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La curva de Phillips vuelve a escena: la inflación solo puede seguir bajando a costa de mayor desempleo

Las medidas que está aplicando para continuar con la baja de la inflación están teniendo mayor impacto en el desempleo que en el nivel de precios.

La curva de Phillips vuelve a escena: la inflación solo puede seguir bajando a costa de mayor desempleo

Tres premisas para entender el problema:

  1. La inflación solo puede seguir bajando a costa de mayor desempleo.
  2. Un mayor desempleo erosiona las chances electorales del gobierno.
  3. Menores chances electorales presionan la inflación al alza.

La curva de Phillips vuelve a escena

El gobierno enfrenta un momento difícil en materia de política económica. Las medidas que está aplicando para continuar con la baja de la inflación están teniendo mayor impacto en el desempleo que en el nivel de precios. Hasta acá no hay nada nuevo: es la vieja curva de Phillips con pendiente negativa, vigente una vez más. El problema está en que la salida de esta situación no es sencilla.

La forma más virtuosa de salir de esta encrucijada sería llevar adelante reformas institucionales que garanticen un sendero fiscal sostenible en términos intertemporales y establezcan reglas de juego estables que promuevan la inversión y la innovación. Lamentablemente, esta opción no está plenamente disponible. Las reformas que pueda implementar este gobierno tienen vigencia mientras esté este gobierno.

El horizonte que falta

El año próximo hay elecciones, y sus resultados son imposibles de anticipar. Es tan plausible que el gobierno reelija como que haya un cambio de signo político. Y en ese segundo escenario, nadie sabe con certeza qué políticas económicas se aplicarían.



Esta incertidumbre tiene consecuencias concretas sobre la política económica del presente. La inflación obedece principalmente a factores intertemporales de política fiscal y monetaria: lo que importa no es solo el ajuste de hoy, sino el sendero esperado para los próximos años. Por más contracción monetaria que se aplique hoy, no hay manera de garantizar el sendero fiscal del 2027 en adelante. En ese escenario, el valor futuro del peso sigue siendo incierto, y la inflación difícilmente se comprima de manera espontánea.

inflación
 

Cuando el remedio puede ser parte del problema

Entre las medidas más salientes del gobierno para luchar contra la inflación se destacan una tasa de interés elevada, un tipo de cambio apreciado y una política monetaria contractiva. En las condiciones actuales, estos tres instrumentos son más efectivos para generar recesión que para contener precios.



El mecanismo es el siguiente. Como las políticas antiinflacionarias impactan negativamente en el nivel de actividad y de empleo, es esperable que el apoyo popular al gobierno se vea afectado. Si eso ocurre —si aumentan las chances de que la oposición gane las elecciones— entonces el sendero fiscal-monetario intertemporal se deteriora: crece la probabilidad de que el superávit fiscal no se sostenga y de que la contracción monetaria se relaje tras un cambio de gobierno.

La paradoja es que esa perspectiva impacta negativamente en la inflación no solo futura, sino también presente, a través de las expectativas. Dicho más claro: las herramientas que se están usando para bajar la inflación, al erosionar el empleo y potencialmente el apoyo electoral del gobierno, pueden terminar generando más inflación. El remedio puede estar jugando en contra.

Un diagnóstico incompleto

Escribo esto con el mayor respeto por el equipo económico actual, que tuvo que enfrentar una situación inicial extremadamente delicada y logró pilotearla con éxito. También creo que hay una genuina vocación de hacer las cosas bien. Sin embargo, me parece que existe un error parcial de diagnóstico.



Da la impresión de que el gobierno atribuye el impacto negativo sobre el empleo casi exclusivamente a la política comercial: la apertura trae un cambio en la matriz productiva que afecta a la industria y beneficia al campo. Eso es cierto, pero es solo una parte de la historia. No es toda la historia. La otra parte de la historia, menos evidente, es esta encrucijada que enfrenta el gobierno en términos de política fiscal-monetaria.

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