Informe

Ecolatina: “Los actuales niveles de pobreza pueden no ser el techo”

"El riesgo de que el 41% de pobreza de la población general y el 33% en la clase media, no sea el techo es alto”, dice la consultora

“Los actuales niveles de pobreza pueden no ser el techo”, advirtió Ecolatina
21-11-2021
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En los últimos años, las sucesivas crisis económicas y el impacto de la pandemia generaron un aumento significativo en los niveles de pobreza. Una de las consecuencias de ese proceso fue la desintegración parcial de la clase media, ya que actualmente una de cada tres personas que pertenecen a ese estrato social son pobres. Y esos niveles podrían no ser el techo.

Un informe de la consultora Ecolatina consignó que durante el cuarto trimestre de 2017, previo a la crisis del Gobierno anterior, solo el 14% de los hogares de clase media era pobre. Ese número más que se duplicó con las crisis de 2018, la de 2019 y la cuarentena de 2020 y, para el primer trimestre de 202, el 33% de hogares de clase media percibía ingresos por debajo de la línea de pobreza.

En Argentina, la pobreza se calcula en base a los niveles de ingresos. En concreto, se busca saber si los hogares tienen el dinero suficiente como para cubrir una canasta de alimentación en base a niveles básicos de necesidad (línea de indigencia) y otros consumos básicos (línea de pobreza). La suma de ambos conforma la línea de pobreza.

La valorización de esta canasta depende de los integrantes del hogar, pero también de sus características etarias y de su composición de género. Un hombre adulto necesita consumir más calorías que una mujer y ésta más que un niño. Cada hogar necesita cubrir una canasta distinta y, por lo tanto, enfrenta una línea de pobreza propia. 

Para calcular el porcentaje de personas pobres el Indec contrasta la línea de cada hogar con su respectivo nivel de ingresos y, si estos superan el referido umbral, el hogar no se considera pobre. Si, por el contrario, los ingresos son inferiores a la línea de pobreza de ese hogar, todos sus integrantes lo son.

El 2,4% de las personas viven en hogares que apenas tienen un ingreso 5% superior a su línea de pobreza

¿La pobreza no tocó techo?

Si bien el organismo estadístico informó que, en el primer semestre de 2021, el 41% de las personas eran pobres, Ecolatina consideró necesario también analizar la capacidad de consumo de ese segmento para saber si su ingreso está cerca de la línea de pobreza o lejos.

Para analizar cuál es la distancia entre ambas variables, la consultora calculó la distribución de personas de acuerdo al diferencial entre ingresos y línea de pobreza del hogar en el que habitan. “Sabemos que el 2,4% de las personas viven en hogares que apenas tienen un ingreso 5% superior a su línea de pobreza”, resaltó el informe. Están expuestos.

Durante el cuarto trimestre de 2017, solo 14% de los hogares de clase media era pobre. Para el primer trimestre, de 2021,  33% de hogares de clase media fueron pobres  

En tanto, el estudio precisó que un aumento en los precios de 10% aumentaría la pobreza en 6%. Por el contrario, un incremento de los ingresos de 10 puntos superior al de los precios reduciría la pobreza en 6%. 

“Los riesgos no son simétricos y, dada la cantidad de precios que mantienen hoy un valor artificial producto de imposiciones del Gobierno (productos de consumo masivo, bienes transables que siguen la evolución de un tipo de cambio apreciado, servicios privados cuyo precio está controlado por el gobierno, servicios públicos congelados, etcétera), es probable que el diferencial entre ingresos y precios sea negativo una vez que estos controles se levanten”, advirtió la consultora.

Sin embargo, entender la situación de los hogares respecto a su cercanía con la línea de pobreza es importante porque habla de su capacidad de consumo, pero nada dice respecto a sus pautas y deseos. Un hogar puede no ser pobre y tener ingresos para consumir bienes no esenciales, pero en qué los gastará depende de su “nivel socioeconómico (NSE)”.

Clase media empobrecida

El informe destacó que la mirada que hace foco sobre la línea de pobreza y la que se concentra en los niveles socioeconómicos son complementarias. La primera habla de las capacidades materiales de un hogar, la otra de sus pautas de consumo y su capital humano. “En el uso de ambos enfoques al mismo tiempo es que encontramos análisis que nos pueden ayudar en el proceso de toma de decisiones”, indicaron.

El NSE es un proxy del tipo de consumidor y una variable a seguir por parte de las empresas. Un hogar “ABC1” es típicamente un hogar con un alto nivel educativo, cuyo principal sostén es un empleado en relación de dependencia en un puesto jerárquico que vive solo o en un hogar en el que hay un segundo individuo con ingresos y, en algunos casos, un menor. 

En el otro extremo del espectro aparecen los hogares “D2E”, cuyas características son diametralmente opuestas. Hogares con un solo aportante de ingresos, cuyo principal sostén tiene un bajo nivel educativo y su fuente de ingresos es informal e intermitente. Típicamente los hogares “C2”, “C3” y “D1” son considerados clase media alta, típica e inferior, respectivamente.

Lo normal es que un hogar “D2E” sea pobre y uno “ABC1” no lo sea, “pero en la clase media es donde encontramos un mix interesante”, dijo Ecolatina. Así, el estudio detalló que en 2017 sólo el 14% de los hogares de clase media era pobre. Ese número alcanzó el 33% en el primer semestre de 2021, luego del impacto de la pandemia.

El trabajo subrayó que hay una “nueva tensión” entre lo que una buena parte de la clase media quiere y está acostumbrada a consumir (enfoque NSE), contra lo que efectivamente se puede (enfoque Indec o monetario). Es importante tener en cuenta lo que señaló la consultora en cuanto a que los cambios en los precios relativos (ingresos contra línea de pobreza) determinarán la dirección que tome la pobreza de las distintas clases sociales. “El riesgo de que el 40% de pobreza de la población general y el 33% de clase media no sea el techo es alto”, apuntó el reporte. 

“Una situación delicada como la expuesta solo es reversible en la medida que se adopten las políticas económicas, sociales, demográficas y sanitarias de largo plazo necesarias para una reducción sostenida ? y sostenible ? de la pobreza”, concluyó Ecolatina.

Clase media empobrecida

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