En la Ciudad de Buenos Aires, una familia tipo necesitó en noviembre más de $2.076.904 mensuales para ser considerada de clase media, sin contemplar el gasto en alquiler. El monto implicó un incremento de más de $40.000 respecto de octubre, cuando el umbral se ubicaba en $2.036.155. Si se suma el costo de alquilar una vivienda, el ingreso necesario supera los $3.000.000 mensuales, según datos del Instituto de Estadística y Censos porteño.
- Para no caer bajo la línea de pobreza, los ingresos familiares debieron superar los $1.308.061, mientras que el piso para no ser indigente se ubicó en $703.324.
- Entre ambos valores se concentran los sectores definidos como vulnerables y medios frágiles, que no alcanzan los parámetros de clase media pero tampoco se encuentran bajo la línea de pobreza.
El peso del alquiler resulta determinante: en el tercer trimestre del año, el valor promedio en CABA fue de $454.388 para un monoambiente, $618.452 para dos ambientes y $939.565 para tres ambientes, cifras que en el cuarto trimestre se estiman algo más elevadas. Así, una familia con alquiler de dos ambientes necesitó más de $2 millones para no ser pobre, y con un tres ambientes, más de $3 millones para ser de clase media. Se estima que el 35% de los hogares porteños alquila.
Las canastas básicas también mostraron subas sostenidas. La canasta de pobreza aumentó 2,3% en noviembre, al pasar de $1.279.205 a $1.308.061, con un alza interanual del 26,7%. En tanto, la canasta de indigencia subió a $703.324, con el mismo incremento mensual y una variación anual del 27,5%. Estos valores corresponden a una familia tipo propietaria, integrada por dos adultos de 35 años y dos hijos menores.
El avance de estas líneas estuvo impulsado por la inflación porteña, que alcanzó el 2,4% en noviembre, con fuertes aumentos en alimentos y servicios. Se destacaron subas en carnes (4,5%), frutas (6,8%), gas (5,5%), servicios financieros (4,5%) y electricidad (3,6%). En once meses, la carne acumuló un alza del 39,4%, las frutas del 42,2% y los alquileres del 34,7%, muy por encima de la inflación promedio, presionando especialmente sobre los ingresos de los sectores medios.


