Tal como sucede desde hace casi cinco meses, los negocios financieros locales e internacionales siguen siendo claramente orientados por los precios de la guerra en Medio Oriente. Aunque en el día de hoy hubo dos agregados que generaron influencia: la mejor nota asignada por Moody's a la Argentina y el decepcionante dato de actividad medido por el INDEC para el mes de mayo.
Antes de la apertura había mucho optimismo, al punto de que varios operadores insinuaban que podría haber un fuerte rebote en el precio de los bonos, con una consecuente baja del riesgo país, con chance de que ese indicador empezara con 3, algo que no sucede desde marzo de 2018. Sin embargo, el INDEC puso los pies en la tierra: marca una diferencia heterogénea notable entre la actividad distintos sectores, encima con los más empleo dependientes muy apagados, y lo que parecía venir como una fiesta, no terminó con rock furioso, sino con un bolero apagado.
Lo increíble del caso es que, hoy, para la Argentina, los números del mundo debieron haber funcionado como un motor con impulsor trasero, ya que por la guerra en Medio Oriente los precios del petróleo siguieron subiendo fuerte. Al tiempo que, por los ataques mutuos entre Rusia y Ucrania, más los efectos climáticos en EE.UU., provocaron un notable salto para los granos. O sea, se anotó un brinco para los principales productos de exportación de Argentina, lo cual garantizará un 2026 con un superávit comercial (dólares crocantes) récord.
Pero el tema, visto desde inversores, analistas y operadores sigue marcando la misma duda. Hay gran ingreso de dólares y gran suba de algunos sectores privados, al tiempo que los que deberán colocar su voto en las urnas en 2027 la ven pasar. Y eso genera dudas sobre la continuidad del Presidente Milei al mando del Poder Ejecutivo luego de la elección del año entrante.
Sin entender por qué sucede, el viceministro de Economía José Luis Daza dijo que está "sorprendido, porque las tres calificaciones obtenidas por Argentina deberían hacer que el riesgo esté en 300 puntos, y no arriba de 400 como ahora". Y para rematarla, Daza renovó una frase maldita dicha en 2016 por Alfonso Prat Gay, cuando aún era ministro de Economía de Mauricio Macri: "ya hay brotes verdes".
A lo que la consultora Shila Vilker, de manera elocuente, salió a decir que "por favor no se ponga a hablar también del segundo semestre". Y sobre lo que puede pasar electoralmente en 2027 señaló: "puede surgir alguien que se anime, pero los desilusionados que votaron a Milei por ahora no tienen donde ir".
Con todo esto como esquema, uno de los principales analistas de Moody's, Jaime Reusche, explicó por qué le subieron la nota al país: "Creemos que el riesgo político en Argentina es más bajo porque hay mucha más conciencia de respetar los números fiscales que la que había con la administración anterior, que los llevó a un notable desequilibrio. Y entendemos que el riesgo país argentino debería ir debajo de los 400 puntos, ya que Argentina tiene hoy la misma nota que El Salvador, que tiene 330 puntos de riesgo".
Pero luego de todas estas especulaciones, que tratan de adivinar cómo actuarán los inversores, el INDEC bajó el martillo al confirmar que, con datos a mayo, el agro y la energía continúan creciendo, pero que la economía y el comercio siguen con datos negativos, por lo que la economía argentina cayó 0,5% en mayo contra abril y sube apenas 0,2% anual mayo de este año contra mayo 2025.
Todas estas inconsistencias, repletas de interrogantes, hacen que muchos inversores empiecen a pensar más en desensillar que en subirse en el caballo. Por eso, el dólar blue trepó a un nuevo récord nominal histórico, al tiempo que el BCRA sigue comprando dólares (menos que antes) y que las reservas brutas vuelvan a estar arriba de los US$ 49.000 M. Pero los bonos subieron menos que lo que se esperaba, y el riesgo país bajó (10 unidades, hasta 410 puntos), también menos de lo esperable. Y lo que siguió funcionando bien fue la Bolsa porteña, ayudada por el petróleo y los bancos, que siguen haciendo grandes negocios (sin que las desregulaciones de Sturzenegger los toque), con suba en bloque para las ADR argentinas en NY, con dos excepciones.
Pero a nivel global lo que manda es la aguja petrolera, que vuelve a impulsar el valor de la gasolina en EE.UU. Eso enloquece aún más a Trump, que se lanza a querer colocarle nuevamente aranceles a medio mundo en un TOC que ya casi nadie entiende. Pero, por supuesto, con la gasolina en alza, siguen subiendo las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,1% anual a 1 años, 4,4% anual a 5 años, 4,6% anual a 10 años y 5,2% anual a 30 años. Y esto es grave para los endeudados con hipotecas en EE.UU., el 70% de la población, porque las tasas hipotecarias suben al mayor nivel en 20 años y sus cuotas se vuelven más onerosas, por lo que les queda menos dinero para gastar en otras cosas.
