De las finanzas al comportamiento humano

¿Por qué hacemos lo que hacemos? La economía y su influencia en tu día a día

En su nuevo libro, Nicolás Ajzenman demuestra que su disciplina va más allá de los mercados y las finanzas, al analizar el impacto de la economía en nuestras decisiones diarias y en nuestra vida social.

Nicolás Ajzenman aplica herramientas de la economía para pensar cuestiones humanas, sociales y políticas
Nicolás Ajzenman aplica herramientas de la economía para pensar cuestiones humanas, sociales y políticas .
26 agosto de 2025

En un quiebre con los temas tradicionales del campo económico, "Esto también es economía", el nuevo libro de Nicolás Ajzenman se sumerge en el estudio de las relaciones humanas, el comportamiento y la toma de decisiones. Publicado por la editorial Siglo XXI, la obra aborda preguntas fascinantes y cotidianas, como la baja proporción de parejas donde la mujer percibe mayores ingresos, los mecanismos que influyen en la elección de amistades o la conexión entre la corrupción gubernamental y la conducta de los estudiantes en los exámenes. 

Ajzenman estudió Economía en la UBA y realizó el máster en la Universidad de San Andrés. Actualmente es profesor e investigador.

A continuación un adelanto exclusivo de "Las reglas del juego", el primer capítulo del libro:

 



Joseph Henrich es una especie de intelectual del Renacimiento. Esa gente que sabe de todo. Publicó en las revistas científicas más prestigiosas de disciplinas tan variadas como economía, psicología, antropología y biología. La mayoría de los experimentos del campo de la psicología se hicieron sobre sujetos que eran estudiantes universitarios. Los rasgos de personalidad, o los sesgos cognitivos, por ejemplo, salen de ese tipo de experimentos. Henrich dice que hay problemas con esto.

Joseph Henrich es un antropólogo estadounidense y profesor de biología evolutiva humana en la Universidad de Harvard.

Los "sujetos" de estos experimentos son personas, digamos, particulares. Henrich los llama"Weird" (white, educated, industrialized, rich, democratic). Conocemos un montón de comportamientos testeados con poblaciones Weird, pero no sabemos si esos resultados aplican al resto del mundo. El punto parece trivial: siempre que hacemos un experimento sabemos que su "validez externa" (qué tan cierto es el resultado que encontramos fuera de la población en la que lo testeamos) es limitada. Pero el problema es más profundo.



No solo casi todo lo que sabemos de psicología es sobre poblaciones específicas (algo inevitable), sino que es además sobre poblaciones demasiado parecidas entre sí. El punto de Henrich es que no hay forma de saber si eso que pensamos que es la naturaleza humana (la introversión o extroversión o el sentimiento de vergüenza ajena cuando nuestros padres hacen algo que nos incomoda en nuestra adolescencia) realmente existe.

Los sentimientos, las emociones (e incluso los sesgos) que observamos y entendemos como patrones humanos tal vez son simplemente resultado de cómo se formó nuestra psiquis en el mundo Weird (dadas las instituciones con las que nos fuimos desarrollando), y no un fenómeno "humano". Lo que pensamos que es naturaleza humana, en el mejor de los casos, es "naturaleza Weird". 

En 2020, Heinrich publicó The WEIRDest People in the World que tiene como objetivo explicar la historia y la variación psicológica utilizando enfoques de la evolución cultural y la psicología evolutiva.



Completen la frase "Yo soy..." con cinco palabras diferentes. Adivino algunas de las palabras que usaron: curiosa, economista (o sus respectivas profesiones), deportista, futbolero, romántico, apasionada, trabajador. Adivino algunas de las que no usaron: el papá de Juancito, la mamá de Andy, el hijo de José, el jefe de hogar. Las definiciones que creo que usaron tienen algo en común: refieren a atributos personales, habilidades, aspiraciones (digamos, son individualistas). Las que creo que no, también: refieren a roles y relaciones en una comunidad (digamos, son colectivistas).

Los estudiantes universitarios de países occidentales (Weird), como podrían ser ustedes, responden más frecuentemente con definiciones individualistas. Los miembros de ciertos pueblos responden con definiciones colectivistas.

Los estudiantes (y tal vez ustedes) vienen de sociedades que tienen lo que llamamos loose kinship; las tribus vienen de sociedades que tienen tight kinship. Kinship refiere a los lazos de la comunidad (cercana): sus familias, sus amigos. En nuestras sociedades, los kinships suelen ser extensos, pero no intensos (o sea, no tight). Tenemos muchas relaciones con gente que no tiene muchas relaciones entre sí (se hicieron amigos de alguien en la universidad, si vieron a su primo más de dos veces en la vida es mucho). En sociedades como ciertas comunidades africanas, los kinships son bien intensos: cada uno se relaciona mucho con gente que tiene también mucha relación entre sí (el primo de un amigo es tan amigo de esa persona como el amigo original).



