Alerta

Dólares por las orejas y la calesita chocada: la advertencia clave de Arriazu

El economista cercano a Milei proyecta un buen 2026 con abundancia de dólares, aunque alerta que errores en política económica podrían desencadenar otra crisis.

El economista de Milei anticipa dólares... y un peligro
El economista de Milei anticipa dólares... y un peligro
31 marzo de 2026

El economista Ricardo Arriazu, uno de los más escuchados por el presidente Javier Milei, planteó un escenario optimista para la economía argentina, aunque condicionado a evitar errores de política. "Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita", advirtió, en referencia a la posibilidad de crecimiento si se mantiene la estabilidad cambiaria y fiscal.

Durante una exposición en la Fundación del Tucumán, Arriazu remarcó que el eje central es la confianza. "Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina", sintetizó. En ese marco, cuestionó experiencias recientes como el esquema de bandas cambiarias: "Inflación... terminó en 31%, la actividad comenzó a caer... el riesgo país se duplicó", y se preguntó: "¿Dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar?"

El economista insistió en que la única herramienta efectiva es reducir el riesgo para desalentar la dolarización. "El Gobierno no puede hacer nada, excepto dar confianza", afirmó, y definió el problema estructural: "Un país que defaulteó nueve veces... es un país estafador serial". En esa línea, destacó que era clave que quienes apostaron contra el peso perdieran, para evitar nuevas corridas cambiarias.



A corto plazo, valoró que el Gobierno haya "ganado la pulseada" contra la especulación: "El contado estaba en $1.500 y hoy está en $1.390. Eso es fundamental", sostuvo. Sin embargo, advirtió que cualquier giro brusco —como una devaluación fuera de tiempo— podría revertir esa dinámica: "Chocar la calesita es cometer un error de ese tipo".

Finalmente, Arriazu alertó sobre los costos sociales del proceso de reordenamiento. Señaló que la estructura productiva es "absolutamente artificial" y que la corrección implicará destrucción de empleo, especialmente en el Gran Buenos Aires. "La destrucción es siempre más rápida que la creación... el problema son los dos o tres años que me toca", explicó, al tiempo que subrayó que el desafío será atravesar esa transición sin profundizar la desigualdad.

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