Argentina es un país como cualquier otro. Con sus problemas y características propias, pero no es excepcional. Quienes creen esto (digamos, "normalistas") lo dicen, en parte, para rechazar a los que dicen que somos excepcionales. Los "excepcionalistas" plantean que las leyes comunes no se aplican sobre nosotros porque somos distintos a los demás. Y, si las leyes comunes, no se aplican...hay terreno fértil para hacer cosas raras.
Lamentablemente, los normalistas vienen perdiendo. Argentina acaba de hacer algo que casi ningún otro país hizo en el pasado: buscar un "full endorsement" del Gobierno de Estados Unidos y lograrlo (imagino que muchos otros países buscaron el apoyo total del Tío Sam...). O sea, en menos de 10 años, tuvimos el mayor programa de asistencia financiera en la historia del FMI -que, además, luego lo ampliamos aún más- y ahora esto. Mientras pasamos de una restricción externa a otra, seguimos castigando con impuestos al único sector que produce dólares en la economía.
La diferencia entre el apoyo de Trump y el del FMI es que el organismo multilateral es un viejo conocido para nosotros. El actual programa es el N°28. En cambio, con el Tesoro de Estados Unidos, entramos en terra incognita. No hay calendarios, metas trimestrales o staff reports. Nadie conoce bien este terreno. Lo reconoció el propio Trump. "Casi nunca hacemos esto", dijo, mientras le daba a Javier Milei un posteo impreso en una cartulina.

Una cosa es apostar contra el escuálido BCRA y otra, muy distinta, apostar contra el dueño de la impresora de dólares. Como suele recomendar Warren Buffett, "never bet against America", es decir, nunca apuesten contra EE.UU. Por eso, daría la impresión de que el Gobierno de Javier Milei compró estabilidad hasta las elecciones. Si el resultado es bueno -hoy el mercado estaría satisfecho con un número arriba de 35% y que LLA sea el espacio más votado a nivel nacional-, el Tío Sam seguirá presente y hasta quizás sea innecesaria su asistencia concreta. Así como Gandhi liberó India sin disparar una bala, quizás Scott Bessent puede apoyar a Milei sin disparar un solo billete. Si, en cambio, el resultado está debajo de las expectativas, hay que ver qué hacen Trump y Bessent.
Mientras tanto, la recomendación de los economistas es que el BCRA compre dólares, y muchos. Porque esta es la última bala. Ya no quedan instancias. Es como cuando un caso llega a la Corte Suprema. Después de allí, no hay más nada. Además, si el Gobierno choca con este motor V8 debajo del capó...Como dijo Carlos Melconian: "Tenés que ser muy boludo para rifar esto".
Sería un riesgo pensar, como hizo Fernando de Andreis, un hombre muy cercano a Mauricio Macri, que todo el descalabro tuvo que ver con "dirigentes peronistas (que) rumiaban golpismo". Los bonos venían muy golpeados desde enero y el cuestionamiento del mercado al esquema cambiario y la política de acumulación de reservas era preexistente a la debacle electoral en la provincia de Buenos Aires.
Por eso, hay prioridades que los mandriles del tipo de cambio real alto venían reclamando que deberán ocupar lugares prioritarios en la agenda del Gobierno.
"Compren reservas. Sea quien sea (Tesoro o BCRA), pero compren. No dejen apreciar nuevamente el tipo de cambio", pidió @cristiannmillo, un reconocido operador bursátil, en X. @Hvygens, otro reconocido tuitero planteó: "Argentina necesita comprar muchos, pero muchos, puntos del PIB en reservas durante los próximos años. Cantidades masivas". Pero no se sabe si esa política tiene tanto consenso en el Gobierno. Otros voceros ya dijeron en el pasado que, si el dólar flota, las reservas no son necesarias porque el mercado se regula.
Otro desarrollo que podría ser bien visto por el mercado es un mayor diálogo político con los gobernadores y la oposición más predispuesta. Allí, el Gobierno debe hacer un mea culpa.
Lo planteó Luis Juez con crudeza, luego de un reciente traspié legislativo. "El 17 de septiembre pasado teníamos 39 senadores dispuestos a acompañar. Hoy logramos juntar 9 nada más", dijo.
¿Fue el plan "todo violeta" de Karina? ¿Fue un error desplazar al mago del Kremlin del diálogo con los gobernadores? ¿Fue un error insistir con congelamientos y luego vetos en temas socialmente costosos?
Los incentivos para ese diálogo seguirán bajos hasta las elecciones porque ahora los gobernadores compiten con la Casa Rosada, pero luego de eso se abre otra etapa: el Gobierno deberá ser más generoso con la billetera y, así, podría evitarse problemas en el Congreso que, además, también pegan en la billetera.
Mientras todo esto pasa, el campo argentino fue manoseado nuevamente. La baja y suba de retenciones fue tan veloz y violenta que pareció un asalto de un carterista en la calle. En vez de una cartera o un celular, se llevaron US$ 7.000 millones. ¿Y quién se quedó los US$ 1.500 millones de retenciones no cobradas? Hay malestar en el campo. Parece que los únicos ganadores fueron el BCRA y unas pocas exportadoras.
El campo argentino debe entender que su peso en la economía y su importancia estratégica no tiene comparación alguna con su capacidad de influir en las políticas públicas ni, mucho menos, en las elecciones. Por eso, desde una mirada chiquita, manosear el campo es política de Estado y no tiene costos para la política. Obviamente, tiene costos productivos y genera un campo defensivo y descapitalizado (menos innovación, estancamiento productivo, no ampliación de la frontera agrícola), pero esa es otra cuestión.
Mientras, en el mundo siguen atónitos con la Argentina de Milei y están muy lejos de la euforia libertaria de tener el "full endorsement" de Trump. Basta ver los titulares de los principales diarios del mundo. Todavía tratan de entender qué pasó y cómo fue que Milei tuvo que ir a pedir un "bailout" si todo andaba tan bien.
Como suele decirse en las redes, "Argentina...no lo entenderías".


