La reactivación petrolera en el norte de Santa Cruz dejó de ser una expectativa para convertirse en una realidad operativa.
Con el desembarco de nuevas empresas en las áreas que dejó YPF, la provincia comenzó a poner en marcha un plan que contempla inversiones por US$ 1.200 millones, nuevas perforaciones, recuperación de producción y un ambicioso programa de saneamiento ambiental.
"Más que un anuncio, esto ya es una realidad", afirmó el ministro de Energía y Minería de Santa Cruz, Jaime Álvarez, al confirmar que los primeros equipos ya comenzaron a ingresar a los yacimientos de la Cuenca del Golfo San Jorge y que durante junio continuará el despliegue de personal y maquinaria.
Según explicó el funcionario, el proceso es resultado de los acuerdos alcanzados entre la administración del gobernador Claudio Vidal y las compañías que asumieron la operación de las áreas convencionales. El objetivo es revertir años de caída productiva, recuperar actividad económica y sostener el empleo en las localidades petroleras de la zona norte provincial.
"Se han logrado muy buenas soluciones para la provincia en estos acuerdos", sostuvo Álvarez, al destacar el compromiso de inversión asumido por las nuevas operadoras.
La estrategia provincial se apoya además en el programa "Más producción y trabajo en el sector hidrocarburífero", una herramienta que reduce tres puntos porcentuales de regalías a las empresas que incrementen sostenidamente la producción. La medida busca acelerar la llegada de capitales y generar un nuevo ciclo de actividad en los yacimientos maduros de la cuenca.
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es el componente ambiental. Por primera vez en un proceso de transferencia de áreas petroleras en Argentina, YPF asumirá integralmente el costo de remediar los pasivos acumulados durante décadas de operación.
"Son 1.204 pozos que van a ser saneados por YPF a su costa", destacó Álvarez. El plan contempla el abandono definitivo de instalaciones, la restauración de sitios impactados y un esquema de control técnico que incluirá la participación de la Universidad de Buenos Aires.
La casa de estudios trabajará junto con la provincia y la compañía para validar los procedimientos y verificar los resultados de las tareas de saneamiento.
Además, el Gobierno provincial anunció que realizará auditorías permanentes para supervisar la ejecución de los trabajos y garantizar el cumplimiento de los estándares ambientales comprometidos.
En paralelo, las empresas avanzarán con nuevas campañas de perforación destinadas a frenar la declinación natural de los campos convencionales. El cronograma inicial prevé que CGC perfore 31 nuevos pozos en el flanco norte de la cuenca, mientras que Quintana Energy ejecutará cuatro perforaciones y Crown Point otras tres.
Para el Gobierno santacruceño, el impacto de la reactivación irá mucho más allá de la producción de petróleo. La expectativa oficial es que la recuperación de la actividad impulse la demanda de servicios, el comercio y la contratación de proveedores locales en las ciudades petroleras de la región.
"La declinación de la producción que venía trayendo YPF hay que detenerla", remarcó Álvarez. Y agregó que la recuperación del empleo petrolero tiene un efecto multiplicador sobre las economías locales, ya que los salarios del sector "quedan en las comunidades en un circuito secundario y terciario de la economía".
Con inversiones comprometidas, equipos ingresando a los yacimientos y un plan ambiental sin antecedentes en la provincia, Santa Cruz apuesta a que la salida de YPF marque el comienzo de una nueva etapa para el petróleo convencional y para la economía de toda la región norte de la provincia.