Con este combo, se teme que la Fed finalmente tenga la necesidad de subir su tasa de interés de acá a fin de año, en una opinión que va como una montaña rusa, cambiando de dirección cada día. Y, junto con eso, en el exterior el dólar subió 0,2% en Suiza, 0,1% en Chile y China, no cambió en México, Japón y contra la libra, y bajó 0,1% contra el euro y 0,4% en Brasil.
A nivel local, sin que la economía arranque donde más tiene que arrancar, el ministro Caputo sigue hablando de inocencia fiscal a los que entierran cada vez más los dólares que tienen en el colchón. Por lo que hubo un nuevo récord histórico para el blue, con suba de los dólares oficiales y dólares financieros mixtos. Y es gracioso, porque los ya a esta altura libertontos no quieren ver la realidad, cualquier palabra que muestra datos en contra se traducen en opositores k gritando. Y dicen que el blue sube porque es comprado por los narcos, no por gente que no tiene acceso a cuentas bancarias, porque opera completamente en negro.
Más allá de todo eso, con el dólar oficial a $ 1502,35, el BCRA compró US$ 25 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria sumó reservas por US$ 117 M y superó la psicológica barrera de US$ 49.000 M brutos, algo que tenía antes del 9 de julio, cuando se pagaron los cupones y las amortizaciones de Bonares y Globales. Y, detrás de eso, el dólar oficial subió $ 3,92 hasta $ 1502,35, el dólar blue saltó $ 10 hasta $ 1555 (nuevo récord nominal), el dólar senebi subió $ 2,56 hasta $ 1507,30, el dólar mep bajó $ 3,05 hasta $ 1511,41 y el contado con liqui subió $ 2,61 hasta $ 1574,25. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 3% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 6%.
Frente a esto, sin que sea alarmante, pero en un dato que se muestra como un indicador con luz amarilla, los inversores grandes se están bajando de sus colocaciones en pesos en plazo fijo. Por eso, sigue firme la tasa de los plazos fijos: por plata chica se siguió pagando 19,4% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande el premio subió de 25,2 a 25,5% anual.
En títulos, luego de la nota de Moody's, hubo menos negocios de los esperados y los bonos argentinos tuvieron una suba mínima, tanto que el riesgo país bajó 10 unidades, hasta 410 puntos básicos. Con un dato que llama la atención: Neuquén, que está recibiendo ingresos récord por el auge del petróleo, sale a colocar deuda, un poco para rolear deuda y otro poco por infraestructura: tomará hasta US$ 500 M, con una tasa que irá del 7 al 8% anual, con pagos de capital en 2032, 2033 y 2034, sin garantía de regalías petroleras como era hasta ahora, pero sí con prioridad de cobro en caso de default.
En papeles privados mientras tanto, sin que se conociera el balance post cierre que entregó Alphabet, que ganó US$ 112.100 M en el 2°T de este año, contra una ganancia de US$ 28.196 M del 2°T 25, la Bolsa de Nueva York terminó con un rojo tenue, ya que el Dow y el S&P cedieron 0,1% y el Nasdaq bajó 0,6% (veremos qué impacto tiene mañana este número de Google). En tanto que, con el petróleo y los granos volando, la Bolsa de San Pablo subió 2,4% y la Bolsa de México avanzó 0,9%.
Y en el mercado bursátil local la fiesta fue aún mayor. Con $ 115.318 M operados en acciones y $ 213.578 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió nada menos que 3%. Con las ADR argentinas en NY anotando suba en bloque del 2 al 6,5% para Loma Negra, Supervielle, Macro, Cresud, Galicia, Edenor, Telecom, Pampa E, Central puerto, YPF y BBVA, pero con caída del 1 al 4% para Bioceres y Mercado Libre.
Finalmente, determinantes, los commodities siguen escalando. Hubo una nueva suba del 3,1% para el petróleo. Los metales preciosos siguieron para arriba. Los metales básicos actuaron mixtos. En Chicago hubo un gran salto para los granos, sobre todo para el trigo, aunque también con gran día para el maíz y la soja. Y en Rosario también hubo brillo, con fuerte suba para el trigo y el girasol, y mejora para el maíz y la soja. Y lo único que decepcionó fue el panel cripto, ya que hubo una baja del 0,7% para el bitcoin con posiciones algo mejores para el resto los valores vinculados.