Energía, producción y demanda

Dos Argentinas petroleras: Vaca Muerta avanza y las cuencas tradicionales retroceden

La formación no convencional volvió a ser el motor del crecimiento hidrocarburífero en 2025: concentra más del 60% del petróleo y más de la mitad del gas del país, en un escenario de caída de las cuencas tradicionales y fuerte reducción de subsidios energéticos.

El shale empuja el petróleo mientras el resto del mapa energético retrocede.
El shale empuja el petróleo mientras el resto del mapa energético retrocede. (Vista)
Daniel Barneda 22 diciembre de 2025

El shale empuja el petróleo mientras el resto del mapa energético retrocede. La evolución reciente del sector energético argentino confirma una tendencia que se profundiza año tras año: el crecimiento de la producción depende cada vez más de Vaca Muerta, mientras que las cuencas convencionales continúan en declive. 

Los datos revelador por el Instituto de Energía Mosconi muestran un avance sostenido del petróleo no convencional y un desempeño más heterogéneo en el gas natural, en un contexto de demanda moderada y menor asistencia del Estado vía subsidios.

En el caso del petróleo, la producción total del país aumentó un 15,6% interanual en octubre y un 13,2% en el acumulado de los últimos doce meses. Este crecimiento fue impulsado casi exclusivamente por la Cuenca Neuquina, que registró una suba interanual del 25,9% y explica más del 70% del total producido a nivel nacional. Se trata, además, de la única región que muestra una expansión sostenida en el tiempo.



Dentro de este esquema, Vaca Muerta ocupa un lugar central. Solo en octubre, la producción de petróleo en la formación creció 35,5% interanual y, en el promedio de los últimos doce meses, fue 28,1% superior a la del período previo. En el acumulado anual a octubre de este año, Vaca Muerta explicó el 61,4% de todo el petróleo producido en la Argentina, consolidándose como el corazón del sector.

El protagonismo también se refleja en el reparto entre tipos de producción. El petróleo convencional, que hoy representa cerca del 40% del total, cayó 9,3% interanual y se ubicó 4,6% por debajo en la medición de doce meses. En contraste, el petróleo no convencional —impulsado por el shale— creció 34,1% interanual en octubre y 28,3% en los últimos doce meses, confirmando el cambio estructural de la matriz productiva.

YPF se mantiene como el principal operador en Vaca Muerta, con el 55% de la producción de petróleo de la formación y un crecimiento acumulado del 22,9% en el último año. Otras compañías mostraron desempeños dispares: Vista se destacó por su expansión, mientras que Pan American Energy presentó aumentos más moderados, en un escenario de fuerte concentración productiva.



Actualmente el 51% del total de la producción de crudo del país corresponde al shale oil.
 En el acumulado anual a octubre de este año, Vaca Muerta explicó el 61,4% de todo el petróleo producido en la Argentina.

En gas natural, el panorama es más equilibrado. En octubre, la producción de Vaca Muerta mostró una leve suba interanual del 0,2%, aunque en el promedio de los últimos doce meses creció 9,9%. La formación explica el 53,4% del gas producido en el país en 2025 y comparte el liderazgo con las cuencas Neuquina y Austral, que sostienen el crecimiento anual.

  • A diferencia del petróleo, la producción gasífera total cayó 6,9% interanual en octubre, aunque mantiene una suba del 2,6% en la medición de doce meses. La producción no convencional, que representa el 63% del total, se redujo en la comparación interanual pero continúa creciendo en términos anuales, reflejando un sector que avanza con menor dinamismo y mayor sensibilidad a la estacionalidad.

Del lado de la demanda, los indicadores muestran una economía energética contenida. En octubre de 2025, las ventas de naftas crecieron 2% interanual y las de gasoil 2,7%, con subas acumuladas del 3% y 2,4% respectivamente en los últimos doce meses. 



El consumo de energía eléctrica, en cambio, cayó 0,9% interanual y apenas mostró un avance del 0,1% en la medición anual. El gas distribuido por redes tuvo un leve aumento interanual, pero una baja del 2,3% en los últimos doce meses corridos.

En síntesis, los datos confirman que Vaca Muerta no solo sostiene el crecimiento del sector hidrocarburífero, sino que compensa el retroceso del resto de las cuencas. El desafío hacia adelante será consolidar ese impulso en un escenario de menor intervención estatal, demanda moderada y una matriz productiva cada vez más dependiente del shale.

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