Vaca Muerta volvió a confirmar en mayo de 2026 que su nivel de actividad no convencional ya no es coyuntural, sino estructural. Con 2.484 etapas de fractura hidráulica registradas en la Cuenca Neuquina, el shale argentino alcanzó la tercera marca más alta de su historia y sostuvo un piso operativo elevado incluso después del récord de marzo.
El dato, relevado por el country manager de NCS Multistage, Luciano Fucello, muestra que la industria no logró repetir el máximo de 2.616 etapas alcanzado en marzo, pero sí consolidó una meseta de actividad inédita en la evolución del desarrollo no convencional. En comparación con abril, cuando se habían contabilizado 2.335 fracturas, mayo implicó una recuperación de alrededor del 6,4%, reforzando la tendencia de expansión del ciclo.
Las etapas de fractura se consolidaron como el indicador más sensible del pulso de Vaca Muerta, ya que anticipan la futura producción de petróleo y gas. En ese sentido, el volumen de mayo confirma que las operadoras continúan ejecutando planes de inversión intensivos, con la mayor parte de la actividad concentrada en shale oil, que representó cerca del 96% del total.
La comparación histórica muestra la magnitud del salto de escala que atraviesa la industria. Mientras en 2024 los máximos mensuales rondaban las 1.700 etapas, en 2025 el récord escaló a 2.588, y en 2026 el techo volvió a ampliarse hasta las 2.616 fracturas. En ese marco, los niveles actuales consolidan un nuevo estándar productivo para la cuenca.

En el desagregado por compañías, YPF volvió a liderar con amplia diferencia al concentrar 1.242 etapas de fractura, lo que equivale a la mitad de la actividad total del mes. Detrás se ubicaron Vista Energy, con 405 punciones, Chevron con 188, Pan American Energy con 178 y Pluspetrol con 164, en un ranking donde un grupo reducido de operadoras explica la mayor parte del crecimiento del shale.
El mapa productivo también refleja la concentración territorial del desarrollo. Loma Campana se mantuvo como el bloque más activo con 689 etapas, seguido por La Amarga Chica con 323 y Bajada del Palo Oeste con 260. Más atrás se ubicaron El Trapial y Cruz de Lorena, que completan el núcleo de áreas donde se explica la mayor parte del crecimiento del petróleo no convencional.
En el segmento de servicios, Halliburton continuó dominando con 1.303 etapas, equivalente a más de la mitad del total, seguida por SLB con 651 y Calfrac con 190, en un mercado donde la competencia se mantiene alta pero con fuerte concentración en pocos jugadores. Tenaris y SPI completaron el esquema con participaciones menores pero estables.
La distribución de la actividad también confirma la fuerte especialización del desarrollo: apenas 94 etapas correspondieron a la ventana gasífera, con foco en Fortín de Piedra operado por Tecpetrol, mientras que el resto se concentró en petróleo, consolidando el shale oil como motor exclusivo del crecimiento actual.
El nivel de fracturas de mayo, en ese contexto, no solo refuerza la idea de un ciclo expansivo sostenido, sino que anticipa una etapa de maduración operativa donde la restricción ya no pasa por el recurso, sino por la capacidad de infraestructura, logística y servicios para acompañar el ritmo de desarrollo.