La conversación pública aceitada por vinos, delicias varias, bossa nova y codeos entre conocidos y desconocidos. Una noche otoñal de Buenos Aires, la ciudad que nunca duerme y, mucho menos, apaga su rosca. En un encuentro reservado, voces cercanas al equipo económico del ministro Luis Caputo decidieron hablar bajo la condición del anonimato con El Economista.
Durante la charla, se alternaron las miradas sobre la coyuntura con las anécdotas personales que revelaron la dinámica interna y las características de un grupo compacto y cohesionado.
El equipo es pequeño y altamente comprometido, señalaron. "Son muchas horas y muchos días juntos", explicaron.
El grupo resaltó la importancia de manejar finanzas en la coyuntura actual y afirmaron: "Hoy no se puede saber de macro si no se sabe de finanzas. El plan económico del gobierno requería grupos de especialistas, no un médico clínico como sugería Melconian".
"La herencia era muy complicada y sin credibilidad ni financiamiento. Las condiciones eran ideales para una crisis: hiperinflación y colapso financiero. Tuvimos que tener una estrategia sólida en lo fiscal, monetario, cambiario y financiero. Era como desactivar una bomba con mucho cuidado", desarrollaron sobre la complejidad del momento inicial cuando el mileísmo llegó al poder.
Contar con un equipo consolidado desde hacía tiempo fue clave para enfrentar esta crisis, desde su perspectiva. "Estuvimos estudiando la situación argentina dos años antes", indicaron. Además, destacaron el rol del presidente Javier Milei: "Que el presidente apoye explícitamente el programa económico, sobre todo el ancla fiscal, es una ventaja enorme. Milei puso el cuerpo y, cuando tuvo que vetar medidas, lo hizo sin dudar".
Sobre el futuro político y las reformas que quedan pendientes, afirmaron que las elecciones son cruciales para obtener el respaldo legislativo necesario. "Las reformas más profundas requieren apoyo parlamentario, pero muchas de las reformas posibles en este contexto ya se hicieron. La Ley Bases fue un gran avance, y hoy meterse en una reforma tributaria profunda es complicado", señalaron.
Asimismo, subrayaron cómo el discurso político ha cambiado respecto al ajuste fiscal: "Milei tuvo la habilidad de explicar que el ajuste no era una mala palabra, que era necesario. Ésa fue una gran diferencia respecto al gobierno de Macri, en el cual no se podía hablar abiertamente de ajuste. Paradójicamente, la crisis ayudó a que la sociedad aceptara este mensaje".

"Cuando nos preguntan cuándo la inflación va a estar en un dígito anual, la verdad es que no lo sabemos. Trabajamos para que sea lo antes posible. Con este programa la inflación va a colapsar", aseguraron. "Trabajamos para que ocurra lo antes posible, aunque no podemos dar fechas precisas", afirmaron.
Las fuentes cercanas al círculo económico oficial señalaron cómo, desde abril-mayo de 2024, indicadores como la base monetaria y el M2 en relación al PIB comenzaron a mostrar un repunte, coincidente con la caída abrupta de la inflación y la recuperación económica: "Cuando baja la inflación y repunta la actividad, aumenta la demanda de dinero", apuntaron. "Ahora, paradójicamente, faltan pesos para acompañar el crecimiento económico", sostuvieron.
También resaltaron la importancia estratégica de facilitar la circulación de dólares acumulados históricamente como reserva de valor para apoyar la remonetización en dólares y sostener el crecimiento económico sin generar presiones inflacionarias adicionales. "Cuantos más dólares circulen en la economía, más fuerte será nuestra moneda y más baja será la inflación", redondearon.
Sobre el impacto de la modificación del régimen cambiario, remarcaron la importancia estratégica de la comunicación. "Mucha gente esperaba una fuerte devaluación cuando se salió del cepo, y se generó incertidumbre. Pero nuestro programa nunca contempló esa opción. La inflación es un fenómeno monetario, y al controlar la emisión, la inflación colapsa", explicaron. "Es clave comunicar que, si bien históricamente en Argentina la suba del dólar disparaba automáticamente la inflación, ahora sin emisión monetaria que la acompañe, esto ya no ocurre".
Las fuentes del núcleo oficial destacaron que la inflación de abril fue del 2,8% y anticiparon cifras aún más bajas para los meses siguientes.
"Según Fundación Capital, de Martín Redrado y distintos economistas, el ancla salarial va a ser reforzada por el gobierno en el segundo semestre en búsqueda de la desinflación. ¿Es factible que pueda haber una recuperación real de los ingresos en la segunda mitad del año?", le pregunta El Economista a las voces vinculadas al área económica.
Descartaron enfáticamente que exista un ancla salarial como estrategia del gobierno: "Las paritarias establecen un piso salarial, no un techo". "Es problemático aplicar los mismos criterios salariales en contextos tan distintos del país; cada empresa debería tener más flexibilidad para atraer talento ofreciendo salarios adecuados a su situación específica", subrayaron.
En el intercambio no faltó la pregunta sobre la economía real. Respecto del consumo masivo, indicaron que si bien algunas estadísticas interanuales muestran estabilidad o caídas, es necesario considerar cambios en los canales de compra. "La gente ahora consume más inteligentemente debido a la menor inflación, lo que favorece a almacenes o compras más puntuales frente a grandes superficies", señalaron. Añadieron que otros consumos, como autos y viajes, están creciendo.
