Escenario

Caputo juega al póker con el mercado y gana tiempo mientras busca cerrar el plan "antifragilidad" para el 2027

El elenco oficial gana tiempo. Creen que Caputo tiene las credenciales para sacar "conejos de la galera". Pero los inversores quieren previsibilidad económica y política, algo que ni el ministro ni Javier Milei pueden garantizarle a los banqueros.

Caputo quiere conseguir US$ 9.000 millones para pagar el capital de los próximos 3 vencimientos con bonistas privados
Caputo quiere conseguir US$ 9.000 millones para pagar el capital de los próximos 3 vencimientos con bonistas privados EE
Leandro Gabin 19 marzo de 2026

Luis Caputo blanqueó su plan B. Tal como adelantó El Economista la semana pasada, el ministro de Economía confirmó que no habrá salida al mercado internacional y que trabajan en "fuentes alternativas". Caputo quiere conseguir US$ 9.000 millones para pagar el capital de los próximos 3 vencimientos con bonistas privados (hasta julio del 2027). Léase, asegurarle a los inversores que se pagará la deuda hasta el final del mandato de Javier Milei. "Se van a enterar en 2 o 3 meses", deslizó Caputo, enigmático, en un evento en el IAEF. Lo cierto es que el ministro y los funcionarios que viajaron al "Argentina Week" (tal como contó este periodista) en Nueva York, lo habían deslizado en charlas privadas. Obviamente la preocupación de Wall Street es cómo Argentina pagará la deuda. Más ahora con un riesgo país que se fue arriba de los 630 puntos y hay un shock global por la guerra en Medio Oriente, con final aún desconocido.

Pero Caputo cambió el discurso. En Nueva York, hace 1 semana, había hablado de anuncios "en el muy corto plazo". Ahora pega un giro y habla de "en 2 o 3 meses". ¿Corrió el arco? ¿Se lo corrieron? Se habló, porque lo instalaron los funcionarios de Economía, de un posible préstamo bilateral a 5 años de plazo con un grupo de países. Pero el monto que busca el ministro luce excesivo. "Creo que no tiene nada cerrado. Está pokereando al mercado, a lo Caputo", dijo un trader argentino desde Manhattan. La misma fuente dijo que "posiblemente habían hablado con algún país petrolero de Medio Oriente" y que por la guerra, ese financiamiento está en veremos.

Un paper exclusivo para clientes del JP Morgan, precisamente sobre este tema y escrito luego de las reuniones que los banqueros tuvieron con la delegación oficial en el "Argentina Week", decía lo siguiente: 

  • "Las autoridades han descartado categóricamente la emisión de nuevos bonos internacionales para marcar el acceso al mercado internacional. En cambio, el enfoque sigue centrado en el servicio de las obligaciones existentes y en la exploración de canales de financiación alternativos".
  • "Esto incluye una mayor emisión en el mercado de capitales local y la venta estratégica de activos. Los funcionarios sostienen que el pago de la deuda junto con el progreso continuo en los indicadores de reformas, impulsará mejoras en la calificación crediticia sin necesidad de costosas emisiones en el mercado internacional".
  • "A pesar de las mejoras significativas en los indicadores macroeconómicos subyacentes, las autoridades señalan que la prima de riesgo soberano de Argentina se mantiene persistentemente elevada. Atribuyen esta discrepancia al escepticismo heredado, la persistente aversión al riesgo y las limitaciones derivadas de los criterios de inclusión en los índices y las calificaciones crediticias, más que a un deterioro de los fundamentos económicos".

Los analistas de JP Morgan afirman que "asegurar fuentes de financiamiento diversas es imperativo" para proteger la economía de la posible volatilidad durante el año electoral de 2027. El banco estadounidense denomina a esa estrategia plan "antifragilidad". 

Y dice que si bien la acumulación de reservas del BCRA fortalece significativamente este colchón, dado que el sector público enfrenta US$ 32.400 millones en obligaciones de servicio de la deuda en moneda extranjera en 2027, "la acumulación de reservas por sí sola no puede mitigar completamente las presiones de refinanciamiento". 

Y le recuerda a Caputo: "Mantener la confianza del mercado requerirá una disciplina fiscal continua, una gestión estratégica de los pasivos y un progreso demostrable en las reformas estructurales mucho antes del ciclo electoral". 

Las cuentas que se hacen marcan que los bonos argentinos volvieron a rendir 10% o más. Y que la baja de ese costo para la Argentina no solo dependa de cómo siga la guerra en Medio Oriente, sino de múltiples factores. 

La consultora 1816, de las más leídas en la City porteña, ensaya otras explicaciones además de lo obvio con la crisis global. Plantean el denominado "factor Trump": "Si el apoyo inédito de EEUU es la 'red de seguridad' con la que cuenta Argentina de cara a la campaña 2027, es importante que el oficialismo estadounidense salga fortalecido de las elecciones legislativas de noviembre próximo y una guerra prolongada puede ser perjudicial para Trump". 

Y después de hablar de factores técnicos que perjudican a los bonos argentinos, hablan de condimiento de una macro deslucida y los escándalos políticos. "Desde mayo pasado que la inflación mensual viene subiendo, y si bien el PBI crece, está costando que derrame. Hay sectores generadores de empleo que están muy dañados, aumentó el desempleo y voló la mora en el crédito a hogares", detalla 1816. Y agrega que durante la última semana la agenda política giró en torno a dos temas que afectan al oficialismo como el caso Adorni y el escándalo LIBRA. Todo ahuyenta inversiones.

Lo cierto es que mientras Caputo se pone en modo "misterioso" con el mercado, la economía no arranca y las expectativas empeoran. El índice de confianza del consumidor de la Di Tella se derrumbó 5,3% en marzo. El desempleo trepó a 7,5% en medio de un pérdida de empleos formales hacia el cuentapropismo crónico y monotributistas. El relato oficial de que hay creación de trabajo a pesar de que haya de menor calidad quedó sepultado con el dato del Indec. Incluso el entusiasta Federico Sturzengger, que hace posteos interminables dando vuelta los números para que le den bien al Gobierno (incluido el blooper, hace pocos días, sobre el empleo), tuvo que salir a admitirlo. "Esperamos que se revierta", dijo. 

El elenco oficial gana tiempo con anuncios como estos. Creen que Caputo tiene las credenciales para sacar "conejos de la galera". Pero los inversores quieren previsibilidad económica y política, algo que ni el ministro ni Javier Milei pueden garantizarle a los banqueros.

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