Que la forma en la cual nos definimos ("yo soy médico" y no "yo soy quien cuida de los chicos en mi comunidad") sea diferente de la de otras comunidades, según Henrich, no es casual. Las sociedades individualistas tienen características bien distintas de las colectivistas, y esto ocurre, según él, porque la evolución psicológica y cultural nos llevó a lugares diferentes. Y acá déjenme aclarar esto: "individualista" suena mal (como egoísta), pero no necesariamente es algo malo, o al menos no en la acepción que muchos consideramos. Espérenme unas páginas que les cuento mejor por qué. 

Es la soledad más común en los países individualistas que colectivistas?
Según Heinrich, la evolución psicológica y cultural explica por qué las sociedades individualistas y colectivistas son tan distintas.

Parafraseo un ejemplo hipotético de Henrich que me gusta. 



Imaginen que viven en una tribu chiquita de cazadores-recolectores. Son 5 familias, 20 personas en total. La tasa de éxito de la cacería es del 5%: 1 de cada 20 días de cacería vuelven con comida. Si cada familia caza por separado, 1 de cada 5 meses les va a pasar (en promedio) que van a estar un mes entero sin comer. Si deciden adoptar normas de cooperación dentro del grupo de 20 ("se comparte lo que se caza"), la probabilidad de no tener nada para comer durante un mes cae sustancialmente a 1 de cada 20 meses. Ahora, supongamos que mi familia cazó un montón hoy y la de al lado no. Y no tengo ganas de compartir con ellos. Tal vez la familia vecina sobrevive y el mes que viene sale a cazar, le va bien y no comparte conmigo. O tal vez la familia de al lado ni siquiera sobrevive y el mes que viene, si me fue mal, no tengo quién me asegure la supervivencia. La norma social de compartir comida (o de compartir la defensa contra otras tribus, por ejemplo, o de que la mujer de una familia cuide a los hijos de otras familias si es necesario) puede ser importante desde el punto de vista de la propia supervivencia.

Esta necesidad de generar interdependencia con gente cercana (para protegernos de la naturaleza y también de los otros grupos) es lo que nos lleva, según algunos científicos, a desarrollar ciertas características y rasgos psicológicos que nos hacen más aptos para sobrevivir en ese tipo de entornos: el sentido de pertenencia al grupo, la confianza en la propia familia, la obediencia a los seniors del propio grupo y el rechazo a los de afuera.

Volvamos al ejemplo de la tribu de 5 familias que quieren formar lazos de interdependencia. Si mi comunidad es mi familia nuclear y mis hijos se casan entre sí, estoy en problemas, porque mi comunidad no va a crecer más allá de mi núcleo. Con los de la comunidad con la que competimos no se van a poder casar, porque son nuestros enemigos. Pero están nuestros primos. 



¿Qué mejor que crear lazos de interdependencia casándonos con nuestros primos? Éramos una familia de 4 y ahora somos un grupo de 8. Y si nuestros nietos se casan con los otros primos, llegamos a 16; todos interconectados. Institucionalmente hablando, prohibimos el casamiento entre hermanos, pero lo permitimos entre primos. Y después imponemos normas de herencia que no son individuales, sino comunitarias. Por ejemplo, cuando alguien se muere no lo hereda su hijo, sino toda la comunidad.

En las sociedades donde el casamiento entre primos es más común, se observa un menor nivel de individualismo entre sus miembros.

¿Por qué las sociedades con loose kinship (lo opuesto a tight kinship) desarrollaron poblaciones con normas más individualistas? Acá va una hipótesis. Imagínense que viven en un mundo en el que no existe la guerra entre tribus (por ejemplo, para quedarse con el territorio o la caza), sino un mercado, como -en general- es la sociedad actual. "Mercado" para todo: se producen cosas y hay que salir a buscar clientes fuera de la comunidad. Si quieren una pareja, tienen que salir a conseguirla por ahí. Si quieren amigos, tienen que salir a buscarlos. 



El desarrollo depende del éxito individual: de cuán atractivos logren ser para el mercado en cada una de esas dimensiones (sexual, comercial, social) y no de sus roles en una comunidad. Las habilidades (o valores o características psicológicas) que van a necesitar son muy diferentes a las que necesita el que vive en una comunidad cerrada. Por ejemplo, tener preferencias por el propio grupo (o sentido de pertenencia) y resistirse a otros les jugaría en contra. En todo caso, ahora vale más resultar confiable para personas que ni conocen que para los de la propia comunidad. Las normas universalistas (en vez de tribalistas) los hacen más aptos en una sociedad de este tipo.

