Economía

Banda cambiaria entre $1.000 y $1.200, el nuevo esquema para el dólar que imagina Miguel Kiguel

Se sabe que el Gobierno promete avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria y el levantamiento del cepo en lo que queda del año. La pregunta del millón es cómo y cuándo.

Argentina está cara en dólares
Argentina está cara en dólares DALL-E
Leandro Gabin 18 marzo de 2025

El debate de moda en la City es cuál será el esquema cambiario hacia adelante con el nuevo programa con el FMI. Se sabe que el Gobierno promete avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria y el levantamiento del cepo en lo que queda del año. Pero la pregunta del millón es cómo y cuándo se hará. 

La consultora de Miguel Kiguel, Econviews, fue la que en las últimas horas se sumó al debate económico. Dice en un reciente informe que la experiencia de 2016 dejó algunas lecciones. En ese entonces, el levantamiento del cepo fue inmediato y el tipo de cambio se unificó de entrada. La única restricción que se mantuvo fue un límite sobre los stocks encepados (dividendos y deudas intercompany), aunque se eliminó a las pocas semanas.

"En ese episodio se optó por una unificación cambiaria rápida, cerrando la brecha abruptamente y adoptando un tipo de cambio flotante. El dólar encontró un nuevo equilibrio en el orden de los $13, un punto intermedio entre el oficial y el paralelo. Lejos de ser traumática, la unificación tuvo un impacto moderado en los precios, y permitió un año después de la unificación el tipo de cambio real siguiera depreciado en 22%", recordó. 



Ahora, dice, una opción sería repetir un esquema similar: separar lo viejo de lo nuevo. Esto implicaría otorgar un plan de pagos o un Bopreal específico para dividendos y deudas pasadas, mientras que las nuevas operaciones quedarían liberadas o con restricciones mínimas. "Es decir, libertad para los flujos (nuevas inversiones) y cepo para los stocks históricos", acotan. 

Sin embargo, Econviews dice que lo más difícil es pensar cómo sería la nueva flexibilidad cambiaria. "Milei habló varias veces de un tipo de cambio flotante que lo determine el mercado, como se hizo en el 2016. Nuestra impresión es que el equipo económico no se siente muy cómodo con esa opción, principalmente por el impacto que podría generar una posible depreciación del peso sobre los precios, sobre todo si se piensa implementar antes de las elecciones. Esto se viene discutiendo con el FMI, que escucha atentamente las propuestas del gobierno y analiza su viabilidad", admite. 

Una opción que suena fuerte, advierte la consultora de Kiguel, es la adopción de una banda cambiaria: "Existe el precedente de que se adoptó en el programa de 2018, cuando primero Toto Caputo y luego Guido Sandleris presidían el Banco Central. En ese esquema el tipo de cambio podría flotar dentro de la banda y el Banco Central sólo intervendría cuando toque el techo o el piso de la banda".



Lo que habría que determinar en ese caso es cuál sería el ancho de la banda: en el 2018 era "ridículamente" amplia, más del 30%, apunta la consultora. "Un ancho razonable sería del orden del 10% entre el piso y el techo, lo que implicaría que por ejemplo el dólar podría flotar entre $1.000 y $1.200", afirma Econviews. 

"En este esquema, es probable que algunas restricciones como las aplicadas al turismo o a la compra de dólares para ahorro se mantengan. El Banco Central no querrá correr el riesgo de que el tipo de cambio se mantenga en el techo de la banda causando la pérdida de muchas reservas", sostiene. Y advierte que tampoco está claro qué ocurriría con la actual depreciación del 1% mensual: ¿se mantendría para el piso y el techo de la banda o se eliminaría?

"En la transición hacia ese esquema más flexible, no hay que descartar que en los próximos meses se mantenga el esquema actual de tipo de cambio cuasi-fijo, con modificaciones en el dólar blend y algo más de flexibilidad a los dólares paralelos", dice Econviews.



La consultora de Kiguel sostiene que el debate sobre la salida del cepo recién comienza y todavía quedan muchas incógnitas por resolver. "La experiencia de otros países y las recomendaciones del FMI pueden servir de referencia, pero las particularidades del caso argentino obligan a diseñar una estrategia a medida. Mientras tanto, los mercados siguen con atención la evolución de las reservas, el riesgo país y el posible desembolso inicial del FMI en un contexto donde la volatilidad internacional complica el panorama", concluye. 

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