Los efectos de la suba de las commodities en la economía real serían acotados

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26-01-2021
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Desde agosto del año pasado, impulsados tanto por factores financieros como reales, los precios internacionales de las principales commodities que exporta Argentina crecen de forma sostenida. Desde entonces, la cotización de la soja en el Mercado de Chicago registró un aumento de 55% y la del maíz, 54%. Se trata de los niveles más altos desde 2014 y 2013, respectivamente.

Se trata de un cambio favorable de cara a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, posiblemente, tenga como objetivo principal la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central (BCRA). En ese sentido, un escenario de mayor ingreso de dólares comerciales al país puede redundar en menores condicionamientos futuros al Gobierno sobre la política económica.

“Con las estimaciones actuales de producción, y a precios de diciembre, este año el complejo sojero podría aportar US$ 4.000 millones adicionales al Mercado Unico y Libre de Cambios y $302.800 millones (+0,8% del PIB) más a la recaudación por Derechos de Exportación. En un escenario más optimista, tomando los precios de los futuros de soja a mayo de 2021 (US$ 504), esos valores pueden llegar a $ 5.600 millones y $357.000 millones”, indicó Analytica en un informe.

De acuerdo con la consultora, el impacto podría ser aún mayor, ya que los productores sojeros todavía disponen, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura, de un stock de 7,2 millones de toneladas (14,5%) de la cosecha del año pasado.

Con la actual brecha cambiaria y las expectativas de devaluación aún presentes, difícilmente ese stock pueda reducirse de manera significativa. Las declaraciones de exportación de soja en las primeras semanas de enero siguen bajas, en niveles de 2020, en tanto las de harina de soja se ubican por encima del promedio 2011-2019, al igual que las liquidaciones de trigo y maíz.

“Más allá del importante efecto financiero de los mayores precios, los impactos sobre el PIB serán bajos. En parte, porque se espera una menor cosecha, lo que implica una retracción de la actividad primaria, de su logística y de la producción de derivados asociada. A su vez, las exportaciones del complejo oleaginoso y cerealero apenas representan el 5% del producto”, afirmó Analytica.

“A partir de marzo-abril, la soja generará mayores excedentes en el mercado de cambios que fortalecerán las reservas. Sin embargo, no hay condiciones para garantizar que ese flujo sea permanente, y el pasado así lo demuestra. La inteligencia del Gobierno estará en aprovechar el mayor ingreso previsto de dólares para acomodar su política monetaria, con tasas de interés reales positivas, y lograr a reducir la brecha cambiaria y la inflación”, sostuvo.

El informe señala que la Bolsa de Cereales estima que la producción de soja caerá 5% respecto de la última campaña, principalmente por la falta de lluvias. Lo mismo sucede en Brasil, donde si bien se espera una producción récord por el crecimiento del área sembrada, será inferior a la proyectada. En ambos países se concentra el 52% de la producción mundial de soja, lo que significa que la evolución de las lluvias todavía condiciona a los precios de corto plazo.

Al mismo tiempo, el aumento de los precios internacionales de estos commodities también se explica por los bajos stocks remanentes al final de la campaña en Estados Unidos y a las importaciones chinas, que marcarán un récord de 100 millones de toneladas.

Desde lo financiero, aparecen factores adicionales que impulsan el precio de la oleaginosa. Al igual que en el pasado, señala, un dólar más débil impacta en mayores precios de los commodities. Como respuesta a la crisis económica actual, el aumento en la emisión monetaria y las bajas tasas de interés fue la respuesta unívoca de los gobiernos en todo el mundo, con especial intensidad en las economías desarrolladas.

De acuerdo con el análisis, el alza de la soja y del resto de las commodities se explica por elementos que pueden ser más permanentes, como el aumento de las importaciones de China, y por factores más transitorios, como las condiciones climáticas y la política monetaria de los Estados Unidos. En Argentina, el precio de las exportaciones, que son principalmente agropecuarias (60% del total) y se transan en mercados competitivos, es tres veces más volátil que el de las importaciones.

De esta manera, los términos del intercambio (el cociente entre los precios de exportación y los de importación) dependen, en última instancia, de la evolución de los precios agrícolas. La correlación, calculada desde 1993, entre los términos del intercambio comercial de Argentina y el precio de la soja es muy alta.

Analytica sostiene que el fuerte incremento de los términos de intercambio comercial que se registró entre 2003 y 2012 (+67,7%) condujo a menor endeudamiento externo y acumulación de reservas internacionales. “Pero desde el pico de 2012, cayeron 10%, y la mala respuesta de la política económica en los años siguientes hizo que tenga las consecuencias opuestas: mayor endeudamiento y menos reservas”, indicó.

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Llegan las lluvias, pero podrían quedarse cortas

Ayer, los granos volvieron a subir en Chicago. La noticia más deseada llegaría hoy porque se esperan lluvias en las zonas agrícolas, que seguirían el miércoles. Sin embargo, la ola de calor de los últimos días pegó fuerte y desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierten que “no será fácil que las próximas lluvias repongan los milímetros perdidos”: los rindes de la gruesa están en riesgo. "Los maíces están muy afectados y las plantas de soja están estresadas”, señalan.

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