Arkadev Ghosh, Sam Il Myoung Hwang y Munir Squires muestran que en el mundo las sociedades en las que el casamiento entre primos es más prevalente suelen tener personas mucho menos individualistas. 

Acuérdense de que dije que "individualista" no era necesariamente algo malo (ni bueno), a pesar de la mala fama que tiene el término. En el contexto del que hablo, "individualista" se usa como opuesto a "colectivista". Un caso típico: es posible que un individualista (en estos términos) sea más propenso a donar sangre que uno que no lo es. ¿Contraintuitivo? Tal vez con el siguiente ejemplo quede claro.



Imaginen que están en un auto con un amigo, que maneja a pesar de que tomó alcohol. Cruza un semáforo en rojo, choca con otro auto y lastima a su conductor. Ustedes tienen que declarar ante la justicia. ¿Dicen la verdad o lo protegen? Si mienten para protegerlo, seguramente sean bastante tribalistas. Si dicen la verdad, sin duda sean individualistas y tengan valores más universalistas que tribalistas. Fíjense en esto: no es que al individualista no le importe su amigo. Le importa, sí. Pero también le importa su sociedad, no tiene una preferencia tan marcada por la gente que conoce (su amigo) frente a la que no conoce (un extraño). A su amigo lo quiere mucho, pero la verdad es la verdad y respetar las normas que nos hacen vivir en sociedad es más importante que cuidar a los de su tribu. Si mañana la víctima de un accidente es su amigo, al individualista le gustaría poder confiar en que la persona que dé testimonio diga la verdad y se haga justicia.

Sigo con el paper de Ghosh, Hwang y Squires. Usando datos de todo el mundo, muestra que en las sociedades más individualistas (menos colectivistas), las personas suelen ser más ricas y tener salarios más altos. Si en las sociedades con baja prevalencia de casamiento entre primos las personas son más individualistas, y en los países con gente más individualista el salario es mayor, la conclusión es que los países con mayor prevalencia de casamientos entre primos son más pobres. Ghosh y sus amigos dicen que no se trata solo de una correlación, sino que también hay causalidad. Para mostrarlo, usan el caso de los Estados Unidos, donde algunos estados permiten el casamiento entre primos y otros no.

"Correlación" quiere decir que dos cosas se mueven a la vez. Por ejemplo, ¿sabían que es más probable que una persona se ahogue en una pileta los años en los cuales Nicolas Cage saca una película nueva? En serio, eh. Si están tratando de pensar en una hipótesis que explique esta correlación, no se gasten. No la hay, es una casualidad. A veces las casualidades son más sutiles. En las ciudades con mayor presencia policial suele haber tasas de crímenes más altas. ¿Qué conclusión sacamos sobre esa correlación? ¿Habrá que reducir la cantidad de policías para bajar el crimen? Tal vez. O quizás las ciudades más peligrosas contratan más policías, precisamente para intentar bajar el crimen. De la misma manera, en las ciudades más lluviosas la gente usa paraguas; difícilmente funcione dejar de usar paraguas para reducir la frecuencia de lluvias. Normalmente, para tomar decisiones informadas una simple correlación no sirva de mucho (e incluso nos puede guiar por un camino equivocado). Por eso, a los economistas nos suele interesar la causalidad detrás de esas correlaciones. Dos variables se mueven juntas, OK. Pero ¿cuál causa a la otra? 



Para medir el impacto causal de una política o de un evento, los economistas tenemos muchas estrategias. En el mejor de los casos, hacemos un experimento. Un experimento en ciencias sociales sigue más o menos la misma lógica que en otras disciplinas. Primero se divide a la gente (los "sujetos" del experimento) en grupos de forma aleatoria para asegurar que sean, en promedio, parecidos en todas las dimensiones posibles. Después a un grupo se le da algo (el "tratamiento") y al resto no. Como los grupos son en promedio iguales excepto en el tratamiento, se puede atribuir cualquier diferencia en resultados (lo que sea que se quiera medir) al efecto del tratamiento.

Por suerte para la humanidad (pero mala suerte para los investigadores), en la mayoría de los casos hacer un experimento es simplemente imposible. Cuando la ética, la tecnología, la política o el costo limitan las posibilidades de experimentar, usamos lo que los economistas llamamos técnicas "cuasiexperimentales". A lo largo del libro les voy a contar algunas de las tantas formas que tenemos para evaluar efectos causales aun sin un experimento de por medio.

