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Mensajes confusos hacia el FMI, otro obstáculo para el acuerdo y más allá del “escenario base”

Entre los inversores, que quieren un acuerdo, preocupa la voluntad de acordar del FdT y, además, apareció otro riesgo en el horizonte: un Congreso empantanado

Guzmán compartió panel con Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas de Grecia y
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Pasadas las elecciones, el principal driver de la economía será el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los avances y retrocesos en ese frente determinarán, en buena medida, qué ocurre con otras variables. Teniendo eso en cuenta, no queda claro qué visión tendrán los inversores luego de las declaraciones de las figuras del oficialismo el fin de semana. 

El sábado, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz y el consejero nacional de Seguridad de Estados Unidos, Jake Sullivan, se reunieron en Washington, donde acordaron darle impulso a una agenda compartida y un diálogo estratégico con el eje puesto en la innovación, la tecnología y el cambio climático.

Beliz y Sullivan, además, coincidieron en impulsar acciones dirigidas a estimular la recuperación de Argentina y reconocieron la "importancia de avanzar en una negociación exitosa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que contribuya a una deuda sostenible y un crecimiento inclusivo de largo plazo” del país. Una señal positiva que se podría catalogar dentro de “avances” hacia un acuerdo. 

Máximo en Lanús y Martín y el CCK

Unas horas más tarde, y varios miles de kilómetros al sur de Washington, Máximo Kirchner participaba en un homenaje a Néstor Kirchner que realizaron las organizaciones que componen los ateneos de la Tercera Sección Electoral bonaerense, en el microestadio del Club Lanús.

Un día antes, La Cámpora había publicado un video con un nuevo cántico de la militancia. “Esa deuda que dejaron no la vamos a pagar”, decía. Y rápidamente agregó: “Con el hambre de la gente no se jode nunca más”. En alusión a eso, el diputado dijo: “De repente uno veía como todos los medios se agarraban de una consigna hecha por militantes, por compañeros y compañeras para expresar lo que sienten, para tratar como siempre de confundir y tergiversar”. Cuesta creer que ese mensaje saliera sin el aval del Instituto Patria.

“Esa deuda que dejaron no la vamos a pagar”, dice un video de la juventud camporista.

“Sería muy bueno que el FMI venga a Argentina a explicar y nos muestran cuáles fueron los estudios que realizó la tecnocracia, la burocracia. Porque estamos dispuestos a escuchar, porque los vamos a recibir de muy buena manera, porque realmente nos intriga por demás saber, esa tecnocracia, esa burocracia preparada donde siempre los medios de Argentina dicen que está lo mejor, porque siempre lo mejor para ellos está fuera del país y no adentro, si consiguen a algún tecnócrata que pueda decir porque le prestaron la plata”, dijo el diputado del Frente de Todos (FdT) mientras interpelaba a los presentes: “Miren lo que habrá sido de inepto (Mauricio Macri) en el Gobierno que le dieron US$ 44.0000 millones y perdió la elección. Y si yo les pregunto a ustedes, alguien de ustedes si vio el préstamos del FMI en sus barrios, en sus escuelas, en las universidades, en hospitales. Nada. Se esfumó. Dilapidó plata prestada”, agregó.

Ayer, el ministro de Economía, Martín Guzmán, insistió sobre la idea de un préstamo político y señaló que varios actores del país están apurando al Gobierno para que logre el acuerdo. “A quien tendrían que estar apurando es al FMI, que baje los sobrecargos, que acepte el programa nuestro que ya hemos presentado”, dijo el ministro en un evento en el CCK. Lo escuchaban Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas de Grecia durante la crisis del 2015 y referente de la Internacional Progresista y Andrés Arauz, exministro de Conocimiento y Talento Humano de Ecuador y excandidato presidencial (perdió el balotaje con Guillermo Lasso).

