A menos de una semana de las elecciones legislativas, el Banco Central oficializó un acuerdo de swap de monedas con Estados Unidos por US$ 20.000 millones, con el objetivo de reforzar las reservas internacionales y brindar estabilidad cambiaria. Una vez operativo, el esquema elevará las reservas brutas del BCRA a unos US$ 62.000 millones, según la autoridad monetaria.
Un swap de divisas es un intercambio temporal de monedas entre dos bancos centrales. En este caso, Estados Unidos entrega dólares y recibe pesos argentinos, con el compromiso de revertir la operación en una fecha futura bajo una tasa pactada.
- Este mecanismo no constituye un préstamo tradicional, sino una cesión temporal que busca proveer liquidez y respaldo financiero sin afectar la propiedad de los activos.
- Durante su vigencia, el país receptor puede utilizar esos fondos para reforzar reservas o cubrir necesidades de divisas en el mercado local.
Según el secretario del Tesoro norteamericano Scott Bessent, el Tesoro y el BCRA están "trabajando en estrecha coordinación para evitar una volatilidad excesiva". El acuerdo prevé activaciones por tramos, es decir, el acceso a los dólares dependerá de pedidos específicos del Banco Central argentino. Cada tramo activado comenzará a devengar intereses y tendrá un plazo de devolución determinado.
La Argentina ya tiene experiencia con este tipo de acuerdos, especialmente con el Banco Popular de China, con quien mantiene desde 2014 un swap vigente. En abril de este año, el BCRA renovó una línea activa de 35.000 millones de yuanes (equivalente a US$ 5.000 millones). Bajo ese esquema, el país puede usar parte de esos fondos para operaciones comerciales o financieras bilaterales, aunque su utilización suele estar condicionada.
El impacto del nuevo swap con Estados Unidos será positivo en el corto plazo, ya que incrementa las reservas brutas y mejora la percepción de solvencia externa del país. Sin embargo, se trata de dólares prestados, no propios: su efecto es transitorio y deberá revertirse al vencimiento del acuerdo. Aun así, en un contexto electoral y de alta volatilidad, representa un gesto político y financiero de apoyo de Donald Trump al gobierno de Javier Milei.