más al gas licuado que viene vía barcos.

El BCRA vendió US$ 30 millones el miércoles pasado y el saldo neto en lo que va del mes se achica a US$ 13 millones (vs US$ 558 millones en igual periodo en marzo)

Frente a todo esto, el segundo semestre es la dimensión desconocida. Alberto Fernández se ha quedado con menos respaldo, el tercio más grande de sus socios de coalición se han convertido en opositores. El Presidente, además, tiene la imagen más baja de todo su mandato. Y por si quedara alguna duda, su vicepresidenta le acaba de decir "no creas que tener el bastón y la banda es tener el poder". Una frase que lo deja completamente desdibujado.

Con semejante estruendo, marchas, piquetes y reclamos por todos lados, se repitieron rumores de que Alberto haría cambios en el gabinete, a lo que él contestó que "lo único que puedo cambiar ahora es pañales". Empoderó a Guzmán, que se juntó en Chapadmalal con su grupo más cercano, analizando un impuesto a la "renta inesperada" del campo, un IFE acotado y un bono salarial. 

Programando además una suba de tarifas para una audiencia de tres días que se iniciará el 10 de mayo. Y realizando desde el lunes un viaje a Washington para repetir la estrategia que realizó en sus primeros 26 meses de gestión: pedir que se alivien las metas. Por lo que la historia vuelve a repetirse, sigue el vamos viendo, no hagamos ola, no rompamos, sigamos reclamando, mientras estremeciendo a los K este lunes el titular de la Corte Horacio Rosatti asumiría la presidencia de la Magistratura.

Martín Guzmán
Martín Guzmán resiste, por ahora

El camino por venir no luce para nada sencillo. Consultoras de todos los colores plantean que abril tendrá una inflación superior al 5%. Acaban de concederle un aumento del 20% a los fletes de los granos, anunciando que sacarán gasoil de alguna parte. Se vienen más tarifas de gas y electricidad. Eso impulsa el pedido de paritarias más frecuentes, cuatro al año, con camioneros pidiendo un aumento de 85%, por lo que según varios expertos en precios "estamos entrando en una indexación permanente".

Guzmán viaja a EE.UU. apenas tres semanas después de lograr el sí del FMI: sabe que dentro de seis semanas llega la primera auditoría. Necesita renegociar. Se pasó dos años pidiendo más plazos y menos sobretasas, y no logró nada, y ahora va a pedir que haya una auditoría liviana.

Frente a este cuadro de situación tan hilvanado, muchos de los inversores especulativos que miden todo en dólares, reconvirtieron parte de sus tenencias jugándose a plazos fijos CER, en una jugada que no aumentará el poder de compra contra las cosas, pero que si podrá dar un rendimiento interesante si logran salir antes de que el dólar libre se mueva. 

En octubre de 2020, el blue estaba a $195 y desde ahí cayó a $139. Luego rebotó hasta $222 y ahora, en los últimos ochenta días, retornó otra vez a $195, el mismo valor que tenía hace 18 meses, período en el que se acumuló una inflación del 95%.

Las cartas están echadas. Guzmán seguirá buscando fondos con más impuestos a los privados, por lo que la inversión (y el empleo) seguirán renuentes. Es posible que el FMI sea laxo, no tan exigente. Pero habrá que ver cómo se las ingenia el ministro para que el mercado de pesos no se le seque. 

  • ¿Usará dinero de empresas públicas? 
  • ¿Tomará Leliq cortas (depósitos de la gente) y las convertirá en bonos que venzan en 2024? 
  • ¿Aguantará la alquimia de este dominó? 

Por ahora hay muchas preguntas y pocas respuestas. 

Aunque un indicador muestra alguna luz: en los últimos cuarenta días el riesgo país bajó 288 puntos de 1.977 a 1.689, el nivel más bajo de los últimos cinco meses, desde el 15 de noviembre. ¿Estarán acaso ilusionándose los inversores con las PASO que se celebrarán dentro de 61 semanas?

En esta nota

Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés