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Panorama

Se enfriará la economía en primavera, proyectan economistas

La desacaleración de la actividad podría profundizarse en la segunda mitad del año debido a las políticas contractivas del Gobierno, entre otros factores

Estiman que la aceleración inflacionaria golpeará con mayor fuerza a los ingresos durante el segundo semestre
Estiman que la aceleración inflacionaria golpeará con mayor fuerza a los ingresos durante el segundo semestre
03-10-2022
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Con una inflación acumulada de 56,4% (Indec) y una proyección en torno a 6,9% para septiembre, sumado a las restricciones a las importaciones, los economistas esperan que la economía se enfríe durante la segunda mitad del año.

El nivel de actividad económica creció en julio 5,6% en relación a igual mes de 2021 y se estancó con respecto a junio pasado, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Con el dato interanual, se ve otra desaceleración contra el 6,4% que registró la misma medición de junio, la cual ya había mostrado una baja respecto de mayo.

Por otro lado, el PIB creció 6,9% durante el segundo trimestre en relación a igual período del 2021 y se ubicó 1% por encima del primer trimestre del corriente año.

De esta manera, el PIB acumuló 6 alzas consecutivas y un crecimiento del 6,5 % en el primer semestre del año.

Estos datos hicieron que Ecolatina elevara su proyección a 4,5% interanual en el promedio anual. 

“El motivo de este cambio es un mayor arrastre estadístico para el resto del año luego de incorporar los datos del PIB del segundo trimestre, así como un desempeño mejor al esperado en julio. De todas formas, este número incluye un freno al crecimiento de la actividad en el segundo semestre: la economía exhibiría una caída de casi un punto porcentual al contrastar diciembre de 2022 frente a junio del mismo año”, dijo la consultora.

Así, la desaceleración observada en los últimos meses en sectores como la industria junto a la extensión de las restricciones a las importaciones y la pérdida de poder adquisitivo, podría derivar en el mejor de los casos en un estancamiento o en el peor, en una leve caída de la actividad.

Restricción a las importaciones

Recientemente, el Banco Central decidió extender hasta fin de año la restricción de importaciones que, según el comunicado emitido por la entidad a finales de junio, iba a terminar el 30 de septiembre.

En aquel momento, el fundamento de la medida residía en que esos meses el Banco Central debía afrontar fuertes pagos por la importación de energía. Sin embargo, el invierno terminó y ese gasto ya se empezó a reducir.

  • Cabe recordar que la medida consiste en que las empresas que se encuentren dentro de la categoría “A” en el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (Simi) pueden acceder a dólares oficiales por un monto no superior al 105% del promedio mensual de importaciones registrado en 2021 o del 70% de 2020.

Por su parte, las pymes pueden importar por hasta el 115% del promedio registrado en 2021, aunque el monto debe ser siempre inferior al millón de dólares. 

Independientemente de las condiciones mencionadas, los productos bajo el régimen de licencias no automáticas pueden acceder al mercado oficial de divisas recién a los 180 días del despacho de la mercadería. 

Según explicó la entidad en un comunicado emitido a principios de septiembre, “el Directorio del Banco Central dispuso prorrogar hasta el 31 de diciembre próximo la distribución del cupo mensual vigente para importar y la obligatoriedad de financiar a 180 días las importaciones que se cursan a través de las Simi B”.

Esto obliga a las empresas a financiarse a través de los bancos, entidades del exterior, casas matrices o de sus propios proveedores a la hora de realizar sus pagos y limita la producción por la dificultad para acceder a los insumos importados.

Ingresos

En lo que respecta a ingresos, estos se vieron afectados por la aceleración inflacionaria. En la comparación de julio de este año con igual mes de 2021, los salarios acumularon un alza del 66,7 % en promedio, frente a una suba de precios del 71%. 

El economista Andrés Borenstein (Econviews) afirmó: “La actividad debería estancarse o reducirse levemente. Los dos factores más importantes son la caída en los ingresos reales (del lado de la demanda) y los problemas para producir dada la escasez de algunos insumos. La inflación justamente afecta a los ingresos y por eso hay una caída real”. 

Por su parte, el economista Guido Lorenzo de LCG manifestó que hay que evaluar cómo sigue la dinámica precios-salarios. “Los salarios se van a empezar a recomponer pero la inflación también se va a acelerar. Quizás algún mes los salarios le ganen a los precios y se vea un repunte del consumo”, sostuvo. 

Según Lorenzo, la inflación también estimular a anticipar consumos. “Principalmente lo que afecta de manera positiva es la inflación en el sentido que, por lo general, no hay una demanda de pesos fuerte y eso se transforma en una demanda de bienes y servicios. Si bien es una demanda artificial presiona sobre la actividad”, agregó.

“Sin embargo, hay factores de oferta, como las restricciones a la importación, la capacidad productiva y la falta de inversión de los últimos años, que hace que esta no pueda responder al ritmo que la demanda la presiona por el desprendimiento del peso”, concluyó.

“Para el resto del año, la evolución de la economía exhibirá un enfriamiento. Las perspectivas de los últimos meses del año estarán afectadas por una continuidad en las restricciones a las importaciones, que limitarían la expansión del mercado interno (menor oferta de bienes importados) y generarían complicaciones en los procesos productivos (ante menores insumos disponibles)”, señaló el economista Santiago Manoukian. 

“Además, la aceleración inflacionaria golpeará con mayor fuerza a los ingresos, mientras que el ajuste de tarifas de servicios públicos le restará ingreso disponible a los hogares para consumir”, agregó.

A esto se le sumará un sesgo más contractivo de la política económica, determinado por el encarecimiento del crédito al consumo y la inversión por el ajuste de tasas y un menor impulso fiscal, en un contexto en el que deberá cumplirse la meta de déficit primario acordada con el FMI de 2,5% del PIB.

Para 2023, Manoukian proyectó: “La compleja situación de acumulación de reservas internacionales junto a las dificultades para la reducción de la nominalidad de la economía (en el mejor de los casos, la inflación se desacelerará muy lentamente), hacen que mantengamos una proyección acotada para el año entrante (en torno al 1%, en línea con el crecimiento poblacional)”.

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