Las fuentes del núcleo económico oficial aseguraron la importancia estratégica de mantener superávit fiscal antes de reducir impuestos. "Si hubiésemos bajado impuestos o eliminado el cepo sin antes alcanzar el superávit fiscal y reforzar reservas, hubiera sido un desastre. La secuencia en un programa de estabilización es crucial", explicaron.
Sobre el paquete financiero total del FMI y otros organismos, explicaron que la mayor parte de los US$ 42.000 millones previstos aún no han ingresado completamente, pero se espera que fortalezcan las reservas del Banco Central. "El objetivo es que el rollover de deuda que logremos vaya directamente a reforzar reservas. Así, estaríamos con un nivel de reservas cómodo", señalaron.
Las voces vinculadas al área económica del mileísmo también subrayaron la importancia del saneamiento del balance del Banco Central. "No sólo es clave para la estabilidad monetaria, sino también para reducir la pobreza. Los pesos emitidos por el Banco Central deben estar respaldados por reservas en dólares debido a nuestra falta de credibilidad histórica. Nuestro programa invirtió esta dinámica negativa, reduciendo pesos y recapitalizando con más dólares, lo que garantiza menos inflación y pobreza a largo plazo", explicaron.
Sobre la acumulación de reservas y las metas del FMI, señalaron: "Es importante cumplirlas, aunque no hay que obsesionarse con las cifras. Lo central es que el nuevo régimen cambiario se consolide y que las expectativas económicas se anclen adecuadamente. El Banco Central está recapitalizado y no necesita intervenir agresivamente, en particular ahora que el mercado está estabilizado".
En el desarrollo del café con El Economista, los referentes económicos argumentaron: "Conceptualmente, el gobierno no viene a comprar reservas, viene a bajar la inflación y los impuestos. La acumulación de reservas no es nuestro objetivo principal". Subrayaron el trade-off existente entre acumular reservas y reducir la inflación, es decir, la necesidad de encontrar un equilibrio en el cual priorizar uno de estos objetivos implica algún sacrificio o postergación del otro.
Consultados sobre si la acumulación de reservas era una exigencia clave del FMI, explicaron que aunque existe una meta de reservas con el Fondo, "lo esencial es evaluar el equilibrio general del programa económico". Y acotaron: "Debemos reducir la ansiedad; si cumplir esa meta lleva más tiempo no implica ningún problema serio siempre que el resto del plan funcione adecuadamente".
Resaltaron que la excepcionalidad de este programa radica en que el FMI "se adaptó al plan argentino y no al revés". "No fue el típico acuerdo en el cual el Fondo desembolsa dinero a medida que se cumplen con metas estrictas de déficit fiscal y emisión. El Fondo se sumó a nuestro programa con un desembolso inicial sin precedentes, lo que explica por qué las negociaciones se demoraron tanto en acordar el monto inicial de reservas necesario para salir del cepo", detallaron.
Aseveraron que el FMI pide acumular reservas porque busca asegurar la capacidad de pago futura del país. Sin embargo, aclararon que una vez que el Banco Central está recapitalizado y el riesgo país baje a un nivel que permita financiarse con comodidad, acumular reservas pierde parte de su sentido. "Ante shocks externos, la mejor defensa es ser más ortodoxos en lo fiscal", como por ejemplo el reciente aumento del objetivo de superávit fiscal del 1,3% al 1,6%.
Consultados por El Economista sobre la reducción del superávit comercial, dado que abril fue el segundo mes con menor superávit de los últimos quince meses, explicaron: "La economía argentina está acostumbrada a no crecer y a sostener un dólar alto, lo que genera un superávit comercial pero por las razones equivocadas. Es natural que una economía en crecimiento pueda tener períodos de déficit comercial y eso no debería preocuparnos demasiado".
"Coincidimos en que Argentina hoy es cara en dólares, pero no creemos que el tipo de cambio sea la herramienta correcta para corregirlo. La solución pasa por bajar impuestos, mejorar la infraestructura y reducir el costo financiero asociado al riesgo país", sostuvieron.
Reconocieron que, pese a los avances logrados, la seguridad jurídica aún dependerá en parte de la continuidad política. "El precedente de Macri generó desconfianza porque, a pesar de ganar las elecciones de medio término en 2017, lo hizo con una macroeconomía extremadamente débil: déficit fiscal del 5% y déficit de cuenta corriente del 5%. A Macri le prestaron fondos, pero no cumplió con las reformas necesarias. Nuestro proceso es exactamente el contrario: no dependemos del financiamiento externo y estamos realizando las reformas desde una base de responsabilidad fiscal y estabilidad macroeconómica", aseguraron.
Sobre el esquema de bandas cambiarias, compartieron: "Es importante no ensuciar las bandas. El Banco Central no debería comprar dólares por encima del piso acordado, porque eso podría dar la señal errónea de que el dólar está barato. La banda de flotación del tipo de cambio tiene que ser respetada estrictamente para mantener la credibilidad del sistema".
Respecto a la tasa de endeudamiento, proyectaron una reducción en el futuro cercano y afirmaron: "La tasa se va a derrumbar, porque no queremos pagar un costo financiero excesivo en el largo plazo". Compararon la situación argentina con Brasil y México, e indicaron que, aunque estos países mantienen altas tasas reales históricamente para controlar la inflación, Argentina presenta mejores fundamentos macroeconómicos y, por lo tanto, una expectativa realista de que la tasa de endeudamiento se reduzca más rápidamente.
Los allegados al Ministerio de Economía escucharon con precisión y disponibilidad las preguntas de El Economista. La incisión, las cifras y los escenarios económicos presentes y futuros fueron parte de la conversación, desde sus perspectivas y pareceres. El poder económico del mileísmo tomó la voz.