Sobrecargos y DEG

La insistencia de Guzmán con los sobrecargos, hasta ahora, no ha dado resultados. Tampoco, su reclamo para que haya una especie de “fondo común de DEG” que incluya a Argentina o que los países puedan cederlos entre sí. Se verá cuál es la palabra final del FMI. 

Si bien una quita de los sobrecargos (que se aplica a los créditos como los que tomó Argentina en 2018) podría acercar las partes, no parece ser probable mientras que un fondo de DEG o la cesión de esas divisas por parte de algún soberano amigo podría jugar en contra de un arreglo rápido porque el país tendría recursos extra para seguir pagando sus obligaciones y extendiendo la negociación.

Guzmán volvió a insistir con que “lo peor de todo es un mal acuerdo”. ¿Más que un default?

Más allá de todo, la visión del mercado es que Argentina llegará a algún acuerdo con el FMI durante el verano de 2022. En el medio, habrá idas y vueltas que moverán las cotizaciones. No sería la primera vez que en Argentina ocurra algo no previsto. De hecho, el acuerdo con el FMI iba a hacerse en 2020 o antes de abril de 2021.

¿Habrá votos para el acuerdo? El "2015 II"

Además de todo, apareció un nuevo posible problema. Si se repiten los resultados de las PASO, habrá otro factor a mirar de cerca: el Congreso. El acuerdo con el FMI, ya dijo Guzmán, debe pasar por el Poder Legislativo y el FdT deberá negociar con Juntos por el Cambio ese acuerdo. En ese espacio, van a buscar que el ajuste fiscal y cambiario que deberá hacer el país no se postergue. Quieren evitar un “2015 II”, es decir, llegar al Gobierno y tener que pagar los costos de ajustar los desequilibrios heredados. 

El cronograma de pagos será otro tema de tensión. El Gobierno buscará no pagar casi nada en 2022 y 2023, pero la oposición también buscará evitar, bajo la suposición de que ganarán las presidenciales del 2023, que haya vencimientos abultados desde 2024.

Otros escenarios

No es casual, por ende, que algunas consultoras estén trabajando escenarios alternativos. “La historia y la realidad política argentina nos obligan a pensar escenarios alternativos”, dice el reporte semanal de Econviews y lanza la siguiente pregunta: ¿y si Argentina decide no pagar el vencimiento de diciembre con el FMI para preservar sus reservas y qué implica en términos prácticos este atraso, cuya definición técnica es “short term arrears”?

Según el informe, mientras siga negociando un acuerdo, “si bien se pueden vivir semanas de tensión que se harían visibles a partir de la brecha cambiaria, la continuidad de las negociaciones haría que la situación no pase a mayores y se pueda pensar en un ajuste no tan desordenado”. 

Sin embargo, el escenario más peligroso (“en nuestro criterio de baja probabilidad”), dice el reporte, “es en el que el liderazgo político no quiere llegar a un acuerdo con el FMI y por ende elige el camino de la autarquía”.

“Creemos que hay poco para ganar en ese mundo, ya que vemos que la devaluación no sería evitada, pero como suele ocurrir en las devaluaciones sin plan, la inflación posterior se come todas las ganancias de competitividad. En un escenario así no podemos descartar presión sobre los depósitos en dólares, mucha más intervención del gobierno y bajísimos niveles de inversión. La cuenta corriente quizás pueda mantener su superávit, pero la cuenta financiera empeoraría ya que, por ejemplo, los organismos financieros como el Banco Mundial y el BID tendrían serios problemas en aprobar desembolsos para la Argentina mientras el organismo esté en suspensión de pagos con el FMI. Claramente esta sería una visión miope que probablemente sea tan mala para la estabilidad económica y política de Argentina que, al final de un stress innecesario, las autoridades juzguen que lo mejor sea volver a Washington. Acceso a los mercados no tendrán y difícilmente puedan resolver el déficit fiscal con este tipo de devaluaciones. De manera que la autarquía que preserve reservas, en realidad, no debería aportar nada bueno”, concluyen.

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