En el estado de Nueva York no se prohíbe el casamiento entre primos, en Ohio sí. Nueva York es más rico que Ohio. ¿Se lo podemos atribuir al casamiento entre primos? No. El estado de Maine era más rico en 1990 (posprohibición) que en 1980 (antes de la prohibición). ¿Se lo podemos atribuir a la prohibición? No. Pero como varios estados la implementaron en diferentes momentos, podemos comparar, por ejemplo, el crecimiento del PBI antes y después de la prohibición con el crecimiento del PBI entre Ohio (antes permitía casarse entre primos, después no) y Nueva York (antes lo permitía y ahora también: literal, aún hoy es posible). Bajo ciertos supuestos, esta "diferencia (antes/ después) de la diferencia (no prohibió/prohibió)" nos da un efecto causal. Esto lo podemos hacer con todos los estados y en varios años, y así estimar el efecto causal de que un estado prohíba el casamiento entre primos en, por ejemplo, el PBI de ese estado en el futuro. Esto es nada más y nada menos que una versión un poco más sofisticada de lo que se conoce como método de diferencias (estado uno versus estado dos) en diferencias (antes versus después).



Acá van algunos resultados. Prohibir el casamiento entre primos causó:

• Una reducción bastante grande en la probabilidad de que se casen primos (como era de esperarse).



Un aumento (medido en 1940, de hasta 6%) en los ingresos (es decir, si se prohíbe el casamiento entre primos, se crece 6% más que si no).

Un aumento de 0,2 años de educación en promedio (es decir, si se prohíbe el casamiento entre primos, la educación promedio es 0,2 años mayor que si no). 



O sea, prohibir el casamiento entre primos ayuda al desarrollo. Ahora la gran pregunta: ¿por qué?

Volvamos a Henrich. Acá va una conjetura. Cuando todo "queda en familia", desarrollamos personalidades (e instituciones) más tribalistas/colectivistas y menos individualistas: no necesitamos vendernos a nadie, nos casamos con nuestras primas y primos, trabajamos en la comunidad, nos protegemos entre todos. No necesitamos desarrollar, por ejemplo, confianza con extraños: cuidamos a los nuestros, la sociedad en su conjunto nos resulta menos relevante fuera de lo que es nuestra comunidad (o kinship). Cuando ya no nos dejan casarnos con nuestras primas y primos, tenemos que salir al mercado: conocer gente nueva, tal vez mudarnos, relacionarnos con extraños, confiar en gente que no conocemos y lograr que confíen en nosotros. Todas estas características (ser confiables, capacidad de relacionarnos con extraños y mantener normas de reciprocidad, cooperar con gente que no conocemos) son las que, en general, nos llevan al desarrollo. 

Linda conjetura. Pero ¿por qué, en este caso particular y específico, prohibir el casamiento entre primos generó más desarrollo? Escribir papers es difícil. Mostrar cada uno de los pasos en la cadena causal es casi imposible, y este paper, al igual que todos, no lo hace. Pero sí muestra algo de evidencia que nos permite imaginar algunas posibles historias.



Ajzenman demuestra que la economía es una disciplina mucho más flexible e interesante de lo que habitualmente se percibe, aplicable a los aspectos más íntimos y sorprendentes de la vida social.

Parece que la prohibición del casamiento entre primos generó un crecimiento fuerte en la movilidad (migración) y, en particular, en la movilidad del campo a la ciudad: un aumento del 5% en la probabilidad de mudarse a regiones urbanas. 

Piénsenlo: antes alguien se casaba con su prima y se quedaba en el campo. Ahora tiene que salir, conseguir pareja, conseguir trabajo y encima en otro lugar, porque en su pueblo son todos primos. Se muda, se pone a estudiar (antes no lo necesitaba para sobrevivir, ahora sí), desarrolla una personalidad más individualista (por ejemplo, logra ser una persona confiable incluso para extraños, cosa que antes no necesitaba), busca una pareja que, como él o ella, valora rasgos individualistas (las aspiraciones para progresar, ganar más, crecer profesionalmente, emprender), consigue un trabajo y gana más (porque la productividad urbana es mayor). En definitiva: contribuye a que su estado se desarrolle. 



Se me ocurrió escribir sobre esto el día en que me encontré con la libreta de casamiento de mis abuelos paternos y me enteré de que compartían apellido. No indagué más, pero por las dudas: perdón si les trajimos subdesarrollo. Y en todo caso, no se preocupen, porque ningún subdesarrollo dura para siempre, ¿o sí?

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